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Durante siglos, Navafría ha cimentado su historia económica y social a través de las actividades vinculadas a los usos tradicionales ganaderos y forestales. En el corazón de la sierra de Guadarrama, la ganadería y los aprovechamientos de la riqueza del monte han servido para sostener este pequeño pueblo de poco más de 300 habitantes que ahora vuelve la mirada al turismo como polo de atracción para garantizar el bienestar de sus gentes.

Una carta al director publicada el pasado sábado en El Adelantado remitida por un vecino de la localidad hacía saltar las alarmas entre los vecinos,  al denunciar las supuestas “ilegales y malas prácticas” que los ganaderos hacen con su ganado, causando en su opinión no pocos problemas de índole sanitario e incluso de seguridad en el pueblo.

La respuesta no se ha hecho esperar. Los 15 ganaderos que viven y trabajan en el pueblo, y que atienden a cerca de un centenar de reses por explotación han expresado su indignación y malestar ante una opinión que, bajo su criterio, no sólo pone en riesgo su actividad, sino también el buen nombre de un pueblo que tiene en la ganadería el sustento de muchas familias y que supone uno de sus principales motores económicos.

Luis Martín Garrido, presidente de la Cámara Agraria Local y ganadero,  pone de manifiesto la sorpresa que ha causado esta opinión, ya que los argumentos que expone están basados en “exageraciones y medias verdades”. “Los ganaderos somos los primeros interesados en que nuestro pueblo esté limpio  -explicó- y tomamos todas las medidas necesarias para ello, no sólo en cuanto a la limpieza, sino a la seguridad de nuestros convecinos”.

Así , señala que el  ganado vacuno  -con el que se trabaja por el método de ganadería extensiva- sale diariamente a pastar en las parcelas del piedemonte de la sierra, así como en una zona habilitada a tal fin por la Comunidad de Villa y Tierra de Pedraza , lo cual garantiza el control de las reses en todo momento, sin que se produzcan problemas en la mayor parte de los casos.

Por otra parte, explica que el pueblo es atravesado por la Cañada Real Soriana Occidental, lo que permite la servidumbre de paso del ganado por el pueblo,  pero en ocasiones, el cruce de los animales de una finca a otra para su estabulación o bien para el pasto puede producir  inconvenientes “muy puntuales” que suelen resolverse con la pericia del ganadero a la hora de manejar el ganado.

En cualquier caso, niega que se haya  producido incidentes que hayan causado desperfectos en el mobiliario urbano del pueblo o que alguna res pudiera haber golpeado a alguna persona tal y como se explica en la polémica carta al director.

El presidente de la Cámara Agraria reconoce también que el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil ha recibido llamadas para poner en su conocimiento algunas de las presuntas irregularidades, pero “no tenemos constancia de que se hayan cursado denuncias, y de hecho, en algún caso, tras personarse en el lugar, han regresado a su base sin advertir ninguna irregularidad”.

Para subrayar esta afirmación, uno de los ganaderos del pueblo precisó que en una ocasión tuvo que llevar a una de sus vacas a un vacunadero próximo para esperar allí al veterinario ya que se encontraba enferma, y antes de llegar, una patrulla del Seprona se personó en el lugar al haber recibido una comunicación de que había “un animal encerrado y en malas condiciones”.

El hecho cierto es que un paseo por el pueblo corrobora su limpieza y la ausencia de excrementos y residuos vinculados al ganado, aunque hay cuestiones como los olores “que no se pueden  evitar, pero así es la vida en el pueblo”.

Marta, una joven ganadera de Navafría, señala que los turistas y forasteros no se sorprenden de la presencia de ganado “y son ellos muchas veces quienes nos preguntan cosas sobre su cuidado y se acercan sin temor a las vacas”. “Ahora que se habla de la España Vaciada, no creo que con estas opiniones se contribuya mucho a revitalizar la vida en los pueblos”, asegura.

Desde el Ayuntamiento, el problema es analizado con mayor perspectiva, y se aboga por la “convivencia y el respeto” entre todos los actores económicos del pueblo, con el objetivo común de contribuir unidos a la prosperidad de Navafría.

La primera teniente de alcalde del ayuntamiento, Carmen Lobo García, aseguró que este tipo de opiniones “deben ser respetadas”, pero desde la convivencia con un uso económico tradicional que ha hecho de Navafría lo que es ahora.

“La vida en el pueblo es asi, y cada uno es consciente de lo que tiene que hacer, como así se ha demostrado durante años –aseguró la representante municipal- En Navafría siempre han convivido la ganadería con la vida cotidiana y ahora con el turismo, y desde el Ayuntamiento  trabajamos también para que así sea”.

En cuanto a la limpieza, Lobo García señaló que los cuatro operarios municipales que ahora trabajan para el Ayuntamiento colaboran también en estas labores, y negó que se hayan producido desperfectos vinculados a malas prácticas con el ganado. “Si alguna vez se cuela una vaca en un recinto público, es el ganadero quien se encarga de desalojarla sin mayor problema”, asegura.GAMA