Los fuegos arrasan en un mes la misma superficie que la quemada en los últimos cinco años

Uno de los peores veranos. Los siniestros de Navafría, Honrubia de la Cuesta y Cuéllar han sido los que han calcinado más terreno forestal

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Imagen de parte de la superficie quemada en el incendio de Navafría, que calcinó unas 900 hectáreas y es por el momento el siniestro más grave en lo que llevamos de año.

El mes de julio ha resultado trágico en cuanto a número de incendios y de superficie afectada. Hacía casi 15 años que no se registraban cifras tan elevadas como las que ha arrojado el mes pasado. Sólo en el mes pasado se han quemado en torno a las 1.200 hectáreas.

Las recurrentes olas de calor forman parte de la conjunción de condiciones que han favorecido la propagación de las llamas. De hecho, la Junta ya comenzó advirtiendo del peligro de incendios el pasado mes de febrero, por la sequía y las elevadas temperaturas.

En fuego más extenso en lo que llevamos de año ha ocurrido en Navafría. Se inició el 17 de julio, calcinó 878 hectáreas y y recuerda al que se produjo en Pradales en el verano de 2008. Entonces ardieron casi mil hectáreas. Fue en pleno agosto y el origen, como en este caso, estuvo en una negligencia humana. Aquel fuego, que tardó varios días en ser extinguido por afectar a una gran masa de sabinas y enebros, algunos centenarios, fue el mayor de los ocurridos ese año en toda Castilla y León. Unas labores forestales, que contaban con autorización oficial, constituyeron el detonante. Posteriormente se puso en marcha un plan de reforestación de la zona. Pero 14 años más tarde, no se ha conseguido recuperar la masa forestal que ardió entonces.

En aquel verano, además de las 956 hectáreas calcinadas en Pradales (hoy Carabias), Honrubia, Moral de Hornuez y Villaverde de Montejo; ardieron 625 hectáreas en un fuego en Espirdo; y 81 hectáreas más en Lastras de Cuéllar.

El año 2017 también vivió un verano aciago en materia de incendios cuyos efectos aún son evidentes cuando se pasa por la zona entre Navalilla y San Miguel de Bernuy. Entonces ardieron más de 600 hectáreas de pinares resineros. En realidad fueron dos incendios, aunque el segundo pudo arrancar al reavivarse el primero. En todo el verano ardieron 1.040 hectáreas arboladas. Las labores que se han llevado a cabo de reforestación no han tenido mucho éxito.

Unos años antes, en 1991, se quemaron más de 200 hectáreas en toda la falda de la Sierra de Ayllón. Tres años después, en 1994, ardió una superficie similar, desde Cerezo de Arriba hacia el Norte por un fuego causado por las chispas del tren que cubría la línea Madrid-Aranda de Duero-Burgos.

Víctimas
Pero si ha habido años con poca superficie forestal afectada, aunque mucho que lamentar, fueron los de 2011 y 2012, en que fallecieron sendas personas. Ocurrió en Nava de la Asunción el primero, y al año siguiente en Navas de Oro.

El fuego de Navafría de este año ha sido el más extenso. Estuvo activo casi 20 días. Fue el tiempo que tardó la Guardia Civil en esclarecer el origen de las llamas y detener al presunto imprudente, un ganadero que llevaba alimento para su ganado. Ardieron casi 900 hectáreas. El Seprona situó la zona de inicio en las proximidades del camino ‘Arroyo de las Truchas’, en el paraje denominado ‘Matallana’. En su evolución las llamas atravesaron la carretera N-110 y afectó a la localidad de Torreval de San Pedro, que tuvo que ser evacuada, llegando afectar las llamas a una vivienda y dos pajares.

El otro siniestro más grave ocurrido este año tuvo lugar antes, el 5 de julio en Honrubia de la Cuesta. La Junta de Castilla y León declaró el Nivel 1 de peligrosidad por la intensidad tan elevada del viento. También en este caso el origen apunta a la imprudencia humana. Al parecer el fuego, que se inició a las 15:17 horas, arrancó junto a una cosechadora que realizaba labores agrícolas. Cuatro bulldozer, seis autobombas, diez helicópteros, dos hidroaviones, y numerosas cuadrillas de agentes consiguieron controlarlo en varias horas. Finalmente ardieron 45 hectáreas de superficie forestal, 74 de pastos, y 35 de cereal; en total unas 150 hectáreas.

El 27 de julio se inició otro incendio en Cuéllar, que fue declarado de Nivel 1 por riesgo de afección a más de 30 hectáreas de masas arboladas. La rápida actuación de los medios y vecinos permitió que no se extendiera a los pinares ni a las viviendas.

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Redactor jefe de EL ADELANTADO DE SEGOVIA