Una cosechadora, realizando labores de siega hace unos días en las inmediaciones de Segovia.
Una cosechadora, realizando labores de siega hace unos días en las inmediaciones de Segovia. / KAMARERO

Por si fuera poco para los agricultores, a la tensión de los mercados se une la que ocasiona las continuas normas que regulan la cosecha, con horarios limitados y prohibiciones a la hora de llevar a cabo las faenas agrícolas.

Los agricultores se encuentran en la encrucijada de tener que cumplir las normas y la presión que impone la necesidad de recoger lo antes posible el grano de la cosecha antes de que se agoste, sufra un incendio, una tormenta tumbe las espigas, o la fauna.
De este modo, la campaña sigue marcada por la regulación que están haciendo casi cada semana las distintas administraciones autonómicas.

El fuerte calor que comenzó a azotar en Segovia en los meses de mayo y en junio adelantó la cosecha. Pero los continuos paros a que se están viendo obligados los maquinistas, están impidiendo una recogida rápida. A los bajos rendimientos de esta campaña se une este retraso el cual supone también riesgo de coger menos.

Los agricultores deben estar pendientes de las medidas que van dictando los ejecutivos autonómicos en función de las olas de calor. Castilla y León aprobó el pasado fin de semana las últimas normas. Desde el lunes 25 y hasta el próximo viernes 29 está limitado el uso de máquinas cosechadoras y empacadoras desde las 19,00 horas hasta las 12,00 del día siguiente, siempre que no se superen los 30 grados centígrados de temperatura y 30 km/h de intensidad de viento.

Además recomienda posponer las labores no urgentes y mantener la máxima precaución. Además es necesario tener a mano los medios de extinción y el personal suficientes para controlar los posibles incendios que se puedan originar como consecuencia de la labor. El uso de motosierras no está permitido en el monte y en la franja de 400 metros que lo circunda.

El incendio ocurrido el pasado domingo en Burgos, a consecuencia de una cosechadora, calcinó 3.000 hectáreas y obligó a desalojar a 900 personas en los municipios de Santibáñez del Val, Santo Domingo de Silos, Villanueva de Carazo, Carazo y Hacinas. Ello ha llevado a la detención de un agricultor de 47 años. Este suceso además provocará una mayor vigilancia por parte de las autoridades del uso de la maquinaria fuera del horario permitido.

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Redactor jefe de EL ADELANTADO DE SEGOVIA