Interior del Hospital General de Segovia. / KAMARERO
Interior del Hospital General de Segovia. / KAMARERO

Las agresiones a sanitarios no han parado de crecer en los últimos años, una lacra que no ha tenido nada que ver con el coronavirus, ya que los datos venían en aumento en el periodo prepandemia. Esta violencia, verbal y física, tiene un fuerte componente de género, sufriendo la mayor parte de las agresiones profesionales mujeres.

La tendencia es preocupante y aunque desde las administraciones se han intentado implantar medidas que aplaquen esta evolución, los datos no han parado de crecer tristemente a gran ritmo.

Desde la Junta, señalan que las agresiones a profesionales sanitarios constituye uno de los problemas “más relevantes que afectan a los sistemas de salud”. “Tienen una mayor incidencia en la relación de confianza que ha de presidir el acto asistencial, siendo, además, penalmente perseguibles, por lo que es importante la denuncia de las víctimas para que los agresores no queden impunes”, señalan desde el Gobierno autonómico.

En la provincia de Segovia, un total de 43 profesionales del sistema sanitario fueron agredidos durante el año 2021, un 7,5% más que en el periodo anterior. Estas agresiones se produjeron en 36 incidentes, ocho en el Hospital General y 28 en Atención Primaria.

Las cifras han ido escalando en los últimos años, desde las 23 registradas de 2019, pasando por las 40 de 2020, hasta estas últimas 43. La progresión alcista es muy marcada y parece que ha venido para quedarse a menos que se incorpore alguna medida determinante en el futuro.

De las agresiones sufridas en Segovia durante 2021, la mayoría fueron sufridas por el personal de Atención Primaria, un total de 34, mientras el resto, nueve, tuvieron lugar en el ámbito hospitalario.

Si se compara con las cifras del año anterior, se puede observar un gran crecimiento de las agresiones en Atención Primaria del 36%, que confronta con la rebaja de los números en los hospitales, donde cayeron un 40%. Es muy posible que este cambio sí pueda tener que ver con el coronavirus, ya que durante buena parte de 2020 la atención estuvo muy centrada en el Hospital General, en especial durante la primera parte de la pandemia, para después volver a recobrar protagonismo de nuevo los centros de Atención Primaria.

De lo que no hay duda es del evidente sesgo de género que tienen este tipo de agresiones. De esta forma, las profesionales sanitarias representan el 82,6% de las víctimas.

En cuanto al género de los agresores, la estadística se presenta mucho más equitativa, ya que los atacantes fueron un 57% hombres y un 43% mujeres.

En cuanto a las causas esgrimidas, estas se estructuran en disconformidad con la atención (35,7%); trastorno y conductas problemáticas del usuario (18,5%); demandas del usuario (18,3%); disconformidad con el trato recibido (7,9%); tiempos de espera (7,1%); y adicciones (4,2%), principalmente.

En el ámbito de la atención hospitalaria, las mayores tasas de agresiones se concentran en los servicios de Urgencias, psiquiatría, módulos penitenciarios y en Emergencias Sanitarias, todas las unidades médicas de emergencias.

En cuanto a la Atención Primaria, el Gobierno autonómico diseña un mapa de riesgos de centros sanitarios donde se incluyen los espacios en los que se hayan registrado agresiones físicas en los últimos dos años o hayan contabilizado tres o más incidentes.

En el caso de la provincia, nueve centros de salud se encuentran incluidos en este mapa de riesgo. Así, figuran en la lista: Cuéllar, El Espinar, Nava de la Asunción, Riaza, los tres de las zonas básicas de salud urbanas (Segovia I, II y III) Sepúlveda y Villacastín.

Datos regionales

A nivel autonómico, casi seiscientos trabajadores de la Gerencia Regional de Salud, exactamente 599, han sufrido algún tipo de agresión, verbal o física, en el desempeño de su labor profesional durante el pasado año 2021; el número total de incidentes ha sido 530.

Por las distintas demarcaciones asistenciales en las que se reparte la Comunidad castellana y leonesa, la información estadística presentada a los integrantes de este órgano se resume, en lo referido a trabajadores agredidos e incidentes, de la siguiente manera: Área de Salud de Ávila: 44 profesionales agredidos (38 en Atención Primaria, cinco en hospitalaria y uno en gerencia/otros) en 39 incidentes (33 en Atención Primaria, cinco en hospitalaria y uno en gerencia/otros); Área de Salud de Burgos, 107 (62 y 45), 39 (33 y cinco); Área de Salud de León, 50 (13 y 37), 44 (doce y 32); Área de Salud de El Bierzo, veintiséis (once y quince), veinticuatro (diez y catorce); Área de Salud de Palencia, veintinueve (diecisiete y doce), veintiséis (quince y once); Área de Salud de Salamanca, 51 (veintiocho y veintitrés), 49 (veintisiete y veintidós); Área de Salud de Segovia, 43 (34 y nueve), 36 (veintiocho y ocho); Área de Salud de Soria, catorce (seis y ocho); Área de Salud ‘Valladolid Este’, 99 (veintiocho y 71), 87 (veintisiete y 70); Área de Salud ‘Valladolid Oeste’, 81 (40 y 41), 70 (35 y 35); y Área de Salud de Zamora, 55 agredidos (treinta en Atención Primaria y veinticinco en hospitalaria), en 48 incidentes (veintiséis de Atención Primaria y veintidós en hospitalaria).

Centro de salud de Cuéllar. / C.N.
Centro de salud de Cuéllar. / C.N.

La mayoría de las agresiones tienen lugar en centros de Atención Primaria

Según las estadísticas, la mayoría de las agresiones que se dieron en la provincia de Segovia, casi el 80% de ellas, tuvieron lugar en los centros de Atención Primaria. Estos espacios han visto aumentar sus números un 36% respecto a los de 2020.

En cuanto a las agresiones en el Hospital General de Segovia, suponen el 20% restante, contabilizando nueve durante el año 2021. En contraposición a la Atención Primaria, sus estadísticas han registrado una rebaja respecto a 2020 del 40%.

Médicos y enfermeras, los que más violencia padecen

Los profesionales de la Medicina y de la Enfermería son los que más agresiones padecieron durante el 2021. No es para nada una novedad, ya que desde hace años estas dos categorías son las más perjudicadas por esta lacra que como se ha podido ver no para de aumentar.

De esta forma, el cuerpo médico y de enfermeros sufrieron 14 agresiones cada uno durante el año 2021.

Completan la lista los profesionales de puestos administrativos, que padecieron nueve ataques verbales o físicos, los celadores, que acumularon cuatro, y los TCAE (Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería), que finalizaron la anualidad con dos.

Según comentan los representantes sindicales de médicos y enfermeros, las agresiones se concentran entre los profesionales que tienen más contacto con los pacientes. Además, señalan que este auge de la violencia en los espacios sanitarios tiene mucho que ver con la situación de “precariedad” que sufre el sistema sanitario.

De hecho, señalan que las frustraciones del paciente durante la atención, derivadas en buena parte por la falta de medios y personal, son un componente clave en muchas agresiones contra sanitarios.

Aunque señalan que el coronavirus ha podido tener un impacto negativo, aclaran que el aumento de las cifras demuestra que esta tendencia ya se venía dando, por lo que la llegada del patógeno solo ha alimentado una evolución que ya estaba asentada.

Los representantes sindicales de médicos y enfermeras piden a las administraciones medidas que conlleven “educación sanitarias”, ya que a su juicio una explicación sobre la situación actual del sistema de salud ayudaría a comprender a la ciudadanía los tiempos y modos de proceder de los profesionales.

Además de todo esto, reclaman reforzar la seguridad donde los casos de violencia son más abundantes, poniendo especial atención a las características propias con las que cuentan los módulos penitenciarios y a la asistencia a pacientes que sufren de trastornos mentales.

CESM cree que si no se hace nada, las cifras de agresiones “irán en aumento”

Miguel Marina, presidente de CESM Segovia.
Miguel Marina, presidente de CESM Segovia.

“Las agresiones se encuentran dentro de un clima de aumento de la agresividad y de la violencia en todos los campos de la sociedad, y nosotros por desgracia somos un colectivo muy vulnerable”, recuerda Miguel Marina, presidente de CESM (Sindicato Médico de Segovia).

Marina señala que las agresiones no son un problema actual, sino que se arrastra desde hace años. “La frustración del ciudadano ante sus problemas de salud en muchas ocasiones la paga con el médico”, señala, al tiempo que recuerda que “el ciudadano precisa de más educación sanitaria”.

“La administración tendría que explicar la situación que hay, que los recursos son limitados. Algo que si te explican puedes entenderlo”, aclara. El presidente de CESM recuerda que los médicos “no son responsables” de los problemas de salud del paciente.

Sobre la posibilidad de que las cifras de agresiones a sanitarios aumenten en los próximos años, Marina señala que si en el futuro “las decisiones políticas” y “la legislación” no cambian, es prácticamente seguro que la situación vaya a peor. “Si no se hace nada irá aumentando, si hacen algo pues disminuirá al igual que bajará la agresividad en otros sectores”, concluye.

Satse reclama que sean las propias gerencias las que denuncien a los agresores

Miriam Rubio, secretaria provincial de Satse. / KAMARERO
Miriam Rubio, secretaria provincial de Satse. / KAMARERO

El Sindicato de Enfermería Satse recibe con pesar los datos sobre agresiones, que vuelve a poner al colectivo como uno de los más afectados. “Las enfermeras una vez más es la categoría profesional que más ha sufrido”, señala su secretaria provincial, Miriam Rubio, que emplaza a las administraciones a analizar “lo que está pasando”.

Desde Satse reivindican que este tipo de agresiones cuentan con “un sesgo de género claro”, afectando mucho más a las mujeres, sexo mayoritario en el cuerpo de Enfermería.

Rubio vincula el deterioro de la atención con el aumento de la agresividad de los pacientes, que en los peores casos acaba derivando en violencia. “Cuando tienen la sensación que no se les está atendiendo bien, con quien pagan el pato es siempre con los profesionales que les tratan de manera directa, que su vez también padecen ese mal funcionamiento del sistema”, señala.

Respecto a los aspectos a mejorar, indica la necesidad de acabar con las trabas burocráticas, a la vez que emplaza a que sean las propias gerencias las que “los que denuncien a los agresores”, una medida contundente que evitaría que el trabajador no actúe en su contra por el miedo a padecer más actos violentos.