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Durante cuatro etapas los internos del Centro Penitenciario de Segovia van a recorrer a lo largo de la semana el Camino de San Frutos acompañados de los milagros que se le atribuyen al Santo eremita, patrón de la ciudad. Entre la historia y la leyenda, los episodios milagrosos servirán de hilo argumental para analizar comportamientos y promover actitudes positivas con las que los reclusos pueden afrontar su vida fuera de los muros de la prisión y alejados del consumo de drogas.

La primera etapa, recorrida el lunes discurre entre Segovia capital y Basardilla, 18 km separan ambas localidades. En cuanto abandonamos la capital , aparece la primera joya del camino, la Iglesia de la Vera Cruz, de estilo románico que es Bien de Interés Cultural y un gran atractivo turístico segoviano.

La ruta continúa sorteando la carretera de circunvalación para llegar a Espirdo donde tiene lugar la primera parada para sellar en el Ayuntamiento la “cartilla del peregrino”. Por la vía peatonal llegaron a Tizneros pueblecito segoviano por donde pasa el camino que nos lleva directamente a Basardilla después de cruzar el arroyo Polendos y continuar por caminos muy bien señalizados.

En la primera etapa, internos y voluntarios reflexionaron sobre el milagro que se atribuye a San Frutos de una mujer al ser atacada por su marido celoso, que le arrojó al vacío en un ataque de celos en las Hoces del Duratón; y la intercesión del santo detuvo milagrosamente su caída.

Así, se ha puesto en común las veces que a lo largo de su proceso de deshabituación han sido capaces de pedir ayuda y las consecuencias que les trajo, valorando así la importancia de pedir ayuda en los momentos difíciles del proceso.

La segunda etapa, de 22 kilómetros, va desde Basardilla hasta Caballar. Santo Domingo de Pirón es el primer pueblo de la ruta, en la que se sella la ‘pajarera’ y siguiente parada en es la Iglesia románica de Tenzuela, joya del románico segoviano. Continúa el camino por la senda del “Rio Viejo” para desembocar en Carrascal de la Cuesta y de allí por caminos de concentración llegar a Caballar, donde Carmen, la alguacila del pueblo explica las famosas “Mojadas de Caballar”, y muestra la Iglesia parroquial donde se guardan las reliquias de San Valentín y Santa Engracia, hermanos de San Frutos cuyas calaveras son objeto de las rogativas para la lluvia en tiempos de sequia.

En esta etapa, el grupo de peregrinos reflexionó sobre la milagrosa intervención de San Frutos para evitar la profanación de una Sagrada Forma por parte de un hombre que renegaba de la Eucaristía. En este caso, el milagro sirvió para reflexionar sobre el respeto a las creencias y la tolerancia. Los internos han ido contado sus experiencias, y cómo en prisión es fundamental respetar al diferente y ser tolerantes unos con otros.

Los ocho internos están acompañados por Andrés Ramos, coordinador responsable del programa, junto con Milagros Saez, coordinadora del Proyecto Loyola y los voluntarios de la Fundación Padre Garralda Juan Carlos Velasco, Jesús Hernández, Jesús de Frutos y Juan Antonio Rascon voluntario de Capellanía Católica, instituciones que junto a la Fundación Caja Segovia y Cruz Roja colaboran en el desarrollo de la actividad.