Imagen de una peluquería cerrada en la calle José Zorrilla. / El Adelantado
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Pese a la posibilidad que aun con el edurecimiento del confinamiento y el cierre de todas las actividades económicas no esenciales mantienen los peluqueros autónomos para seguir prestando servicio a domicilio, los estilistas de la ciudad han decidido rechazar estos encargos de trabajo. Se trata, dicen, de una decisión destinada a proteger tanto la salud de los clientes como la suya propia.

“Decidimos cerrar antes incluso de que se decretase el estado de alarma, por prevención, y muchos compañeros hicieron lo mismo. Ahora, aunque en teoría podemos trabajar en algunas circunstancias, hemos decidido no hacerlo para no arriesgarnos a contagiar a nadie. De hecho, me han llamado al menos cuatro personas que tenían hora reservada, pensando que estaríamos algo activos y por confirmar, pero nada. Entre ellas, una mujer de 90 años que me decía que no podía seguir con esos pelos y ya le dije: «pero Herminia, si no te ve nadie»”, explica Charo, responsable de ‘Charo Palomares estilistas’.

Considera que es “ridículo” pensar ahora en el pelo y mantiene que la prioridad es quedarse en casa. De hecho, en un chat que comparte con más peluqueros de la ciudad fue muy criticada la decisión inicial de no cerrar los locales y aún ahora no ve clara la necesidad de permitir el servicio a domicilio. “Generalmente las personas que tienen problemas de movilidad ya cuentan con la ayuda de una persona para su aseo”, argumenta.

Como Charo, Mari Paz, de ‘Rubén Peluqueros’, mantiene en su escaparate un teléfono de contacto para los clientes, aunque tampoco ella considera una opción ir a atenderlos a casa. “Estamos totalmente cerrados. Ni hacemos servicios en domicilios ni nada de nada. El cartel se ha puesto solo por si los clientes necesitan hacernos alguna consulta. La verdad es que no hemos tenido peticiones para ir a ningún domicilio, pero si se diese el caso ya solo por nuestra propia salud diríamos que no”, cuenta la peluquera, quien no obstante asegura que “si esto se alarga mucho, tendremos que comer de algo”.

En su caso, y a pesar de no concertar ningún tipo de cita desde hace semanas, mantiene un contacto regular con los clientes. “Nos trajimos a casa el listado de clientes y lo que hacemos es abrir el ordenador un par de días a la semana y llamamos cada día a unos poquitos para estar saber cómo están, además depara estar entretenidos nosotros. Lo único que hacemos es ayudarles, por ejemplo, a que se compren en el supermercado el tinte más similar al que llevan habitualmente para dárselo en casa. Tiramos piedras contra nuestro propio tejado, pero eso no quiere decir que vayan a dejar de ser clientes”, expone Mari Paz.

Otras peluquerías que también han cerrado completamente su actividad, como ‘Candel Peluqueros’, han optado por grabar un mensaje a sus clientes en su teléfono habitual para informarles de la situación: “Por motivo de la epidemia de coronavirus, y atendiendo a las recomendaciones establecidas por el Gobierno, Candel Peluqueros comunica que la seguridad y la salud de nuestros clientes y amigos debe de ser nuestra prioridad. Por ello, nos vemos obligados a cerrar la peluquería temporalmente hasta un nuevo aviso”.