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Los aficionados al esquí aprovecharon ayer el primer sábado de la campaña invernal para deslizarse por la nieve. /NEREA LLORENTE

Ganas de nieve se respiraban ayer en el Puerto de Navacerrada, en el primer fin de semana de la temporada de esquí 2021-22, que la estación inauguró el lunes pasado. Los aficionados han respondido a la llamada de la estación, que después de “ganar” la batalla política y judicial, de momento, contra el cierre y desmantelamiento de las instalaciones ordenado por el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, hace unos días anunciaba su reapertura y animaba a los esquiadores a disfrutar de sus pistas.

A pesar de que ayer las condiciones meteorológicas no eran las mejores para la práctica del esquí, debido a la niebla y el viento, desde primera hora de la mañana el aparcamiento del Puerto de Navacerrada se fue llenando de vehículos, con esquiadores ansiosos por surcar las pistas de El Escaparate y El Telégrafo, las únicas que de momento son practicables, a la espera de que puedan abrir El Bosque. Sobre una superficie esquiable de menos de un kilómetro cuadrado, “de hielo prácticamente”, como reconocía un experto esquiador, ayer era el primer día, y Navacerrada no defraudó. Muchos han aprendido a deslizarse en estas históricas pistas, y ayer volvieron a recorrerlas, al ser las únicas abiertas en la Sierra del Guadarrama, a falta de Valdesquí, cerrada por causas técnicas.

Hay poca nieve, pero está bien para ir empezando la temporada”, comentaba Daniel, acompañado por Cristina, para quien era su primera vez en Navacerrada. Sobre la incertidumbre que planea sobre la estación, por la “incompetencia” de las administraciones, Daniel admitía que “es una zona medioambiental que hay que respetar, pero creo que también están quitando muchos trabajos a la gente que vive de esto”. “Y no creo –añadía– que esta estación, con tres pistas azules, una verde y dos negras, le coma tanto terreno al medioambiente. Es una estación muy pequeña, para aprender, para que la gente venga con niños y la verdad es que está bastante bien”.

Y para enseñar y alquilar todo tipo de material necesario para gozar en la nieve, los establecimientos comerciales localizados en la estación, se encontraban ayer animados para iniciar una campaña invernal, que en las últimas semanas han visto peligrar. Almudena, que regenta uno de estos locales, mostraba su satisfacción por la reapertura de Navacerrada y por la respuesta de los ciudadanos. Aunque el tiempo no acompañaba del todo, valoraba la afluencia de esquiadores. “Nosotros lo que queremos es trabajar y la gente tiene ganas de nieve. Creo que el esquí es una forma de ocio saludable porque al mismo tiempo se hace deporte, y qué mejor que en un entorno como este. Espero que finalmente el conflicto sobre las pistas se resuelva satisfactoriamente y podamos seguir trabajando”, señalaba.

Al otro lado de la carretera que atraviesa el Puerto de Navacerrada, junto a las pistas, el propietario de otro comercio de alquiler de equipos opinaba lo mismo que su compañera en cuanto al “posible” cierre de la estación, pero apuntaba que en el primer día de la temporada no había mucha gente “por falta de nieve”. Y es que en Navacerrada miraban ayer al cielo, como siempre, para ver si nieva, aunque para mitad de semana se prevé lluvia.

Las numerosas personas que ayer se acercaron a Navacerrada, tenían otro aliciente, ya que se puso en marcha el telesilla de Guarramillas, que acerca al magnífico paraje de la Bola del Mundo. Y mientras en pleno puerto el cielo estaba gris, no lucía el sol y se registraba viento, en la Bola parecía otro planeta, con un cielo azul, un sol radiante y unas vistas impresionantes, que se perfilaban tras la manta de nubes que rodeaban el entorno.

Los empleados del telesilla estaban encantados de su reapertura para uso turístico, que muchos aprovecharon ayer para subir y contemplar desde las alturas vistas espectaculares de Segovia y Madrid. En el trayecto hasta el punto más alto, también se veían ayer muchos montañeros y senderistas, realizando rutas por la Sierra de Guadarrama, así como muchos vehículos aparcados en el trayecto entre el Real Sitio de San Ildefonso y el Puerto de Navacerrada, para recorrer los pinares de Valsaín.