La casa de Marisa es la primera barrera que encuentra el agua y por eso tiene sacos terreros a mano. / Nerea LLorente
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El concejal de Obras, Miguel Merino, reconoció poco después de asumir el cargo el año pasado que al menos desde 2008 se acumulan “un montón de escritos” registrados en el Ayuntamiento por la situación de la calle Camino de la Huerta, en el barrio de San Lorenzo, una de las pocas sin pavimentar en el casco urbano de la ciudad. No es una calle céntrica, más bien apartada y, aunque está en una de las denominadas áreas históricas de Segovia, y a la entrada de la ciudad desde la carretera de Valladolid, la más bonita con el Mirador de La Lastrilla, pasa desapercibida para la gran mayoría de los segovianos, a excepción de quienes residen en ella o bien tienen allí garajes o hasta huerta.

La llaman calle pero es un camino de tierra desde hace siglos y, por eso, además de acumular los problemas de las vías sin pavimentar: barro, baches, maleza descontrolada, etc. tiene la mala suerte de tener inclinación de bajada desde la carretera de Valladolid (CL-601) y cada vez que se registra una tormenta de cierta intensidad se producen avenidas que la convierten en un auténtico torrente con agua que arrastra la gravilla que el Ayuntamiento repone periódicamente y deja surcos –canales parecen en algunas partes– de más de 30 centímetros de profundidad.

Desde el final de la primavera y a lo largo del verano sus vecinos viven con el alma en vilo. Por algo, a raíz de un artículo que El Adelantado publicó en agosto del año pasado, es conocida en la ciudad como la calle que teme a las tormentas.

Muy poco ha cambiado en diez meses, aunque los residentes admiten una ligera mejora tras las obras acometidas a finales de 2019 por la Junta de Castilla y León en un tramo de la acera de la carretera CL-601, junto al acceso a esta calle, una inversión inferior a los 30.000 euros pero que incluyó el recrecido de los pozos e imbornales (para conducir el agua de lluvia a las alcantarillas).

Junto a esta acera se encuentra precisamente la vivienda de Marisa, que hace esquina con la calle Camino de la Huerta, la primera barrera que encuentra el agua torrencial cuando hay precipitaciones intensas en corto espacio de tiempo. Esta vecina tiene preparados sacos terreros para impedir que el agua se le meta en casa y en cuanto oye tronar está en alerta constante por lo que pueda pasar.

Otro vecino, Santiago Pérez, a través de la Asociación de Vecinos ‘La Parrilla’, del barrio, se ha mostrado muy activo en los últimos años y tiene contacto frecuente con el edil de Obras. Explica que la solución al problema que acarrea la calle desde hace décadas pasa por dos administraciones, Junta y Ayuntamiento.

En este sentido, entiende que sería necesaria una actuación inicial de la administración autonómica, ya comprometida para el pasado mes de marzo, según explica, pero con la crisis sanitaria del coronavirus y la declaración del estado de alerta, todo indica que ha quedado en suspenso y, aunque la asociación de vecinos ha solicitado una reunión con el delegado territorial, José Mazarías, para conocer cuándo se retomará el proyecto, todavía no hay respuesta.

En resumen, la intervención trataría de resolver un incomprensible error en la canalización del agua de lluvia procedente de La Lastrilla, entubada bajo las aceras de la CL-601 pero, al llegar a la rotonda situada unos metros antes de la Residencia Mixta de Personas Mayores, el agua de dos tuberías de 30 pasa a engrosar el caudal de una tubería de 30 que transcurre por la acera contraria. En consecuencia el caudal se triplica y la conducción no puede soportarlo, lo que motiva que la citada glorieta se inunde primero e, inmediatamente después, el agua torrencial baja hasta topar con la entrada de la calle del Camino de la Huerta y correr vía abajo.

La segunda parte de la solución corresponde al Ayuntamiento de Segovia, como titular de la calle, y consiste en la pavimentación y urbanización de la misma.
Pérez, sin embargo, considera que esta segunda inversión no debería ejecutarse hasta solucionar el primer problema “porque arrasaría con la vivienda de una anciana en una zona donde la calle hace curva.

Esta vecina, que lleva 40 años viviendo allí ha comentado en otras ocasiones que el agua “entra por una puerta y sale por otra” –hay viviendas que tienen acceso tanto por esta vía como por la calle del Terminillo–, de ahí que tenga habitaciones con humedades.

El concejal de Podemos, Guillermo San Juan, que es del barrio de San Lorenzo, se ha interesado por el problema y el verano pasado alertaba de la posibilidad de que si no se actuaba pronto, y de una forma integral para recuperar la zona, “se corre el riesgo de que la calles se convierta en un gueto, con subalquiler, situaciones al límite de la Ley, etc.” “Dicho y hecho –afirma Pérez,– ya ha habido ‘okupas’ en algunas casas”.

Las soluciones para el Camino de la Huerta pasan por dos administraciones
Los vehículos tienen que sortear los surcos que causa el agua. / Nerea Llorente