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El Día de los Trabajadores en 2019 congregó a decenas de personas en el centro de la ciudad que este 1º de Mayo de 2020 ofrecía un aspecto muy diferente. / Kamarero

 

Este ‘1º de Mayo’, Día Internacional de los Trabajadores, en Segovia, como prácticamente en todo el mundo, no ha tenido nada que ver con otras jornadas reivindicativas en la calle, casi festivas sin renunciar a reclamar derechos laborales. Pero su fuerza ha permanecido, de otra manera, en redes sociales, en grupos de WhatsApp, en los medios de comunicación y, sobre todo, en las reflexiones de muchas trabajadoras y trabajadores que se enfrentan a un horizonte donde todavía priman las incertidumbres y donde las pocas certezas, como las medidas para la desescalada del confinamiento y la inactividad económica, han polarizado las posiciones.

Desde los sindicatos mayoritarios en Segovia, Alex Blázquez, secretario general de CCOO en la provincia, reconoce que aunque hay unanimidad en que se destruirá empleo, añade que “con los datos que ahora mismo hay sobre la mesa no podemos hacer un diagnóstico completo de cuánto ni de cómo va a retomarse la actividad”.

Desde UGT, el secretario provincial, Manuel Sanz, recuerda que ambas centrales sindicales “desde el primer momento de esta crisis pusimos sobre la mesa la necesidad de la figura del expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) precisamente para no destruir empleo”.

Añade que las cifras de trabajadores afectados por ERTEs en Segovia son alarmantes, en torno a 9.000 pero insiste en que “esa gente al día de hoy no ha perdido empleo, y en los de fuerza mayor las empresas tienen que mantenerlo al menos durante seis meses. Sabemos que esta crisis va a cambiar muchas cosas pero no sabemos el alcance que tendrá en cuanto al empleo”.

Sin embargo, las organizaciones empresariales, entre ellas la Federación Empresarial Segoviana (FES), ya desde el anuncio de las primeras medidas para la desescalada, han solicitado dotar de mayor flexibilidad a los ERTEs para acompasar la recuperación gradual de la actividad al nuevo escenario económico y avanzan que, por lo contrario, “se reducirá la capacidad de resistencia de las empresas, llevando a muchas de ellas a la quiebra”.

En cuanto a los expedientes de fuerza mayor, quieren que, en lo que no sea preceptivo, se prescinda de las intervenciones de la Inspección de Trabajo y se unifiquen los criterios por parte de la autoridad laboral para su aceptación.

Sanz responde que UGT y CCOO no pueden estar de acuerdo con esas medidas: “No se puede aprovechar la crisis para desregularizar el mercado de trabajo. La Inspección de Trabajo y la autoridad laboral tienen que supervisar y vigilar y el Decreto del Gobierno así lo contempla”.

Este sindicalista es partidario de “todas las medidas posibles para garantizar que el empleo no se destruya” pero recuerda que los ERTEs por fuerza mayor “están bonificados, las empresas no pagan la seguridad social de sus trabajadores”. Además, los sindicatos mayoritarios han pedido al Gobierno que este tipo de medidas “se amplíen más allá del estado de alarma, porque aquí tenemos que poner todos: Gobierno, empresas y trabajadores”.

Pero desde algunos sectores como la Hostelería hay empresas segovianas que ya anuncian su adhesión a una campaña nacional, con el lema ‘Así no abrimos’, ya que entienden que abrir sus negocios con las restricciones y medidas propuestas por el Gobierno supone “un suicidio” del sector. Piden ser escuchados y un mayor apoyo institucional para reabrir con seguridad y garantías.

Desde UGT y CCOO en la provincia señalan en primer lugar que la desescalada de los sectores más ligados al turismo puede ser más lenta en Segovia que en otros lugares, que eso perjudicará a la economía local pero también indican que la incorporación de las plantillas y la apertura de locales puede y debe ser paulatina y para que sea así lucharán con la hostelería y otras actividades, así como para las medidas de prevención de la salud.

Alex Blázquez, secretario de Comisiones Obreras en la provincia. / K.

ALEX BLÁZQUEZ, secretario general de CCOO en Segovia

  • Sobre los servicios públicos “esenciales”.
    “Hay que pedirle a la gente que tenga memoria porque en este país rápidamente nos olvidamos. Recuerdo concentraciones, manifestaciones hace apenas dos años, en el sector de la limpieza por ejemplo, o en el de ayuda a domicilio y la parte de enfrente, la patronal, en algún caso se negaba a que el salario fuese un poquito más que el salario mínimo interprofesional. No se tiene memoria y me gustaría que ahora, cuando abordemos las condiciones laborales en actividades de estos sectores ‘esenciales’, todos recordemos la labor que han hecho estas trabajadoras, una vez más. Que cuando convoquemos una manifestación o una concentración porque no hay manera de firmar un convenio justo, la ciudadanía nos eche una mano, porque esta gente es la que nos ha cuidado y nos ha ayudado en esta crisis, cuando hemos estado muy mal. El reconocimiento tiene que ser continuo y las reivindicaciones no pueden quedar en un acto simbólico como salir al balcón o a la ventana a aplaudir”.
  • Sobre los sectores turísticos.
    Quiero mucho a los hosteleros de Segovia y entiendo que critican la desescalada porque les gustaría trabajar a pleno rendimiento y seguros pero la situación ha cambiado, hay una pandemia. Evidentemente hay que trabajar para que esas empresas y sus trabajadores tengan medidas y puedan volver a la actividad y mantenerse pero primero hay que resolver la situación sanitaria y luego nos ponemos con las otras cuestiones. Evidentemente Segovia va a resultar penalizada porque el sector turístico tiene mucho peso, es más fácil mantener la actividad en la industria que en un bar. El modelo es diferente.
  • Sobre el futuro del empleo.
    En los sindicatos somos gente optimista. No podemos afrontar esto con un pesimismo fatal, del tipo que vamos a morir todos o todo va a salir mal. Este país ha demostrado que lo mejor es su gente y la de Segovia tiene capacidad para afrontar esta crisis. Hay que trasladar mensajes de tranquilidad, mesura y responsabilidad. Hasta ahora mismo teníamos una vida organizada, buenas cifras macroeconómicas y nos ha cambiado la vida a pesar de la supervisión de organismos como la Organización Mundial de la Salud.
  • Sobre el papel de los sindicatos.
    El movimiento sindical ha sufrido una continua adaptación. CCOO nació con la Guerra Civil, después vivió una postguerra, la transición y creo que, aunque la crisis nos haya cogido a traspiés, como a todos, donde hay delegados de Comisiones, como de UGT, las condiciones de trabajo, incluso con ERTEs son mejores. La representación sindical es importante y se ve cuando vienen mal dadas.

    Manuel Sanz Prieto, secretario de UGT en la provincia. / K.

MANUEL SANZ PRIETO, secretario general de UGT en Segovia

  • Sobre los servicios públicos “esenciales”.
    Una de nuestras reivindicaciones es un pacto de Estado en el que estén todos los agentes sociales y los partidos políticos para acometer una realidad que nos ha puesto delante esta crisis, que los sectores ‘esenciales’, que están precarizados, feminizados, con bajos salarios, trabajando a un ritmo que nadie se imagina para garantizar nuestra salud y nuestras vidas, hay que preservarlos, que por encima de todo está la salud y las políticas sociales públicas. No vale ahora escatimar recursos para la sanidad y el resto de servicios esenciales como la atención en residencias de ancianos.
  • Sobre la reforma laboral.
    Este 1º de Mayo hemos seguido reivindicando la derogación de la reforma laboral, aunque entendemos que en la actual coyuntura la prioridad es atajar la crisis sanitaria, pero la voluntad del Gobierno de España, al menos por su programa, era al menos derogar los aspectos más lesivos. Cuando termine este periodo de estado de alarma debe crearse un marco de negociación con el Gobierno, patronal y sindicatos que nos permita avanzar. No podemos dejar en este momento a los más vulnerables y la reforma laboral, por ejemplo, limita la negociación, algo que no podemos permitir.
  • Sobre el futuro del empleo.
    Se están publicando previsiones del Fondo Monetario Internacional, de la OCDE, del Banco Mundial… En la crisis de 2008 fueron los primeros que se equivocaron y hay que poner esas previsiones en cuarentena; están ahí y hay que tenerlo en cuenta pero yo soy una persona optimista. Desde las organizaciones sindicales no podemos hacer otra cosa, sabemos que estamos ante una coyuntura muy difícil y que tiene que haber un cambio de mentalidad sobre la forma de trabajar pero, aunque sabemos que va a ser difícil, también que se puede solventar lo antes posible. No podemos pensar en una destrucción de empleo masiva, nuestros esfuerzos van encaminados a lo contrario, a mantener el empleo, a que nadie se quede en el camino y que se destruya la menor cantidad posible.
  • Sobre el papel de los sindicatos.
    Esta crisis nos enseña que hay que vivir el día a día porque las circunstancias cambian en cinco minutos. Hemos estado con nuestros delegados, afiliados y trabajadoras y trabajadores desde el primer minuto. Hemos trabajado a puerta cerrada pero se han multiplicado mucho las consultas telefónicas o vía telemática. Como organización somos conscientes de que también tendremos que hacer nuestra desescalada.