Una enfermera pone la vacuna a Antonia del Peso, usuaria de la residencia ‘Oteruelo’ de Valverde del Majano. / NEREA LLORENTE

La vacuna es la gran esperanza para poder dejar atrás meses de muerte, dolor y restricciones. De este modo, las residencias de mayores se muestran “felices” por la llegada de la primera dosis para inmunizar contra la Covid-19, situación que permite soñar a estos espacios con superar esta triste e inclemente etapa.

Hay que recordar que las residencias han sido uno de los puntos más castigados por el coronavirus. De esta forma, de las 787 muertes que el patógeno ha provocado en la provincia desde el inicio de la pandemia, un total de 420 se han dado entre usuarios de las residencias de mayores, el 53,4%.

Tras esta primera dosis que se está administrando en enero, los vacunados recibirán una segunda tres semanas después. El proceso no terminará ahí, ya que por último se deberá esperar otra semana más para lograr la ansiada inmunidad.

Distintas directoras de residencias de la provincia han mostrado su “esperanza” ante la posibilidad de estar a las puertas del final de la pandemia, permitiendo dejar atrás un periodo muy difícil tanto para trabajadores como para usuarios de los centros. “Es un momento histórico que se recordará por años”, señalaba una de las responsables consultadas.

Muy destacable es la gran aceptación que la campaña está recibiendo, ya que todas las residencias consultadas confirman que el porcentaje de vacunación es muy alto tanto en trabajadores como ancianos, cercano al 90% en la mayoría de los casos e incluso hay en centros donde se ha dado un 100%.

La directora de la célebre residencia de ‘Los San Pedros’ de San Pedro de Gaíllos, Sheila Gordaliza, comparte que las vacunas se han administrado de forma “rápida y sencilla”. Revela que los ancianos se mostraron “muy contentos” por recibir la dosis, ya que abre un horizonte sin tantas restricciones.

Este centro recibió la visita del equipo de vacunación el martes, administrando la dosis al 100% de sus 47 residentes y 23 trabajadores. “Las dudas se disiparon y al final nos hemos vacunados todos”, recuerda la directora. “Yo he sido la primera, para dar ejemplo”, revela orgullosa Gordaliza, que admitía que salvo algunos dolores en extremidades superiores no se han dado complicaciones. Este centro ha sido uno de los pocos de la provincia que no ha registrado ni un caso de infección por Covid-19, situación que la directora del centro espera se mantenga hasta que llegue la ansiada inmunidad.

Otra de las residencias que vacunaron a todos sus usuarios y trabajadores fue el centro ‘Oteruelo’ de Valverde del Majano. En total, 43 ancianos y 23 empleados recibieron la dosis ayer. La directora del centro, Natalia Sanz, admite que todos tienen “ganas de lograr la inmunidad” y que están “muy esperanzados” con la llegada de la vacuna. “Cuanto antes tengamos la inmunidad, mejor”, asegura, a la vez que recuerda los difíciles momentos vividos en abril cuando en el centro se detectaron algunos casos.

Desde entonces, la residencia se ha mostrado infranqueable para el coronavirus, por lo que ahora tanto empleados como usuarios ya sueñan con “volver a la normalidad pronto”. “La vacuna va a permitir vivir de otra manera el futuro”, aclara. Sobre el proceso, Sanz describe que se ha desarrollado de una forma “muy rápida” tras llegar el equipo de vacunación compuesto por tres personas. “En un par de horas estábamos todos”, asegura.

Otra de las residencias vacunadas en los últimos días, en concreto el martes, fue el centro Valdihuertos de Cuéllar. Este espacio fue duramente golpeado por el virus durante la segunda ola tras conseguir sortear la primera. Hoy en día, ya libre de coronavirus, ve la vacuna como un medio para poner punto y final a tan angustiosos momentos.

Fue todo bien, se ha vacunado a casi todo el mundo, a más del 90% de usuarios y trabajadores”, afirma la directora del centro, María Espeso. “La vacuna es la esperanza que tenemos y más con estos datos”, manifiesta Espeso, que revela su preocupación ante la actual situación epidemiológica de la provincia.

Se ve la luz al final del túnel, pero no por ello hasta llegar a tan buen término hay que ser menos precavido. En este caso, el personal de las residencias, prudentes desde el principio, ha visto la cara más oscura de esta pandemia y por muchos agradecimientos que se destine a ellos, nunca podrá ser suficiente recompensa por la profesionalidad que han demostrado ante una situación tan terrible.