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Decenas de congresistas observan a los vencejos junto al Acueducto. / EL ADELANTADO

Los vencejos, ese amigo insectívoro, necesita la protección del urbanismo. Que las rehabilitaciones monumentales respeten sus cavidades. Y no levantar cristaleras excesivas que les hagan estrellarse contra ellas. El problema está en el cómo, un debate que centró el grueso de ponencias del VI Congreso Internacional de Vencejos, que se celebró la semana pasada en Segovia con investigadores de Estados Unidos, Cuba, Brasil, Reino Unido, Austria, Irlanda, Francia o Suiza.

Los vencejos representan mayor adaptación posible a la vida aérea; solo posan sus pequeñas patas cuando aterrizan en el nido a poner sus huevos y terminar su ciclo reproductor. El resto del tiempo, les verán en movimiento, con su dulce sonoridad, pues pasan la mayor parte de su vida volando sin parar, como aves migratorias que son. En Segovia pasan tres meses; el resto del año, vuelan hasta Sudáfrica: casi 20.000 kilómetros de viaje para unas aves que no llegan a los 40 gramos.

“Los vencejos son unos insecticidas naturales muy eficaces. Son controladores biológicos de plagas, ya que toman cantidades ingentes de mosquitos como el tigre, conductor del virus kiza, o larvas de la procesionaria”, explica la coordinadora del congreso, Gloria Molina. Son, junto a las golondrinas y los aviones comunes, “los tres mosquiteros”. Por eso, cuando no están, notamos la pesadez de las moscas a final del verano, explica la bióloga, parte de la asociación segoviana Foro Geo Biosfera, que trabaja por la protección de la fauna en los edificios y monumentos. El investigador Francisco Javier Sáez, que presidía este foro, propuso la designación de Segovia para la sexta edición de un evento internacional bianual que se ha celebrado desde 2010 en Berlín, Cambridge o Tel Aviv. La edición segoviana, prevista inicialmente para 2020, se pospuso como consecuencia de la pandemia.

El congreso internacional parte de la curiosidad de varios investigadores europeos como el inglés Edward Mayer o el italiano Mauro Ferri. El evento, que ha ido ganando adeptos con el paso de los años, es un laboratorio de ideas que contó en Segovia con 100 expertos y unas 40 ponencias de alto nivel científico. Es la primera edición en le península ibérica, que cuenta con ejemplares de las cinco especies de vencejos. “En Europa no tienen tantas especies, pero tienen tan poca población que se vuelcan en la protección de estas aves”, subraya Molina.

El Acueducto alberga una de las colonias de vencejo común más grandes de toda Europa. El congreso se desarrolló en un ambiente de reencuentro, necesario tras el aislamiento internacional de la pandemia. Se trataron novedades de educación ambiental o proyectos legislativos. ”Estamos muy orgullosos de los resultados que hemos tenido”. Los congresistas han aportado sus conocimientos y publicaciones científicas. El problema común está en los edificios, pero hubo más temas como el uso de geolocalizadores o datos nuevos sobre migración o alimentación.

Espacios de protección

Las amenazas para los vencejos son grandes. El uso de insecticidas disminuye su alimento y provoca la pérdida de colonias. Con todo, la clave del congreso fue la relación de los vencejos con los edificios, las construcciones y los monumentos. “Es una fauna urbana que se tiene que proteger porque, al fin y al cabo, están vinculados a la ciudad de alguna manera”. Las construcciones nuevas no permiten la nidificación de estas aves, pues no hacen nidos como el resto: necesitan oquedades. El uso de cristales y ventanales excesivos les despistan sobremanera. “Cuando se van a renovar castillos, murallas o iglesias, hay que tener un informe medioambiental de la fauna que habita en esas paredes y tejados. Y hacen destrucción de colonias; algunas veces, verdaderamente dramáticas”. Hecho el daño, la respuesta está en la denuncia o en las medidas compensatorias como multas administrativas o penales, pero el efecto ambiental es ya irremediable.

El congreso se complementó el fin de semana anterior con actividades infantiles y un punto de observación de vencejos en el Acueducto. Después, hubo dos visitas guiadas a los congresistas. El sábado, a las Hoces del Duratón, una zona que les dejó “enamorados”, pues la mayoría son grandes ornitólogos que querían ver a especies que no encuentran en sus países. “Se lo pasaron muy bien”, resume Molina. El domingo fueron al Mirador de los Buitres de El Espinar para presenciar una carroñada de buitres, todo un patrimonio segoviano.