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Dia Libro LLa lluvia obliga a los libreros a trasladar la fiesta de la lectura a sus establecimientos y los segovianos “responden”. / KAMARERO

La literatura ayuda a crecer al ser humano, le hace más responsable y libre. De ahí que ‘libro’ y ‘libertad’ no sean solo dos términos que comparten su raíz lingüística. Cuando la soledad más absoluta se apoderó de los hogares, la literatura se convirtió en una fiel compañera. Cuando el encierro no permitía ver más allá de la ventana, se transformó en una puerta al mundo. Cuando el monotema inundaba los medios, hizo posible vivir aventuras, amor o historias de terror. Las librerías de Segovia celebraron ayer el Día del Libro en una jornada en la que el temporal les impidió salir a la calle, por lo que permanecieron en sus establecimientos y no se trasladaron a la Plaza Mayor.

Esta no iba a ser una celebración más; la ‘normalidad’ está ganando terreno. Pero, en esta ocasión, no ha sido la pandemia la que ha marcado el Día del Libro, sino un temporal. La lluvia y el frío empañaron una festividad que había generado especial ilusión porque suponía la vuelta de los libreros a la Plaza Mayor.

Pero, el viernes, el concejal de Cultura, Alberto Espinar, mantuvo una reunión con la Asociación de Libreros y, ante la decisión del colectivo, decidió no alquilar las carpas previstas. Esto supuso “una faena” para los libreros pero, si les quedaba alguna duda, por pequeña que fuera, esta se disipó rápidamente a medida que avanzaba el día y la lluvia tomaba cada vez más protagonismo.

Así, trasladaron la fiesta a sus librerías y los segovianos “respondieron”. “La gente nos dice que está aquí más a gusto y no en la calle, con el frío que hace”, afirmó el propietario de ‘Entre libros’, José Domingo Pardillos. Durante toda la jornada, las puertas de sus negocios no dejaron de abrirse. “Desde que he empezado a las 10:30, no he parado”, aseguró el gerente de ‘Punto y Línea’, Pedro Pascual. Lo que sí se mantuvo fue el tradicional 10 por ciento de descuento para celebrar el Día del Libro, que supuso un incentivo para quienes optaron por realizar ayer sus compras y aprovechar esa rebaja.

No obstante, reconocen que su volumen de ventas habría aumentado de haberse instalado en la Plaza Mayor, ya que el turismo habría jugado a su favor. “Quienes vienen a pasar este día a Segovia ven los puestos y siempre cogen algo”, expresó Pascual.

Una labor esencial

Los libreros no titubean en la respuesta cuando les preguntan el género que resulta más atractivo para el lector: la novela. Tampoco hay sorpresas con respecto a los escritores que acumulan un mayor séquito de fans: Rosa Montero, con ‘El peligro de estar cuerda’, Santiago Posteguillo, con ‘Roma soy yo: La verdadera historia de Julio César’, o Javier Cercas, con ‘El castillo de Barbazul’. Pese a ello, en la provincia también se abren su hueco los autores locales.

“Es una pena, porque hay muchos autores buenos que no se conocen”, lamentó Pascual. Es ahí donde entra en juego el papel “clave” del librero. Y es que ayer fue un día de festejo, porque los pequeños negocios tuvieron la oportunidad de demostrar que “siguen vivos”, como sostuvo el gerente de la librería ‘Cervantes’, Guillermo Herrero, pero también de reivindicación. Los profesionales del sector aprovecharon para recordar que son un agente cultural, que no solo se dedican a la venta de libros sino que, sobre todo, asesoran y ayudan a los clientes a descubrir a escritores emergentes.

Esto, por el contrario, no sucede en las plataformas digitales, el principal competidor de las librerías. “Son máquinas y el lector puede equivocarse, mientras que el librero tiene más posibilidades de acertar en base a su experiencia”, de acuerdo con Pardillos. El sector ha de hacer frente al cambio de tendencia en el consumo que hace años que pone en peligro sus negocios, aunque confía en su función como un punto físico de encuentro con el lector. “A la gente le apetece curiosear, tocar, elegir los libros…”, declaró Pascual.

Buenas perspectivas

“No está siendo un mal año para las librerías”, según Herrero. De hecho, todo apunta a que es más bien lo contrario. El sector no ha sido uno de los más castigado por la pandemia; el confinamiento fomentó una afición lectora que parece seguir en auge. Es por ello por lo que la actividad de las librerías se ha recuperado más rápido que otros comercios. “Los dos últimos años han sido bastante positivos y 2022 va por el mismo camino”, en palabras de Pardillos.

Los libros abrieron los ojos, la mente y el alma de una buena parte de la población que llevaba años alejada de la literatura y “se reenganchó”. De hecho, Pascual aún recuerda como, con el fin del encierro en 2020, hubo quienes se acercaron por primera vez hasta su librería y ahora se han convertido en sus clientes habituales.

Es este el reflejo de uno de los pocos sectores que ha salido reforzado de la pandemia y que ya sueña con aproximarse a las cifras de 2019 y recuperar así la total ‘normalidad’.