Las residencias de mayores, preparadas ante un posible rebrote de coronavirus

Los responsables de los centros de ancianos creen que las medidas impuestas serán efectivas en caso de que estos espacios vuelvan a tener que pelear contra la Covid-19

1216
Entrada a la Residencia de las Hermanitas de los Pobres, en la ciudad de Segovia.
Publicidad

Los responsables de los centros residenciales y de los Servicios Sociales de la provincia coinciden en señalar que las nuevas normas impuestas desde la Administración autonómica están siendo adecuadas y ayudarán a frenar al coronavirus y minimizar sus daños en caso de rebrote.

El protocolo actual, llamado ‘Guía de Actuaciones en las residencias y centros de día públicos y privados de personas mayores y de personas con discapacidad de Castilla y León’, señala la necesidad de realizar “diversos cambios organizativos y coyunturales, dirigidos, desde la prioridad del momento, a la contención de la transmisión de la infección”, una normativa que ha convencido a los responsables de los centros residenciales de la provincia.

En especial, los directores y directoras de las residencias valoran positivamente la readaptación de espacios y la zonificación dentro de los centros, ya que estas medidas de prevención y seguridad evitan que una vez el virus aparezca, no se extienda a otros usuarios.

Para esta readaptación de los espacios, muchos centros incluso han tenido que afrontar una serie de obras, como es el caso de los tres centros dependientes de la Diputación, tal y como asegura su su coordinadora, Mónica Fuertes. “Ahora mismo las tres residencias están en obras”, admite. Sin embargo, la mayoría de centros tan solo han tenido que reasignar los espacios sin tener que recurrir a grandes intervenciones en su estructura.

En consonancia con lo anterior, uno de los pilares de la nueva estrategia es la zonificación de centros, que siguiendo el ejemplo del doble circuito impuesto en centros sanitarios se ha adaptado a las residencias para habilitar espacios diferenciados para enfermos de Covid-19 o zona ‘sucia’, personas en aislamiento o zona de observación, y la zona no Covid-19 o ‘limpia’. Estas áreas aisladas las unas de las otras ayudan a evitar que la enfermedad se expanda, ya que el centro está preparado para poder resituar a un usuario dependiendo de su estado y evitar todo contacto con los residentes de distinto diagnóstico.

“La enfermedad se sigue investigando, nos queda la prevención, la Guía de la Junta se centra en esta prevención para evitar que el virus golpee a las personas más vulnerables”, aclara Fuertes, que indica que “se ha mejorado en la detección y en la actualdad es mejor la coordinación con el Sacyl”.

La gerente territorial de los Servicios Sociales de la Junta en Segovia, Carmen Well, sostiene que desde su organismo se va a mantener una labor de “seguimiento estrecho y control” de las residencias, así como las necesarias labores de “asesoría y apoyo”.

La responsable sanitaria destaca que ya “se han visitado todos los centros y las medidas se están cumpliendo”, con una “muy buena labor” de los directores y trabajadores de los centros que en general se “han adaptado muy bien” a la nueva normativa. “El verano es un buen periodo para promover pequeñas mejoras”, aclara, al tiempo que recuerda que ante la tregua dada por el coronavirus se ha impartido formación “ahora que todos estamos más sosegados”. Well señala que esta enseñanza seguirá y que la próxima se impartirá el día 16 de julio, en la que podrá participar cualquier responsable de las residencias segovianas.

Otro punto en común que destacan todos los consultados es la necesidad de actualizar el actual modelo de residencias, algo que ya anunció la propia consejera de Igualdad, Isabel Blanco, pero de lo que todavía no se han conocido detalles.

El Covid lo ha cambiado todo, es un hecho, y por ello los directores de residencias no dudan en pedir un “nuevo modelo centrado en la persona”, para lo cual se debe “sectorizar” los espacios para mejorar los servicios. “Debemos mejorar y hacer un estudio serio”, admite Well, que concuerda con la consejera en que es “necesario hacer una reflexión” en torno a esta cuestión.

“Se debería primar por una atención más personalizada, en unidades de convivencia”, manifiesta Sheila Gordaliza, directora de la Residencia Los San Pedros, de San Pedro de Gaíllos. Desde este centro, famoso por las actividades que desarrollaban sus usuarios durante los momentos más duros de la pandemia, indican que “han recibido muchísima documentación” por parte de la Gerencia y aunque admiten que se “han visto saturados de burocracia” la institución sanitaria “se ha portado bastante bien”.

Por su parte, María Espeso, directora del centro Valdihuertos de Cuéllar, indica el “mucho trabajo” que se ha venido desarrollando para acotar las zonas diferenciadas, a la vez que admite que cree que las medidas presentes en la Guía “son adecuadas”. Además, prevé que algunas de las medidas presentes en estas actuaciones se incorporarán en el nuevo modelo residencial ya que “siempre es bueno tener medidas de seguridad y control”.

Desde la Residencia de las Hermanitas de los Pobres, en Segovia capital, aclaran que la inmersión de estas medidas se han ido “haciendo poco a poco”. Sara Gallego, trabajadora social del centro, indica que se ha readaptado el espacio pero que no han tenido que afrontar obras y ve muy probable que el modelo de residencias tenga que cambiar.

Para terminar, destacar que todas las personas que participaron quisieron señalar la “importancia” que han tenido los trabajadores de estos centros en estos meses, destacando su profesionalidad y dedicación. Estos trabajadores no han conseguido el reconocimiento que sí han tenido sus homólogos de los hospitales, cuando su arrojo y valentía también están fuera de toda duda. Arriesgaron su salud, algunos incluso quedaron en el camino, por lo que no se puede acabar este escrito sin reconocer su labor y darles las gracias por afrontar con arrojo una situación tan difícil como traumática.

 

Las visitas, “un subidón de moral” para los ancianos

“Las visitas han sido un subidón de moral para los ancianos”, destaca Sheila Gordaliza, directora del centro Los San Pedros, que si bien asegura que tuvo dudas antes de su inicio por el riesgo de contagio, afirma que los encuentros de los residentes con sus familiares han devuelto cierta “normalidad” a la residencia.

En su misma línea, María Espeso, directora del centro Valdihuertos, indica que “los residentes necesitaban ver a sus familiares” y aclara que en los últimos días “han aumentado las demandas de visitas”.

Por su parte, la trabajadora social de la Residencia de las Hermanitas de los Pobres, Sara Gallego, destaca que “los familiares están llevando bien” las nuevas normas sobre visitas, que la Guía concreta para que estos encuentros no entrañen riesgo y así evitar que la enfermedad entre de nuevo en los centros de mayores.

“Hacemos visitas pero muy controladas”, admite la coordinadora de los centros de la Diputación, Mónica Fuertes, que asume que hay que “primar por la seguridad” durante estos reencuentros.

Las visitas se deben de pedir a través de cita previa, que se desarrollarán en un espacio habilitado para la ocasión (de forma exterior preferiblemente, pero muchos centros también disponen de un lugar interior) y con las medidas de seguridad impuestas, que incluyen en todo caso la obligatoriedad de llevar mascarilla, la distancia mínima o otros medios como mamparas, higiene de manos y toma de temperatura.

Otros centros admiten que todavía no han iniciado estas visitas ante el miedo de contagio, pero admiten que tendrán que empezar en el futuro cercano.

 

Las salidas al exterior causan muchas dudas

Mucho mayor recelo ha causado las salidas de residentes al exterior de los centros, que acompañados por personal de las residencias o familiares pueden empezar a realizar.

Aunque admiten que se van a tener que empezar a efectuarse, muchos centros indican que han querido retrasar todo lo posible esta circunstancia, ya que temen la posibilidad de contagios y la entrada de virus en las residencias.

En la misma línea, La Asociación de Empresas de Servicios para la Dependencia (Aeste) ha advertido de que las salidas de los residentes fuera de los centros “pueden suponer un nuevo peligro mientras se sigan produciendo rebrotes” del nuevo coronavirus.

“Si se baja la guardia o no se actúa con la precaución que requiere el virus, se podrían ver comprometidos los avances experimentados durante las últimas semanas”, manifestó la organización empresarial.