Las residencias de mayores contabilizan ocho fallecimientos por Covid-19 en octubre. / KAMARERO
Publicidad

El número de fallecimientos en las residencias de ancianos se acerca a las 400, tras confirmar la Junta que la defunción registrada el martes se trataba de un usuario de centros de mayores de la provincia, la víctima 399 relacionada con la Covid-19 en estos espacios.

En la actualidad, el 60% de las muertes relacionadas con la pandemia ha tenido lugar entre usuarios de residencias de ancianos, un total de 399 de 667 muertes contabilizadas por la Junta de Castilla y León en la provincia.

De hecho, esta enfermedad ha provocado la muerte de más de la mitad de los residentes que han muerto desde marzo. De esta forma, la Junta apunta que de las 761 defunciones entre usuarios de estos centros, 399 fallecieron con Covid-19 (52,8%).

Desde el inicio de la pandemia, las residencias de mayores han sido los espacios más golpeados por una enfermedad que desde el principio mostró como se ensaña especialmente con los más mayores y las personas con patologías previas.

De esta forma, las muertes por Covid-19 entre mayores de 70 años representan el 90,7% del total, por lo que se puede ver que la mayoría de los fallecidos pertenecían a este grupo de población.

De las 677 muertes relacionadas con la pandemia contabilizadas en la provincia, 508 tenían una edad de más de 80 años, 93 entre 70 y 79, 41 de 60 a 69, 17 entre 50 y 59, seis entre 40 y 49 y dos se situaban en la treintena.

La primera ola fue mucho más mortífera que la segunda para las residencias de mayores, que hasta la llegada del coronavirus a la residencia de Riaza a mediados de septiembre no había provocado quebraderos de cabeza en estos espacios, en buena medida por los protocolos aplicados tras marzo y abril para evitar que la enfermedad volviera a provocar en el futuro el desastre padecido durante los primeros meses de pandemia.

Entre estas medidas, las residencias regularon las salidas de los usuarios y las visitas que podían recibir, aparte de limitar el espacio por zonas para que en caso de contagio su expansión fuera lo más difícil posible.

Sin embargo, esta normativa se ha mostrado incapaz de ser completamente efectiva cuando el coronavirus cubre el resto de lugares, ya que aunque se pretenda, estos espacios de mayores no son sitios aislados y por lo tanto, a pesar de las medidas, el patógeno termina derribando un muro que se ha mostrado por otro lado bastante eficaz.

La relación entre aumento de número de muertes y la presencia del patógeno en las residencias es incuestionable, una relación directa que se ha manifestado durante este mismo mes en la provincia. Tal es así, que los usuarios fallecidos representan en octubre el 60% de las contabilizadas, en consonancia con la de los meses anteriores.