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Pareja de bisontes europeos recién llegados a Segovia.
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Por primera vez la provincia de Segovia contará con bisontes europeos, una especie emblemática que habitó la península, como revelan las numerosas pinturas rupestres que se conservan. De la mano de dos empresarios segovianos, que han apostado por importar varios ejemplares desde Polonia, se convertirán en un nuevo reclamo turístico, a la vez que un recurso educativo para dar a conocer a los escolares cómo es la vida de los animales en libertad, como explica Alberto Herranz, uno de los promotores de esta iniciativa.

En total traerán once ejemplares, siete hembras y dos machos, con el fin de introducirlos en dos ganaderías diferentes: una situada en el término municipal de El Cubillo; y otra en el de Lastras de Cuéllar. Se trata de sendas fincas emblemáticas conocidas como Matarrosueros y Los Porretales, respectivamente, y que tradicionalmente se han venido empleando para la cría de ganado.

A Los Porretales se llevarán cuatro hembras y un macho. Convivirán con los caballos que desde hace algunos años pastan en esta finca surcada por las aguas del río Cega. Se trata de un entorno privado —propiedad de varios vecinos de Lastras de Cuéllar— con características biológicas similares a las que había hace miles de años; un bosque primario con fresnos sin desmochar, manantiales y numerosas especies autóctonas como el gato montés o el lobo ibérico.

A la vez, en Matarrosueros se descargarán tres hembras y un macho, que se unirán a otra pareja de la misma especie que desde hace algunas semanas habitan en este paraje con el fin de conocer su capacidad de adaptación a este paraje, próximo al río Pirón al que vierten sus arroyos del Horco o de los Ventrones. La pareja de bisontes ya asentada está formada por un macho de unos 800 kilogramos, y una hembra de dos años de edad. Serán así seis ejemplares los que pacerán en la finca, donde podrán ser contemplados a partir de ahora por el público que se inscriba en las visitas guiadas que se realizan desde su ‘Safari Ibérico Segovia’ (www.safariiberico.es), en un entorno de encinas, robles y monte bajo con una variada fauna cinegética, donde también hay posibilidad de ver jabalíes, caballos, ganado bravo y otros animales.

Delibes y Victorino Martín

La llegada de los nuevos inquilinos europeos está prevista para dentro de una semana. Lo harán en un camión procedente de Polonia, con las oportunas medidas de transporte animal de largo recorrido. Y la idea es que lleguen a reproducirse en su nuevo destino. El prestigioso biólogo Juan Delibes será el padrino del desembarco de los animales, acto al que asistirán autoridades como la ministra de Medio Ambiente de Polonia, Jan Szyszko, o representantes del mundo ganadero, como el de bravo, Victorino Martín.

Los empresarios promotores de la iniciativa han recordado que esta especie de bóvido, después de miles de años después de su extinción, vuelve de la mano de un programa biológico para la recuperación del bisonte, desarrollado por las empresas segovianas Naturaltur, conocida por sus actividades de deporte de aventura y alojamiento en las proximidades de las Hoces del Duratón; y la ganadería La Perla, dedicada a la cría de caballos de raza lusitana, que han llevado el nombre de Segovia incluso a las últimas olimpiadas celebradas en Brasil.

Tras el desembarco, los asistentes disfrutarán de una visita por la finca de Ganadería La Perla por cortesía de sus dueños, de Naturaltur, la Posada del Duratón y la agencia de viajes ‘Escapadas a Segovia’. El vino ofrecido será por gentileza de ‘Figuero’, personal de apoyo facilitado por ‘Asociación Deverde’ y la sobremesa será amenizada por integrantes del ‘Tablao Flamenco Segovia’.

En España hay apenas un centenar de ejemplares de los bisontes europeos que se crían en semilibertad ya en Asturias, Palencia, Burgos, León y en Valencia; y ahora en Segovia. De momento aportan su granito medioambiental, crean empleo y atraen visitantes a pequeños pueblos en los que el turismo constituye uno de los pocos recursos económicos posibles.

 

Sostenibilidad

El bisonte europeo es el mamífero terrestre más grande de Europa. En peligro de extinción (lista roja de IUCN), cuenta con un plan muy sencillo para la recuperación, basado en la idea de conseguir aumentar su número, unido estrechamente a extenderse a más territorios donde poder hacerlo. Esto, bajo unas normas concretas de desplazamiento, suelta y mantenimiento. Las reglas son sencillas y han nacido de la necesidad extrema. En 1919 moría el último bisonte libre de Europa en Bialowieza, Polonia. En 1927 hacía lo propio el último ejemplar que vivía en libertad en todo el mundo. Esto supuso casi su final. Desde el 2010, este rumiante de hasta casi mil kilos, puede contemplarse en estado de semilibertad en varias localidades españolas.

La pionera en esta iniciativa fue San Cebrián de Mudá, que se asienta en la montaña palentina, entre cuyos robledales una manada de trece bisontes pasta y ramonea con aplicación. Porque el bisonte, a diferencia del paladar de gourmet de la vaca, come también madera. Un adulto puede ingerir al año hasta cuatro toneladas de ramas, cortezas y matorrales, “lo que convierte a este herbívoro en un aliado natural en la prevención de incendios”, apunta Fernando Morán, veterinario y presidente de la Asociación para la Conservación del Bisonte Europeo en España. “Pero es que el bisonte, además, aclara el bosque, esparce semillas, abona el terreno y permite que se renueve el pasto; eso beneficia al ganado”, añade este defensor de la especie.