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Las antiguas ferias de ganado en Carbonero el Mayor

Pocos recordarán aquellas ferias de ganado que se celebraban en los pueblos; entre las muchas que había en nuestra provincia, hoy permanecen la feria del Ángel en Fuentepelayo y la de San Andrés en Turégano, dos ejemplos de supervivencia en el tiempo de estas citas que hoy aparecen reconvertidas como ferias de maquinaria agrícola principalmente, lo cierto es que en su origen eran ferias de ganado que se remontan a comienzos del siglo XX.

En aquellos años la economía de los pueblos giraba en torno a la agricultura y ganadería, las labores agrícolas requerían de la ayuda indispensable de mulos, machos, yeguas y burros, usados como animales de tiro para el arado o el trillo, y de carga para acarrear los productos del campo en aquellos bonitos carros de madera con yantas de hierro. Una forma de impulsar la economía rural consistía en establecer ferias anuales para la compraventa de ganado y mercados semanales para los productos agrícolas y manufacturados. Estas ferias se anunciaban en los periódicos de la época y daban cita durante varios días a tratantes y ganaderos de toda la zona, que exponían sus ganados en el ferial con objeto de cerrar algún trato de venta. El acontecimiento iba mucho más allá de lo que es un simple mercado, por ello los ayuntamientos se esforzaban en promocionar sus respectivas ferias incentivando las ventas con premios en metálico, y proporcionando los servicios indispensables para su buen desarrollo, como el alojamiento de los forasteros en las posadas, el alquiler de cuadras para los animales que procedían de otros pueblos, o la venta de paja y de grano para la alimentación durante los tres o cuatro días que duraba la feria. Entre estos servicios, los abrevaderos eran los más indispensables, motivo por el cual el Ferial solía establecerse junto a ellos, a las afueras del pueblo con grandes espacios donde se colocaban ordenadamente todo tipo de ganados.

El adelantado de Segovia Anuncio de la feria de San Migel 1916.
El adelantado de Segovia Anuncio de la feria de San Migel 1916.

En Carbonero el Mayor el ferial estaba situado en las eras delimitadas por el camino de El prado y la calle Feria, al lado del principal abrevadero conocido como el pilón de La Mina. En la esplanada donde arranca la calle Feria, hoy ajardinada, se solía colocar el ganado mular donde se concentraban las familias de los gitanos que eran habituales protagonistas de la feria, -según recuerda José María Casado, un vecino y ganadero de vacuno que concurría habitualmente a la feria en sus últimas ediciones- . En los alrededores numerosas cuadras prestaban cobijo a los animales durante la noche. Ganaderos y tratantes de toda la zona llenaban las dos posadas y, con el pueblo lleno de gente, el ayuntamiento cumplía con un completo programa festivo en el cual no faltaba la música, las verbenas, competiciones de pelota a mano, sesiones de cine y teatro de variedades. Había puestos de venta de aperos de labranza junto a los puestos de los “carameleros” que vendían su producto estrella, las almendras garrapiñadas. Los taberneros del pueblo montaban puestos para la venta de bebidas y dulces y no faltaban los “charlatanes”, embaucadores y oportunistas que encontraban el caldo ideal: gentes, dinero y fiesta, para dar rienda suelta a sus habilidades.

Mercado del 3 febrero de 1917.
Mercado del 3 febrero de 1917.

Aunque podían exhibirse todo tipo de animales, las ferias se especializaban en algún tipo en concreto y la de Carbonero se anunciaban como feria de ganado mular y caballar. Bien conocida era la forma de cerrar un trato de venta de ganado, siguiendo un ritual donde comprador y vendedor estrechaban la mano delante de una tercera persona conocida de ambos y que desempeñaba el papel de mediador en el regateo. La cita anual de la feria se convertía en una auténtica fiesta paralela a la propia actividad comercial y servía a los alcaldes como gran ocasión para promocionar su pueblo hacia el exterior. Todos los grandes pueblos tenían su feria, tanto es así que la semana, o el mes elegido para su celebración no podía coincidir entre los grandes municipios de la zona para no hacerse competencia y asegurar la mayor afluencia posibles de ganaderos y tratantes.

En el año 1913 las ferias más acreditadas en la provincia de Segovia eran del 1-6 enero Las Candelas en Cantalejo, en los primeros días de marzo El Ángel en Fuentepelayo, La resurrección en Cuéllar, para La Cruz y San Andrés en Turégano, del 15 al 20 de mayo San Miguel en Carbonero el Mayor, del 9 al 12 junio en Prádena, del 25 al 28 junio en Segovia; en diferentes días de mes de septiembre se celebraban las ferias de Villacastín, Santa María de Nieva y El Espinar, la de Sepúlveda en los primeros días de octubre, Riaza del 25 al 30 de octubre y Ayllón en noviembre. Muchas de estas ferias fueron cambiando su calendario para buscar una mayor concurrencia de tratantes y ganaderos. Por aquel entonces tenía gran éxito la publicación del famoso calendario Zaragozano que daba la información de las fechas en que se celebraban todas las ferias de ganado en España.

Anuncio de la feria de San jose en 1921. El adelantado de Segovia.
Anuncio de la feria de San jose en 1921. El adelantado de Segovia.

En un principio la feria se establece en Carbonero entre el 15 y el 20 de mayo bajo el nombre de feria de San Miguel, su aprobación aparece en BOP con fecha de 14 de enero de 1913: “… la circunstancia de ser el citado pueblo uno de los más importantes de la provincia, unido al gran entusiasmo con que el acuerdo expresado ha sido acogido por el vecindario, que secundando la iniciativa de la corporación municipal, ha de poner cuanto esté de su parte para que los concurrentes a la nueva feria, encuentren todo tipo de facilidades para la realización de su negocio…” Con la necesaria antelación, el ayuntamiento da publicidad a la feria en El adelantado de Segovia, anunciando diferentes festejos, entre ellos la habitual actuación de la banda segoviana “La Popular”, y se garantizan los servicios de alojamiento en el pueblo para los forasteros que acudan a la cita.

En 1916 la feria de San Miguel está ya consolidada y se anuncia con un atractivo cartel donde figuran varios premios en metálicos para incentivar las ventas. Los días de feria están amenizados con la música de dulzaina, la actuación de la banda “La popular” y sesiones de teatro. Se anuncia también abundantes abrevaderos y cuadras o establos donde puedan pernoctar cómodamente los ganados y se permite a los feriantes la instalación gratuita de puestos y casetas.

Feria de San Antón 1938.
Feria de San Antón 1938.

Por una iniciativa del alcalde Mariano Llorente y su corporación, en 1917, la feria se traslada al mes de marzo, los días del 19 al 25, con el nombre de Feria de San José, debido a que la feria de mayo coincidía en fechas con la de Peñafiel, circunstancia que le restaba afluencia y lucidez. Para promocionar este nuevo calendario se establece un atractivo programa que incluye premios en metálico y un atractivo programa festivo, además de recomendar a los participantes que acudan con la guía sanitaria de los ganados. Incluir foto programa de 1917 y una foto de la antigua guía de ganados.

Al año siguiente, el Alcalde Juan Hernanz, anuncia la feria de San José como una de las ferias más importantes de la región; la crónica de El adelantado de Segovia se suma a la promoción con estas palabras: “mañana jueves y viernes son los días de mayor animación de la feria… actuará una compañía cómico-lírica formada por jóvenes aficionados de esta capital. Entre el repertorio figuran las bonitas zarzuelas “El gorro frigio” y ” La banda de trompetas” y las comedias “ el asistente del coronel”, “ Olivilla” y otras. Además la señorita Turco cantará acompañada al piano, bonitos y modernos couplés”.

En los años siguientes la feria consigue una buena reputación “puede darse ya por acreditada y pasará a ser una de las más importantes de la provincia” según crónica de 1918 del mismo periódico.

También El heraldo de Segovia, en el año 1927, nos tramite una feria con los mismos ingredientes: bailes, teatro y fiesta nocturna en los tres salones, Sociedad de Carbonero, La Amistad y El paraíso y recreo de la juventud. Ya en los años treinta, la feria de San José goza de buena salud, mantiene sus ingredientes lúdico-festivos y se reputa como una feria especializada en machos burreños y ganado vacuno. En el año 1932, el anuncio de la feria de San José, firmado por el alcalde Teodoro Herrero, recoge: “para recreo de los feriantes existen cuatro casinos de sociedad donde todo forastero puede permanecer libremente”.

En el año 1934 aparece anunciada una nueva feria, entre los días 17 y 23 de enero, bajo el nombre de San Antón, con una publicidad muy escueta: “Gran feria de ganados de todas las clases” y coexistiendo con la de San José, la cual ya no se promociona con premios metálicos. En los primeros años de la postguerra se alternan la feria de San Antón y la de San José bajo la alcaldía de Francisco López. Cabe señalar que en la convocatoria del año 1943 se advierte a los feriantes que deben acudir provistos de pienso, circunstancia que revela claramente de la escasez que imperaba en esos años de la postguerra.

Feria de San Antón 1961. El Adelantado de Segovia.
Feria de San Antón 1961. El Adelantado de Segovia.

El hecho es que la feria de San José no atravesaba buenos momentos circunstancia que llevó al nuevo alcalde David Rubio, en el año 1946, a recuperar la feria de mayo, del 8 al 12, con la nueva denominación de Feria de ganados de San Miguel Arcángel. Para su promoción incluye en el programa el traslado en procesión de la Virgen del Bustar desde la iglesia hasta la ermita, además de incentivar la venta con premios metálicos entre 100 y 200 ptas para los feriantes que acumulen mayor número de operaciones en la compraventa de ganado mular, vacuno, caballar y asnal. Añade un partido de pelota a celebrar el último día de feria entre jugadores locales y forasteros. Durante la noche se programan los consabidos bailes públicos junto a dos sesiones de cine.
En estos años Carbonero tiene hasta tres ferias con escaso éxito. En el año 1948 la crónica de El adelantado de Segovia habla así sobre la feria de San José: “igual concurrencia de ganado. La demanda estaba paralizada y los precios a la baja, especialmente el ganado vacuno”.

En los años cincuenta y sesenta se da una publicidad muy escueta a las ferias de San Antón y de San José, aunque carentes ya de programa festivo y de premios en metálico, no faltó nunca el acompañamiento de las dulzainas durante los días de feria.

Todo parece indicar que ambas ferias desaparecen o mantienen una actividad casi testimonial en la década de los setenta, cuando la concentración parcelaria trajo consigo la mecanización del campo: tractores y cosechadoras desplazaron en pocos años a los machos y mulos, que eran los grandes protagonistas de la feria, en las tareas del campo. Por otro lado, la ganadería intensiva cambió, no solo los mecanismos de producción, sino también la dinámica del mercado, que ya no podía circunscribirse a las fechas y lugares que establecían las ferias de ganado.

Parejo a las ferias anuales de ganado, se desarrollaba también un importante mercado semanal para dar salida a los productos agrícolas y ganaderos. Las operaciones de venta en estos mercados se reflejaban en la prensa, donde podía seguirse la evolución de los precios de los productos agrarios en los grandes mercados de la zona. En Carbonero el primer mercado autorizado se aprobó en las Cortes el 14 de marzo de 1836, cuando España estaba sufriendo la primera de la Guerras Carlistas. La actividad de este mercado se mantuvo en el tiempo, buen reflejo de ello es la crónica del Noticiero Salmantino de 9 de diciembre de 1900: “en Carbonero el Mayor (Segovia) los precios de los cebones siguen a la baja. Los que se presentan al mercado se venden a 56 reales arroba para el consumo local”. En el año 1917, el mercado agropecuario intenta revitalizarse a instancias del alcalde Mariano Llorente con sendos anuncios en la prensa para facilitar su desarrollo. Veinte años después, la información de los mercados semanales que publica el adelantado de Segovia sitúa al de Carbonero entre los más importantes de la región.

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