Es el mes de la Virgen María y de las flores. La primavera da también sus primeros coletazos. Pero si hay una razón –espiritual- que de verdad explica por qué mayo es el mes de las comuniones es la celebración de la Pascua. Con ella vuelve este sacramento que da muestra de un fenómeno que parece hacerse cada vez con más terreno: la reducción progresiva del número de primeras comuniones. En los últimos diez años (2008-2018) y antes de que la pandemia irrumpiera con fuerza, estas ceremonias cayeron en Segovia un 55,7 por ciento: en 2008 hubo 1.470, mientras que en 2018 se produjeron 650. Esto convirtió a la de la provincia de Segovia en la Diócesis de Castilla y León con mayor descenso, junto con la de Burgos, de acuerdo con los datos de la Conferencia Episcopal Española.

En 2020, la crisis sanitaria impidió el desarrollo de multitud de eventos, que se pospusieron al año siguiente, por lo que Segovia tan solo registró 420 comuniones, frente a las 892 que se realizaron en 2019 – aún se desconocen los datos de 2021 y 2022. Para el vicario de pastoral de la Diócesis de Segovia, Francisco Jimeno, esto se debe al envejecimiento de la población de la Comunidad y, con ello, al descenso de la natalidad, al que se une la “pluralidad” de religiones y la progresiva laicización de la sociedad.

“Se ha perdido mucho el carácter litúrgico y espiritual de las comuniones, que pasan a ser un evento social”, asegura Jimeno, al tiempo que reivindica el interés de quienes la toman por recibir este sacramento, puesto que confía en que no se preparan durante tres años “solo para un día”.

Vuelta a la ‘normalidad’

Las comuniones que se retrasaron de 2020 a 2021 se sumaron a las previstas para ese año, lo que llevó a multiplicar el número de celebraciones, que se prolongaron hasta el mes de septiembre. Este año, la ‘normalidad’ regresa en todos los ámbitos y este sacramento vuelve a concentrarse en mayo y en la primera semana de junio, a pesar de que aún hay cierto “recelo” ante el aumento de la incidencia que se está produciendo en las últimas semanas.

“Hemos recuperado la normalidad que tanto ansiábamos y deseábamos”, declara el gerente de ‘Venta Magullo’ (La Lastrilla), Óscar Calle. La hostelería y los comercios de ropa de comunión celebran que estos actos sean de nuevo marcados en el calendario de muchas familias.

Hace tiempo que las comuniones se convirtieron en una especie de boda en formato reducido, por lo que las fincas y restaurantes empiezan a recibir reservas un año antes, mientras que los preparativos de la vestimenta suelen arrancar en febrero y se extienden hasta abril. “En esos meses se vende todo”, cuenta la gerente de ‘Cenoura’, Carmen Martín, quien puede atender a cerca de 200 niños durante ese periodo.

En cambio, en 2021, la situación fue bien distinta; los comerciantes tuvieron ventas desde el mes de febrero hasta agosto. “En 2020, ya lo tenía todo reservado y eso se quedó parado hasta el año pasado, cuando las ventas se dilataron en el tiempo”, relata Martín.

Mejores cifras que en 2019

Hace unas semanas que los hosteleros y los comerciantes arrancaron la que es su época fuerte. En el caso de los primeros, con estos eventos, y con las celebraciones de bodas, copan su agenda todos los fines de semana hasta junio. “Si los fines de semana no tienes comuniones, prácticamente no tienes clientes y mayo se transforma en un mes flojo”, afirma el administrador de ‘La tejera de Fausto’ (Sepúlveda), Jaime Armero.

“La gente tenía mucha incertidumbre, pero las comuniones están saliendo adelante”, garantiza el jefe de cocina de ‘La Matita’ (Collado Hermoso), José Martín. A pesar de que la incertidumbre que trajo consigo la crisis sanitaria aún pervive, estos sectores confían en que, en esta campaña, podrán aproximarse a las cifras del año anterior a la pandemia y, en algunos casos, superarlos. “Afortunadamente, ya estamos en los números de 2019”, manifiesta Calle.

La pandemia introdujo innumerables cambios en los hábitos de la ciudadanía, y uno de los principales fue la extensión de la compra por Internet, cuyos efectos negativos notan especialmente los comercios locales. Así, son muchos los que ahora se decantan por las plataformas de venta online incluso para la elección de la ropa de grandes eventos, como las comuniones. De ahí que la propietaria de la tienda ‘Helena’, Helena Pecharromán, reivindique el papel de las dependientas; “No es lo mismo comprar por Internet, que probarte un vestido, que te atiendan y comprueben si te queda bien”.

Los negocios que dependen de forma directa de las comuniones advierten de que tendrán que esperar al año que viene para comprobar si la ‘normalidad’ se ha instalado de verdad en sus ingresos.