El obispo segoviano, en una foto de archivo en su anterior diócesis. / EL ADELANTADO
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El próximo 19 de diciembre, monseñor Luis Ángel de las Heras tomará posesión como nuevo obispo de León, dos meses después de que el Papa Francisco le eligiera para reemplazar a Julián López al frente de esta histórica diócesis. Nacido en Segovia hace 57 años, De las Heras deja Mondoñedo -diócesis en la que ha permanecido algo más de cuatro años- para emprender un nuevo proyecto pastoral en el que su experiencia como prelado y su vocación de servicio son las principales credenciales para comenzar una tarea que tiene muchos puntos comunes con la ya realizada en su anterior destino.

El obispo reconoce que su nombramiento para la diócesis de León le causó “mucha sorpresa, porque no esperaba ningún cambio, aunque ahora hay un relevo generacional motivado por la jubilación de muchos obispos, y es el momento de hacer cambios”.

“Me da pena dejar esta diócesis, en la que he sido muy bien acogido, y la gente ha respondido a las iniciativas que hemos llevado a cabo –explicó- pero soy claretiano y mi vocación misionera me lleva a aceptar ir hacia donde se nos envíe”.

La despoblación, el envejecimiento del clero, la falta de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, el escaso compromiso de los laicos… son problemas comunes a todas las diócesis, a los que ahora se une el miedo, la desconfianza y el desánimo que la crisis sanitaria está dejando en la población. Monseñor De las Heras es consciente de esta situación, pero asegura que en este momento “es más necesario que nunca no dejarse llevar por el pesimismo”.

“Es cierto que la pandemia está dejando a las personas muy tocadas, con miedo, con depresión; pero hay que ponerse en clave positiva – asegura el obispo-. Los cristianos somos gente de esperanza y tenemos que dar razón de ella, dando y contagiando vida, y nuestra misión es la de acercarnos a los alejados, a los que están solos, no sólo con la ayuda material, sino para hacerles saber que no están solos en esta situación”.

De lo más inmediato al medio plazo, la crisis vocacional no es ajena a la tarea pastoral que el obispo electo de León deberá emprender, y para ello señaló que las “comparaciones nostálgicas” con el pasado no ayudan a solventar esta situación. “Yo soy de Segovia, y recuerdo con nostalgia un seminario lleno de seminaristas, pero hay que asumir la realidad y obrar en consecuencia, y es necesario hacer reestructuraciones a través de la creación de unidades y agrupaciones parroquiales. En Mondoñedo hemos organizado sus 422 parroquias en 24 unidades, y es algo a lo que vamos avocados para que nadie quede desatendido y que todo el mundo pueda celebrar la Eucaristía y tener una celebración en lugares donde la gente tiene dificultades para salir de casa”.

Aunque desde la distancia, De las Heras conoce la realidad de la diócesis de su Segovia natal, y celebró la noticia de la ordenación diaconal del pasado domingo, así como el trabajo realizado en la provincia para conseguir un pequeño grupo de jóvenes “que está discerniendo su vocación, lo cual me da un poco de esperanza”. Asimismo, señaló que ya ha recibido la felicitación del obispo de Segovia César Franco y del Vicario General Ángel Galindo, que asistirán a su proclamación como obispo “si la pandemia lo permite”.