Fiestas Gigantes Cabezudos KAM8018
La comparsa recorrió la Calle Real hasta llegar a la Plaza Mayor, acompañada por Los Silverios. / Kamarero

Ellos son los más grandes. Los más grandes de la fiesta. Sobresalen los gigantones, más altos y más pesados, la alcaldesa y el alcalde nombrados Fuencisla y Frutos por la voz popular. Y luego están los gigantes, que representan a los continentes, acompañados todos por una colorida corte de pícaros cabezudos armados con escobas de madera y paja “para regocijo de la chiquillería”, como hace más de un siglo contaba ya El Adelantado.

Regresan a las fiestas de Segovia después de tímidas apariciones en los dos años anteriores por la pandemia. Han recorrido las calles principales de la ciudad hasta la Plaza Mayor, este año con un crespón negro en señal de luto y acompañados de numeroso público.

De nuevo, con el acompañamiento del sonido de las dulzainas, tamboriles y demás percusión de sus inseparables Silverios. Los flamantes pregoneros de este año llevan la friolera de 80 años haciendo bailar a esta comparsa de gigantes y cabezudos de Segovia, de lo más tradicional y querido en la ciudad. Son ya cuatro o cinco generaciones de la familia San Romualdo (si se suma a los más pequeños, que apuntan maneras) desde junio de 1942.

El de hoy ha sido un recorrido corto, sin visitar al Acueducto, como anunciaba el programa oficial, por lo apretado de la agenda. No en vano, en esta ocasión han rendido un emotivo y hermoso homenaje a quien ha sido custodio de los gigantes y cabezudos desde principios de los años noventa, Juan Antonio Sanz, fallecido el 30 de mayo.

Fiestas Gigantes Cabezudos KAM8121
Baile de gigantes en honor a José Antonio Sanz. / Kamarero

Tras la interpretación de la ‘Entradilla’, una tonada tradicional que se toca en honor de una personalidad, toda la comparsa al completo ha bailado una jota. Hasta los gigantones se han movido dando vueltas con gracia y salero. Es un baile conjunto muy infrecuente por la dificultad que entraña, ya que la alcaldesa, por ejemplo, pesa más de 80 kilos. Pero era un deseo de Sanz que ha visto cumplir donde quiera que esté.

Su hija, Elvira Sanz Rubio, de 23 años, lleva desde los once años saliendo en las fiestas de la ciudad como cabezudo y este año ha cogido el relevo de su padre como ‘pastor’, un apoyo para los gigantones, velando porque no pierdan el equilibrio cuando el viento sopla fuerte y guiando la comparsa.

Asegura que hasta el último momento su padre quería estar estos días en Segovia y dice que habría disfrutado de este homenaje, en la Plaza Mayor, con la presidencia de la alcaldesa de la ciudad, Clara Martín, acompañada entre otros por el concejal de Cultura, Alberto Espinar, y el viceportavoz del PP, José Luis Horcajo, y al que asistieron también la hermana, Marina, que se desplazó desde Sevilla, o Marian Palma, directora de Titirimundi, con el que el homenajeado colaboraba desde el grupo Libélula, el del fundador de este festival de títeres, Julio Michel.

Fiestas Gigantes Cabezudos KAM8146
Elvira Sanz, que se estrenó como ‘pastor’, con dos cabezudos. / Kamarero

Sanz recuerda que su padre «pedía a los cabezudos que se acercaran a los niños sin timidez, que fuera algo divertido, sin perder la tradición, siempre con un toque pícaro porque decía que lo pícaro siempre daba vida al espectáculo», según informa la agencia Efe.

No han faltado a la cita Gema Roldán e Isabel Otero, profesoras de un programa mixto de empleo sobre confección textil, del Ayuntamiento de Segovia con financiación del Ecyl, que este año han elaborado con once alumnas trajes nuevos “a medida” para cuatro de los gigantes y el vestuario de todos los cabezudos. Un “parto”, dicen, por los nueve meses de trabajo, que ha conllevado una investigación histórica y, al mismo tiempo, una combinación de colores “con un toque irónico” para los personajes pequeños.

Fiestas Gigantes Cabezudos KAM8081
Gema Roldán e Isabel Otero posan con dos de los gigantes. / Kamarero

La comparsa saldrá de nuevo el día de San Pedro. Son como una familia y entre sus integrantes de hecho hay familias como la de Óscar Bermejo y su cuñado Miguel Ángel Carrero, que portan a la alcaldesa y al alcalde, mientras dos hijos del último y uno del primero actúan como cabezudos: son Lucía y Nicolás Carrero y Alonso Bermejo que se convierten en Chicle, el Francesito o la Sevillana.

Fiestas Gigantes Cabezudos KAM7997
Cinco miembros de una misma familia forman parte de la comparsa. / Kamarero