El pasado fin de semana las terrazas de la ciudad estaban más vacías, por la ausencia de visitantes madrileños. /KAMARERO
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El otoño es una de las mejores épocas del año para el sector de la hostelería en la provincia de Segovia, con varios puentes festivos incluidos y la llegada de miles de turistas, sobre todo nacionales. Sin embargo, este año diferente por la pandemia del coronavirus, está generando muchos problemas, y a cada semana que pasa los hosteleros ven cada vez más lejos la luz. Las restricciones establecidas desde el pasado viernes en Madrid capital y otros nueve municipios de la Comunidad, por las que los ciudadanos no pueden salir de su localidad salvo desplazamientos justificados, han sido la “puntilla” para la hostelería segoviana, según reconocen los propios hosteleros, ya que sus establecimientos se nutren principalmente de visitantes madrileños.

El vicepresidente de la Agrupación de Industriales de la Hostelería de Segovia (AIHS), Jesús Castellanos, explicaba ayer indignado que esas prohibiciones son la “ruina total” para al sector. “Nos acaban de matar”, aseguraba, ya que la actividad en los restaurantes se redujo el pasado fin de semana hasta un 40%, en comparación a cualquier otro fin de semana. “Solo había que ver el sábado como estaba, por ejemplo, la Avenida del Acueducto a las cinco de la tarde, como en el confinamiento total, vacía, pero con las mesas y sillas de las terrazas”, lamentaba.

En su opinión, cada vez son más las trabas que se le ponen al sector, “y esto de Madrid es ya el remate final”. Jesús Castellanos señala que si la Agrupación preveía que de aquí a Semana Santa entre 30 y 40 establecimientos hosteleros se verían obligados a cerrar, “ahora creo que van a ser más, teniendo en cuenta que el próximo puente del Pilar se presenta fatal”.

El vicepresidente de la AIHS achaca parte o casi toda la responsabilidad de la situación del sector a la clase política. “Están sentados en sus sillones y no saben cuál es la realidad de la calle. Viven en una nube, decretan otros quince días de confinamiento, sin conocer los problemas de la gente”, lamenta.

Cándido López, del Mesón Cándido, coincide con Castellanos en que esta situación es un “sinvivir”. Uno de los restaurantes de la capital segoviana más frecuentado por turistas, procedentes en su mayoría de Madrid, ha tenido que hacer frente el fin de semana a muchas anulaciones de reservas, desde que entraran en vigor el viernes pasado las nuevas restricciones en Madrid. “Estamos resignados, ya que al miedo, a las prohibiciones, a la casi nula llegada de extranjeros, ahora cierran Madrid, pues esto es la puntilla para nosotros”, aseguraba el restaurador, que quiere mantener la esperanza y que el sector se recupere cuanto antes. “Ya sabemos que iba a ser un año malo, pero cada vez se va complicando”, manifestaba.

Hay que tener en cuenta que son 4.786.948 madrileños los que en dos semanas, al menos por ahora, no pueden desplazarse ni de Madrid capital, ni de Alcalá de Henares, Alcobendas, Alcorcón, Fuenlabrada, Getafe, Leganés, Torrejón de Ardoz, Móstoles y Parla.

Estas medidas también afectan a la provincia, a localidades como Riaza, que también se nutren de visitantes madrileños. José Luis Cerezo, encargado del restaurante La Porticada, de la villa riazana, reconocía que el fin de semana se han registrado anulaciones de reserva, y es consciente de que el próximo puente de la Virgen del Pilar “también va a ser malo”. Y lo que más siente es que sea “un tema político más que otra cosa”. “Estas restricciones no tienen ningún sentido, cuando todos estamos viendo todos los días el transporte público abarrotado de gente. Son medidas que afectan principalmente al sector del turismo. El 90% de nuestros clientes proceden de Madrid, y con el 10% restante no podemos vivir”, afirma.

Estas restricciones en la Comunidad vecina también afectaron el pasado fin de semana al sector comercio, que vive en parte de los turistas. Así lo explicaba Pedro Luis Pascual, propietario de la Librería Punto y Línea de Segovia, ubicada en el casco histórico de Segovia.La verdad es que sí se ha notado la afluencia de menos gente en el centro. Sí noté el sábado la falta del típico excursionista de pasar en Segovia el sábado”. Pero, también quiere creer que estas medidas podrían tener algo positivo para su sector, ya que, “al no poder salir ni entrar a Madrid, puede que beneficie al pequeño comercio segoviano, si todos aquellos segovianos que van de compras a Madrid, lo hagan ahora en Segovia”.

Incertidumbre, temor, resignación e indignación son algunas de las palabras que estos días se escuchan en el ámbito de las pequeñas y medianas empresas, de los sectores hostelero y comercial.