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La remodelación de la Plaza de la Reina Victoria Eugenia, pórtico de acceso y entrada al Alcázar, ha permitido dejar al descubierto vestigios de la existencia de emblemáticos monumentos como el Acueducto o la antigua catedral de Santa María,  que bajo el suelo de la plazuela conservan restos que los investigadores a buen seguro podrán estudiar para mejorar el conocimiento de la historia de la ciudad.

Las obras de la primera fase del proyecto con el que el patronato rector de la fortaleza cambiará el aspecto de este rincón de la ciudad han servido también para llevar a cabo sondeos y catas de verificación arqueológica que han evidenciado la presencia de estructuras arquitectónicas tales como calles, ramales del acueducto o restos de muros de la primera seo que tuvo la capital.

El coronel Alejandro Serrano, alcaide del Alcázar, explicó que para favorecer estos estudios, el patronato propuso al Servicio Territorial de Cultura de la Junta de Castilla y León la ejecución de dos zanjas de sondeos que atraviesan de sur a norte la plazuela, en las que los expertos han datado algunos significativos hallazgos tales como  la cimentación del posible muro perimetral sur de la antigua catedral o diversas canalizaciones de distintas épocas pertenecientes a la red de distribución del Acueducto.

Así, se ha encontrado un desarenador que decantaba el agua del Acueducto y lo repartía tanto haca el alcázar como hacia el aljibe situado junto a la entrada de la Casa de la Química. Su interés arqueológico ha llevado al patronato a modificar el diseño del proyecto en esta zona para construir un espacio accesible para futuras investigaciones, a través de unas grandes compuertas que permitan su uso.

Por otra parte también han aparecido en las zanjas junto a la cara interna de la muralla sur algunos elementos constructivos de relativa importancia, que los investigadores asocian a los restos del palacio episcopal construido en este lugar por el obispo Arias Dávila en el siglo XV. Entre los restos se han documentado cimentaciones, muros interiores, ventanas cegadas, tabiquería, pavimentos y canalizaciones que forman parte de un mismo edificio, que ya estaban siendo objeto de estudio por parte de los arqueólogos al servicio del Patronato del Alcázar.

Los hallazgos arqueológicos, su datación y posterior conservación han sido una de las causas del retraso que acumulan las obras en la plazuela, iniciadas en enero de 2019 y que inicialmente tenían un plazo de ejecución de un año. El coronel Serrano justificó  esta dilación no sólo por las cuestiones arqueológicas, sino por la posibilidad de simultanear otros proyectos orientados a mejorar la seguridad de la fortaleza- Así, la ampliación de la red de protección contra incendios, la mejora del sistema de telecomunicaciones y vigilancia y la adecuación de la escalera entre la plazuela y el Postigo del Obispo como vía de evacuación se han incorporado al proyecto, elevando no sólo el tiempo de trabajo sino el presupuesto que el Patronato dispone para las obras, que superará los 1,7 millones de euros.

El alcaide de la fortaleza señaló que las obras no concluirán al menos hasta después del verano, pero incidió en el esfuerzo del Patronato por mantener abierto al público el Alcázar durante todo el tiempo que estén las obras, hecho que en esta primera fase no sólo no ha mermado el número de visitantes, sino que ha permitido superar su record histórico el pasado año con más de 750.000 personas.

Un solar ocupado
en la ciudad… desde
la prehistoria

El análisis de los materiales obtenidos durante las excavaciones realizadas en la primera fase de la obra de remodelación de la plazuela ha permitido documentar la ocupación del solar desde, al menos, la Prehistoria. En la zanja de verificación arqueológica número 2 se halló un depósito de tierra negra que arroja el material más antiguo hallado hasta la fecha en la plazuela, de la Edad del Hierro II.
En el mismo lugar se obtuvo también una muestra de terra sigillata, delicada cerámica utilizada por los romanos, queprueba su presencia en el lugar, pese a no haberse hallado resto alguno de edificaciones romanas originales, aunque sí que han aparecido sillares de origen romano reutilizados en construcciones posteriores, al igual que pueden encontrarse en muchas otras edificaciones de la ciudad.