Vista Panorámica desde el sur. Jardines y Casa del Águila.
Vista Panorámica desde el sur. Jardines y Casa del Águila.
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…” Las intervenciones en el paisaje deben ligarse a una reflexión medio ambiental”
George Hargreaves

…”los orientales siempre han considerado que la naturaleza contiene la verdadera esencia de la belleza, y los jardines se consideran una forma de arte en la cual el creador intenta atrapar esa esencia de belleza natural.”
John Brookes

Los Jardines de San Miguel se encuentran cerca de la Villa monumental de Pedraza de la Sierra, en la provincia de Segovia.

Su ubicación concreta es la correspondientes a los bancales medievales asociados a la antigua iglesia de San Miguel, hoy Centro del Águila Imperial, situada extramuros, al este de dicha Villa, cercana al acueducto de arcadas y en la margen derecha del arroyuelo de igual nombre que el de la iglesia primigenia.

La preexistencia consistía en unos bancales, en diferentes niveles, situados al norte de la edificación y apoyados en la ladera caliza destinados históricamente a huertos utilitarios y de plantas medicinales. Su estado inicial era de gran abandono, y aún así en ellos, se guardaban los recuerdos de la niñez de muchos pedrazanos, cuando fue su lugar mágico, de juegos y sorpresas.

Su restauración, promovida por la Consejería de Medio Ambiente de la administración autonómica, supuso su recuperación como espacio de uso público general, eminentemente lúdico y didáctico, con contenidos ligados al medio ambiente y a la jardinería. La restauración de un fragmento de un paisaje (cultural) va ligada a la reconfiguración de unos espacios propios del huerto decorado, o el jardín comestible, para el deleite sensorial, el disfrute sensitivo y el goce de otros placeres intelectuales. En estos jardines se propician acercamientos a la botánica, la jardinería histórica, los jardines de plantas medicinales, la etnobotánica, entomología, etc.

La visita está abierta tanto a los amantes de los jardines como a un público general: escolares, familias, grupos de excursionistas, amantes de las plantas y los jardines, de la historia…. En ellos se propicia el paseo agradable, el descanso, los encuentros, de diversa naturaleza, con ella y con otros visitantes, la contemplación…con la posibilidad de compartir experiencias, en un entorno especialmente propicio y grato.

El interés paisajístico es también una cualidad significativa, tanto si son vistos desde los altos y miradores de la Villa, como las perspectivas que se generan desde dentro de ellos hacia diferentes direcciones y horizontes. Su característica inherente, como jardín cerrado, hortus conclusus, presenta múltiples alicientes, si bien su vocación es la de estar abiertos y ofrecerse a todo tipo de visitas. Sobre su accesibilidad se tratará al final.

Los jardines se articulan por diferentes ámbitos, en sucesión ordenada y relacionada entre sí, desde el punto de vista botánico, el compositivo jardinero (proporciones y escalas) y el de la lógica interna del programa botánico y didáctico-lúdico desarrollado. Los contenidos diseñados son atractivos y en ocasiones están referidos específicamente a las plantas medicinales, culinarias, condimentárias, sazonadoras, aromáticas, saponarias, tintoreras, melíferas, textiles etcétera. Por extensión también a otras especies vegetales, no solo de interés salutífero, como las plantas con aplicaciones para la vida del hombre en el medio rural, o etnobotánica. Este planteamiento se completa con la recreación, en el bancal superior, de pequeños biotopos característicos de la Sierra de Guadarrama, como el pinar, rebollar…

En su conjunto se plantea una solución global en cierta medida cerrada, pero con la posibilidad, clara y consciente, de poder ir experimentando cambios en las plantaciones, reajustes en su diseño, en los desarrollos arbustivos y arbóreos… Por tanto, y en este sentido, es un jardín abierto: a la acción del paso del tiempo y de las manos y miradas de los diferentes jardineros que lo vayan manteniendo, cuidando y cultivando -en sus dos acepciones-.

Otra de las premisas era plantear una organización clara, con una estructura constructiva definida y resistente, que no requiriese apenas mantenimiento, para poder soportar y permitir, sin traumas ni daños, esas posibles evoluciones o transformaciones, apostando por acotar las zonas de plantación a unos determinados recintos, con características precisas (tamaño, confinamientos, sustratos, riego, drenajes…) fácilmente recuperables, re-plantables, o reinterpretables.

Con todo ello se posibilita un mantenimiento no excesivamente exigente, ni exhaustivamente continuado, encontrando el jardín a veces en estados más «informales» pero sin entrar en las órbitas de los jardines en movimiento de Giles Clement. Con un refuerzo somero y puntual en su «aderezado» se le puede llevar, en poco tiempo y con poco esfuerzo, a un estado de revista óptimo.

Entre sus características constructivas y de diseño destacamos que se trata de un jardín sostenible desde el punto de vista medio ambiental, con mínimo consumo de agua, propiciado también desde las propias plantaciones, con agrupación de especies hidrófilas e hidrófobas, y aplicando en diversas áreas los criterios basados en la xerojardinería, así como un aprovechamiento completo e integral de los recursos existentes; geológicos, edáficos e hídricos. Se potencian los manantiales existentes, que una vez recuperados, entran en un sistema, casi cerrado y autónomo de riego programable. La geología es uno de los recursos que se valora y se señaliza, además de diseñarse un pequeño subprograma geológico con rocas y suelos. Se aprovecharon los suelos de labor existentes, y se limpiaron y fertilizaron. Los rellenos antrópicos descubiertos se seleccionaron y reaprovecharon, en gran medida, en otros rellenos que no requieran de sustrato vegetal.

Toda el agua del jardín se almacena en los dos aljibes indicados y en un depósito de compensación enterrado, con una acometida de agua para momentos de estiaje; el sobrante se conduce hacia los niveles inferiores, de la huerta del Cañito. El agua de lluvia superficial se recoge y reconduce, sustancialmente a la red de riego o bien a bancales inmediatamente inferiores con plantaciones.

Los materiales utilizados en su restauración fueron básicamente piedra, madera y algo de hierro. Los morteros y hormigones empleados fueron de cal aérea, sin cemento gris y en ocasiones del tipo bastardo. La mayoría de las piedras labradas, poyales, pies derechos, sillarejos e incluso mamposterías se reutilizaron en otros usos o muros dentro del propio jardín.

La topografía se asumió como un elemento básico de diseño, junto con el soleamiento y los vientos dominantes. En el relieve del terreno nos moveremos casi siempre en cota cero, a ras de suelo, en cada bancal, evitando elementos emergentes, excluidos los emparrados, los muros de contención y los pretiles. Se eludieron los elementos verticales y sobresalientes, o bien fueron reducirlos a los mínimos, primando las vistas despejadas de obstáculos, y centrarlas en los parterres, cuadros y arriates. Cobran así importancia las texturas y cromatismos de los suelos -con huellas, marcas, grafismos y textos- dejando que los sistemas vegetales ordenen los ámbitos y espacios, ayudados, en algún caso, por muros o disposiciones de otros pequeños elementos cuidadosamente organizados.

Se puede entender un huerto-jardín como obra botánica de carácter práctico y racional que impone los criterios biológicos-jardineros y en este caso también didácticos, divulgativos, expositivos a otros compositivos, formales, cromáticos, simbólicos… propios de algunos diseños paisajísticos, o preponderantes en jardines marcadamente plásticos, como un tipo de obra de arte -aludiendo al maestro Leandro Silva-. Cabe la posibilidad de cohonestar ambos acercamientos o planteamientos, llegando a un punto común, en una obra integradora con un sentido unitario como entidad o hecho complejo. Quizá más allá de la holística, hacia una síntesis entre contrarios -posiblemente no tan contrarios- y sí complementarios, dentro del discurso de D. Antonio Machado.

El jardín se estructura en varios bancales, los preexistentes, y para su fácil comprensión se les ha asignado un nombre sencillo, que viene siendo frecuentemente utilizado por su claridad conceptual y concreción material y espacial.

Se accede por un espacio de acogida común a la Casa del Águila, y tras subir unos peldaños, abrir una puerta de tres cerraduras, nos encontramos una rampa de dos tramos y descansillo central.

Esta desemboca en el Bancal del Agua, por contar con dos aljibes o albercas, los manantiales y en el que se proyectó una fuente, un regato en atarjea y caceras.
El siguiente superior es el Bancal de la Tierra, con presencia de roca viva y suelos de terrizo.

El último bancal es del Aire, siendo lógicamente el más alto, con mayores vistas panorámicas y más afectado por los vientos.

En el descansillo de la primera rampa de acceso, a la izquierda, nos encontramos con un espacio horizontal destinado a juegos y actividades, bajo una pérgola somera. En este recinto se encuentra alojado un palomar preexistente, y tras él y al norte, se dispone un jardín de orquídeas y de bulbos, accediendo por unas escaleras; en su descenso se integró un compostero operativo, adosado al palomar.

Entre el Bancal del Agua y de la Tierra hay otra rampa de dos tramos desiguales. Entre medias aparece otro ámbito, estrecho y alargado en el que se configura un pequeño jardín romántico, denominado Jardín de los Sueños y Fragancias, con una figura mitológica.

El jardín de medicinales se ubica en el extremo este del Bancal del Agua, en eras alzadas, precedido por dos jardines de crucero de síntesis: uno de evocación claustral cristiana, y otro como jardín comestible, con una fuente central y reminiscencias islámicas.

Los jardines están llenos de sorpresas, vivas o casi inertes, animalitos, aves, tritones, multitud de plantas, piezas escondidas y rincones por descubrir. Se puede utilizar como un pequeño juguete no solo vegetal y vivo, sino como un jardín de placer o «jardin à jolietez». Cada visitante se llevará en su vivencia un recuerdo con vivas sensaciones, y también podrá dejar y aportar rá ciertos aspectos intangibles.

Los más atentos y curiosos serán obsequiados con un millar de pequeños, ¿pequeños?, regalos sensitivos y emocionales: lunarias, hierba de las golondrinas, agracejos, ojos de boticario, abejorros, aves posadas, dujos, una diaclasa, textos exóticos… de los mil y un días y noches de los campos y jardines de Pedraza.

Quien le da vida es quien lo visita, lo ve, huele, toca…y siente. Es como un ser –hecho singular- que para tener sentido, en sí y para sí mismo, necesita ser vivido por múltiples organismos, y para poder perdurar y desarrollarse, también de nuestra asidua presencia sensible, cobrando otros significados. Veremos como siempre, y en cualquier estación, nos da mucho más de lo que podemos imaginar.

Como en todo jardín se ruega tocar, oler… pero no arrancar, pisar, deshojar… ni despojarlo de ninguna de sus maravillas, por minúscula o simple que nos parezca -pues no son, ni mucho menos, ni sin valor ni simples-

El jardín rinde recuerdo a los grandes humanistas y científicos que desde Andrés Laguna se han preocupado especialmente por las plantas con propiedades medicinales, reales –con principios activos- o atribuidas–sin principios activos pero con otras peculiaridades de más o menos probada efectividad-, muchos ligados a Pedraza y a Segovia.

Recuperar esas terrazas para un uso general público, afín a las actividades hortofrutícolas iniciales y su pasado histórico, supone recobrar parte de la identidad de ese paisaje, y por ende la de los habitantes que durante generacioneshan visto sus transformaciones continuamente, formando parte sustancial -como agentes activos- de ellas.

Estos jardines de San Miguel, junto con la Casa del Águila Imperial, forman parte del patrimonio cultural de la Comunidad de Castilla y León, contando con una esencial vocación universal.

Coordenadas: X: 432247. Y: 4553718.

Accesibilidad reducida por existencias de peldaños y rampas italianas con escalones. Se prevé una futura accesibilidad al bancal principal a través de una propiedad colindante.

Horario de apertura: consultar Fundación de Patrimonio Natural. Consultar según meses del año.

Casa del Águila Imperial.

https://patrimonionatural.org/casas-del-parque/casas-del-parque/casa-del-aguila-imperial

Email: cp.aguilaimperial@patrimonionatural.org Teléfono Casa del Águila: 921 508 778

Acceso: Revuelta de bajada hacia aparcamiento de la Casa del Águila Imperial. Entrada a través de patio-plaza al norte de la misma (por detrás). Cañada Real Orejana, s/n. 40172. Pedraza. (Segovia)

Teléfono Fundación P. N. VALLADOLID: 983345.850 patrimonionatural@patrimonionatural.org

Enlaces: https://www.eladelantado.com/segovia/pedraza_muestra_sus_jardines/

Jardines de San Miguel. Pedraza (Segovia)


Hidráulica Jardines de San Miguel: https://www.google.com/url?sa=i&rct=j&q=&esrc=s&source=images&cd=&ved=2ahUKEwis1PKK68vkAhUPFRQKHZANADoQjhx6BAgBEAI&url=http%3A%2F%2Fwww.sedhc.es%2Fbiblioteca%2Factas%2F152-Sanz.pdf&psig=AOvVaw0eqzGSWICz9FUSwBpzu6gS&ust=1568396425561376