Lorenzo Tardón tomó posesión como académico de San Quirce

El pintor segoviano, que ocupará la vacante dejada por el escultor Moro, dijo estar dispuesto a realizar aportaciones en cuentas cuestiones artísticas se susciten en la Real Academia.

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El pintor Francisco Lorenzo Tardón tomó ayer posesión de su plaza de académico de número de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce en un acto en el que leyó un discurso titulado “El lenguaje naturalista de la pintura”, con el que quiso realizar un breve resumen de la evolución de ese lenguaje lo largo de los siglos. Así, el artista recordó que ya desde tiempos prehistóricos el hombre quiso plasmar en las cuevas, de forma naturalista, su entorno, y que después, cada generación ha ido realizando sus aportaciones a este lenguaje, hasta llegar a Diego de Velázquez, que a su juicio representa el culmen. Lorenzo Tardón también insistió en que el naturalismo da cabida a infinidad de estilos, citando varias formas contemporáneas de ese lenguaje, como la fotografía.

Nacido en Segovia, Lorenzo Tardón fue elegido académico de número el pasado mes de febrero, ocupando la vacante dejada por el escultor José María García Moro tras su fallecimiento. “Recibí bien ese nombramiento, es algo que satisface a uno”, reconoció ayer el artista, que ya en su niñez se vio atraído por la pintura. Tras iniciar su formación en la Escuela de Artes y Oficios de Segovia, pasó a la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. En los años 60 fijó su residencia en París, desde donde recorrió diversos países europeos estudiando los movimientos de vanguardia. De regreso a España, fue uno de los principales impulsores de la transformación de la Escuela de Artes y Oficios en lo que hoy es la Casa de los Picos. Precisamente en ella ejerció durante 25 años como profesor de dibujo y puntura hasta su jubilación.

A lo largo de su dilatada trayectoria artística, Lorenzo Tardón ha realizado 40 exposiciones individuales y participado en más de un centenar de colectivas, habiendo sumado 15 premios. Preguntado ayer por la escuela artística a la que pertenece, dijo preferir “que sean los críticos los que pongan las etiquetas”, pues a su entender, la pintura, como la poesía, “son muy difíciles de definir, depende de la sensibilidad de cada persona”.

Sobre la labor que desempeñará en San Quirce, dijo estar dispuesto a hacer aportaciones en cuestiones artísticas, en las que “los pintores no tenemos la misma visión que los historiadores”.