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Segovia, como tantas otras ciudades de España, tiene dos caras: una de octubre a junio y otra durante los meses de verano. Y es que el impacto de la comunidad universitaria en el impulso del conocimiento y en la dinamización de la sociedad, de las calles, del entretenimiento y, también, de la vida nocturna de la capital es ya conocido y celebrado por los segovianos. La llegada, cada curso, de miles de jóvenes a los que acoger en la ciudad está provocando, además, la proliferación de residencias de estudiantes, especialmente en el casco histórico segoviano, donde edificios en desuso se recuperan ahora como alojamientos para los universitarios.

Solo en este mes de febrero, IE University ha anunciado la apertura de dos nuevas residencias para sus estudiantes. La primera, cuyo inicio de actividad está previsto para el próximo curso, estará ubicada en la antigua residencia geriátrica de la calle Doctor Velasco; contará con 63 habitaciones y más de 3.000 metros cuadrados a disposición de los alumnos de la institución académica. La segunda abrirá sus puertas en el Palacio de los Condes de Mansilla, empezará a alojar estudiantes en el curso 2022/23 y tendrá cerca de 5.000 metros cuadrados.

Las dos nuevas residencias de la universidad del Instituto de Empresa se localizarán, por tanto, dentro del recinto histórico de la ciudad y a poca distancia de su campus. En el caso del Palacio de los Condes de Mansilla, la instalación servirá, además de como alojamiento, de espacio para desarrollar distintas actividades académicas y culturales, así como programación de verano.

No serán, con seguridad, las únicas nuevas residencias proyectadas que se anuncien en los próximos meses, pues la universidad ya ha informado de que negocia la adquisición de nuevos activos para duplicar la cifra de habitaciones que gestiona de forma directa. Cabe recordar que hasta que cobren forma los nuevos espacios anunciados, la oferta de alojamiento residencial de la IE Univertity se reduce a la Residencia Reyes Católicos –situada en el propio campus– con 43 habitaciones y capacidad para 61 de los 1.300 estudiantes –el 65% internacionales–con los que cuenta la universidad en Segovia.

“Todo lo que sea dotar de contenido y de funcionalidad a edificios históricos y a edificios del casco histórico, es algo bueno e interesante para el Ayuntamiento. Es el mejor ejercicio de revitalización que puede haber. En este caso, tenemos la suerte de contar con la IE; necesitan alojamiento para universitarios y por ello hay interés en que salga adelante algún que otro proyecto de residencias universitarias con nuevos espacios en los que podría establecerse también otra residencia”, celebraba este jueves la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero.

No obstante, la comunidad universitaria segoviana excede, por supuesto, el ámbito de la IE. La Universidad de Valladolid cuenta en el campus de la capital con más de 2.200 estudiantes, “la mayoría –confiesan desde la institución– de fuera de Segovia, especialmente en la titulación de Publicidad y Relaciones Públicas”. Un gran volumen de alumnos al que, en el caso de la UVa, no se se corresponde con una oferta de plazas en residencias universitarias ni suficiente ni existente.

La Universidad de Valladolid no cuenta en Segovia con ninguna residencia o colegio mayor propios, si bien la Residencia Juvenil Emperador Teodosio, propiedad de la Junta de Castilla y León, se erige como la principal alternativa –pública– para los estudiantes de la institución en la ciudad.

Con 88 plazas dedicadas en este curso exclusivamente a alumnos de la UVa –las cuales se ofertan a alberguistas durante el verano–, es la que presenta unas tarifas más económicas, al estar subvencionada por el Ejecutivo autonómico.Su directora, María Teresa Fernández, explica que sus huéspedes son principalmente estudiantes de primero: “Una persona de 18 años o de 17 años que viene a una ciudad nueva muchas veces no sabes cómo se va a manejar ni si va a estar bien si se va a un piso con gente desconocida y muchos padres prefieren que vengan a una residencia, donde se sientan arropados, conozcan a gente y más adelante ya busquen un piso. Es muy raro que alguien termine todo el grado aquí, algo que sí pasaba hace diez años”.

Otra de las claves que lleva a los estudiantes y sus familias a decantarse por la opción de la residencia es, explica Fernández, el buen ambiente que se crea entre los residentes. “Lo hacen todo en grupo, salen de fiesta y se hacen muy buenos amigos, a los que ves juntos año tras año. Se crean unos vínculos de amistad muy fuertes en la residencia”, asegura, aunque reconoce que el comportamiento de los estudiantes y su respeto por los responsables de la institución ha ido a peor en los últimos años.

La inauguración del nuevo Campus María Zambrano multiplicó el mercado de pisos para estudiantes de la zona en la que se ubica la ‘Emperador Teodosio’ y, si bien cada año completa todas las plazas disponibles, son cada vez menos los estudiantes que se quedan fuera en lista de espera.

En cualquier caso, la oferta de alojamientos para estudiantes crece también lejos del amparo de las universidades, por iniciativa privada. Es el caso, por ejemplo, de ‘The Factory’ o ‘La Floresta’ –ambas mixtas–. De carácter religioso y solo para mujeres, destaca también la Residencia Mª Inmaculada, con 54 plazas.

En total, y sin contar con las plazas y habitaciones que estarán disponibles próximamente por la apertura de las nuevas residencias, Segovia cuenta con más cerca de 360 plazas para estudiantes en estos espacios.