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Esquina del edificio del arquitecto Manuel Pagola, proyectado en el año 1941. / Nerea Llorente

“Vamos a intentar que al menos se estudie si ese edificio merece protección”. Así explica la presidenta del Colegio de Arquitectos de Segovia, Susana Moreno, la próxima presentación por este colectivo profesional de un recurso de alzada ante la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León contra la autorización del derribo de un inmueble, proyecto del arquitecto Manuel Pagola de 1941, situado en el entorno de la Plaza de Santa Eulalia, con fachada a la calle de Muerte y Vida.

Tras el recogida de firmas iniciada hace dos semanas por dos arquitectos colegiados en Segovia, Darío Núñez y Carlota González, la presidenta del Colegio, que asegura que desconocían la iniciativa pero la aplaude, informa de que la representación de la entidad en la Comisión Territorial de Patrimonio Histórico, donde tiene voz pero no voto, pidió que el derribo del edificio de Pagola “quedara fuera del orden del día y se estudiara mejor, pero se decidió no esperar y autorizarlo solo porque no está protegido en el Plan Especial de Áreas Históricas”.

Moreno, sin embargo, replica que “esa no es la función de esta comisión, no tiene que informar en función de la normativa municipal, tiene que hacerlo de acuerdo con la Ley de Patrimonio Cultural de Castilla y León, que le da competencia para valorar edificios de interés y reconsiderar su grado de protección”.

Por este camino los arquitectos de la provincia hacen frente común para rescatar del derribo uno de los pocos edificios de la corriente racionalista que se conservan en Segovia. “Se pueden contar con los dedos de una mano”, apostilla la presidenta, quien afirma que Pagola “es probablemente el arquitecto más importante del siglo XX en Segovia, al menos de la primera mitad de siglo y trabaja únicamente veinte años en la ciudad con una buena producción de edificios”.

Moreno explica que Silvestre Manuel Pagola (Bilbao, 1892 – Segovia,1943) trabajó en Segovia con dos tipos de arquitectura muy conectados con las vanguardias nacionales e internacionales de la época, en una primera etapa la arquitectura regionalista, como la mayor parte de los principales arquitectos españoles y, a partir de 1930, empieza a trabajar el racionalismo.

Sobre este último, recuerda que en España su principal impulsor fue el GATEPAC (Grupo de Arquitectos y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea) a partir de 1931.

Indica también esta representante del Colegio de Arquitectos que el hecho de que el proyecto del edificio del barrio de Santa Eulalia sea de 1941 dice mucho de la figura de Pagola, “en un momento de la primera postguerra, muy duro, donde la ideología pretendía también invadir la arquitectura, hacer arquitectura patriótica, tipo neo-herreriana o neo-barroca, ensalzar la arquitectura del Imperio Español”.

Por otra parte, Moreno considera que “tenemos una ciudad muy pequeña y con muy pocos edificios de autor, hay poca arquitectura de firma y creo que merece la pena conservarla; sobre todo porque aquí se está conservando todo, tenemos muchos edificios protegidos que no valen nada por sí mismos, no es una arquitectura valiosa de forma individual, su valor procede de las características compositivas de sus fachadas, homogéneas y que combinan bien con los monumentos del recinto amurallado”.

Ante eso, recalca el interés de la arquitectura de autor, “porque es parte de la historia de la arquitectura y a la vez de nuestra historia, de la de la ciudad, tiene firma, son piezas individuales de arquitectos de prestigio”.

Llama la atención sobre el hecho de que en la plaza de Santa Eulalia, bien de interés cultural (BIC) como conjunto histórico, hay edificios protegidos por su arquitectura tradicional o histórica, “y este sería un tercer edificio con valor y, sin embargo, se puede derribar”.

Cree, además, que se podría intentar un acuerdo con la propiedad para que no pierda edificabilidad, “quizá con alguna modificación en la planta superior, pero que de alguna manera se conserve la huella de un edificio fantástico”.