Las aulas abren sus puertas

    Mientras que en la mayoría de países europeos las escuelas se cerraban y la enseñanza se transmitía de manera no presencial, con el concurso de la Red, en España el curso 2020-2021 se consiguió impartir conciliando en una gran parte del tiempo la parte presencial con la seguridad de los más jóvenes. Fue un éxito producto de la unión entre el sistema educativo, el Gobierno y las comunidades autónomas. Especialmente destacable fue lo que ocurrió en Segovia así como en la mayor parte de la comunidad autónoma castellano-leonesa, en donde el curso avanzó sin muchos sobresaltos. Se hizo sin alharacas pero con una buena efectividad, lo que dice mucho de la capacidad organizativa de la comunidad educativa; lástima que este ejemplo no se extienda también a los programas de educación, una asignatura pendiente que lastra a España desde hace muchos decenios; realmente, la gran asignatura pendiente de cuarenta años ejemplares en otros campos.

    Frente a quienes programan los beneficios de la educación on-line –entre ellos algunos miembros del Gobierno, por ejemplo, el pésimo ministro de Universidades- entre los más jóvenes es muy importante la impartición presencial de la educación; y por muchas razones. La sociabilidad del ser humano se aprende y practica en esos años, así como las diversas aristas que contiene una relación de convivencia. No es tampoco desdeñable la posibilidad de que se queden descolgados algunos sectores del alumnado, y por razones en las que influye evidentemente la cuestión económica, pero no solo.

    El desembolso del año pasado en la contratación de profesores es lógico que se relaje, puesto que era una situación extraordinaria

    En el pasado mayo se llegó a un acuerdo sobre los ratios de alumnos por aulas y las distancias mínimas que hay que respetar. Es verdad que han subido los primeros y bajados los segundos, pero consideramos que es un mínimo que cada comunidad puede mejorar dependiendo de los recursos que quieran aplicar a esta materia. El desembolso del año pasado en la contratación de profesores es lógico que se relaje, puesto que era una situación extraordinaria. Pero nunca hay que perder de vista la realidad del virus y es necesario seguir por la misma senda que se abrió el anterior curso, que, repetimos, fue muy positiva. Es cierto que la variante delta ha irrumpido con fuerza, pero también que el ritmo de vacunación entre los jóvenes permitirá contrarrestar esa amenaza. No hay que bajar la guardia en las medidas complementarias, como el uso de mascarillas y la ventilación, que incomprensiblemente en otros países son meras recomendaciones.

    Habría que aprovechar esta circunstancia de consenso para aprobar con el mayor apoyo posible una ley de educación que trascienda la duración de uno u otro partido en el gobierno. Y puesto que dentro de unos meses habrá un reparto de fondos para la mejora de los servicios públicos, hay que reclamar que estos vayan a parar en una buena medida al sistema educativo y al sistema sanitario, las dos bazas del estado del bienestar. Sin exclusiones y sin favoritismo por razón de ideologías y conveniencia política. No solo se trata del presente sino también del futuro.