Premio Gil Biedma Reunion Prejurado KAM1214
Un momento de la reunión entre el vicepresidente de la Diputación, José María Bravo, y el pre-jurado. / KAMARERO

“Hay mucho nivel”. Así lo aseguró durante su intervención ante los medios el coordinador del Premio Internacional de Poesía ‘Jaime Gil de Biedma’, Juan Manuel de Prada, quien afirmó ayer que las 13 obras seleccionadas por el pre-jurado como finalistas de la 32º edición están “entre las de más alta calidad en la historia del premio”. Por ello, advirtió de que será “muy difícil” la elección por parte del jurado del poemario ganador –que recibirá 10.000 euros- y del accésit -3.000 euros- en la reunión que tendrá lugar el próximo 6 de junio.

Junto a Mª Antonia de Isabel Estrada, que también se ha incorporado al jurado, De Prada toma el relevo de Gonzalo Santonja como coordinador del premio, dado que el escritor ha sido nombrado consejero de Cultura y Turismo de la Junta y no puede compatibilizar ambos cargos.

En una rueda de prensa que dio comienzo tras la reunión entre el vicepresidente de la Diputación, José María Bravo, y el pre-jurado, anunciaron los 13 poemarios finalistas entre las 1.448 obras presentadas: ‘Orden de Alejamiento’; ‘Los hombres que mataron a mi madre’; ‘El color gris del medio’; ‘Muchacha con mirlo en las manos’; ‘La vocación del remo’; ‘Un supermercado en Andalucía’; ‘Las aguas de Castalia’; ‘Delirium non tam tremens’; ‘Lengua Materna’; ‘Arena Líquida’; ‘La boda secreta de Elisabeth Taylor’ y ‘Servido en frío’.

Un proceso tedioso

Una de las señas de identidad del ‘Jaime Gil de Biedma’ es la variedad de estilos de los textos seleccionados; algunos son de procedencia transatlántica o peninsular, o de tendencia social, y otros tienen mayor vuelo lírico o son más irónicos. Así, han procurado que todas las estéticas estén representadas para que haya pluralidad, algo de lo que “la mayor parte de los premios literarios de España no pueden presumir, que están al vaivén de las modas y al dictado de los sectarismos de los jurados”, tal y como criticó De Prada.

Convertido en un referente de poesía de habla hispana, son muchos los autores españoles e iberoamericanos que participan en este premio, lo que hace que el número de obras registradas haya supuesto “una carga muy grande de trabajo” para el pre-jurado, según Bravo. Es por ello por lo que, desde hace dos años, parte del jurado también colaboraba en la lectura de algunos poemarios para poder cumplir en tiempo y forma la selección de las primeras obras, así como la elección final. Y es que la revisión de los más de 1.440 textos es un proceso tedioso “que obliga a cambiar el rol con cada uno”.

De igual forma, De Prada destacó “el trabajo ingente” de los miembros del pre-jurado –Carlos Cantero, Fermín Herrero y Demetrio Martín– para realizar esta selección de poemarios que son “escrupulosamente leídos”. Cada uno recibe un lote del que eligen los que consideran mejores, y los ponen en común con el resto de componentes, “con una mirada amplia, no muy restrictiva”, de acuerdo con De Prada. Las 13 obras preseleccionadas han pasado por las manos de todos los integrantes del pre-jurado para encontrar una concordancia.

El coordinador del galardón afirmó que los componentes del pre-jurado y del jurado “no son sectarios estéticamente” y son “capaces de apreciar los valores de obras con postulados estéticos con los que no comulgan”. Una circunstancia que, a su juicio, le ha dado prestigio internacional y es fruto también del trabajo realizado durante 30 años por el anterior coordinador, Gonzalo Santonja.