La Segovia de Isabel

Un paseo por los escenarios más emblemáticos de la ciudad en la época de los últimos Trastámara.

Son las mismas calles que pisaron, hace más de 500 años, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, Enrique IV y su presunta hija Juana. Los palacios en los que conspiraron y las casas en las que vivieron los Pacheco, Mendoza, Carrillo, Cabrera y Chacón. Segovia tuvo un peso decisivo en los reinados de Enrique IV e Isabel I, (junto a Juana la Loca, los últimos reyes Trastámara), que el área de Turismo del Ayuntamiento de Segovia pone de relieve en una nueva ruta guiada, que ayer se presentó a la prensa.

La concejala de Turismo y Patrimonio Histórico, Claudia de Santos, acompañada por dos de los trabajadores de la empresa de Turismo, Ana Sundri Herrero y Juan Berdugo, guiaron a los representantes de los medios en una visita que recorre, en poco más de dos horas, los principales escenarios en la vida segoviana de Isabel, aunque muchos de ellos han cambiado o han desaparecido.

Desde el área de Turismo explican que, desde que TVE comenzó a emitir la exitosa serie ‘Isabel’, son muchas las personas que preguntan, en las visitas habituales, por mil y un detalles sobre la vida de la reina. “La gente tiene curiosidad, y con esta ruta queremos da satisfacción a esa curiosidad”, señalaban ayer. “En todas las visitas salen detalles sobre Isabel y Enrique IV, pero en esta visita abordamos sus figuras y sus estancias en Segovia con mayor profundidad”.

Tras la presentación, la nueva ruta podrá realizarse todos los domingos, a las doce menos cuarto de la mañana, desde el 13 de enero. El coste será de 10,50 euros, con tarifa reducida de 7,20 euros para niños a partir de seis años, estudiantes hasta 25 años y jubilados y gratis para niños hasta seis años.

Una niña que venció al destino. Isabel de Castilla, primera hija del matrimonio del rey Juan II con su segunda esposa, Isabel de Portugal, nació en Madrigal de las Altas Torres en 1451. De los primeros años de aquella niña rubita y de piel clara poco se conserva escrito ya que, en principio, los que estaban llamados a reinar eran los hijos de su hermano mayor, Enrique IV.

Con tres años, a la muerte de Juan II, Isabel se traslada a Arévalo junto a su madre y su hermano Alfonso, de poco más de un año. Allí viven hasta que en 1461 su hermano, el rey Enrique, les obliga a trasladarse a la Corte, tras nacer su hija Juana.

Y es que seguramente Enrique ya preveía los problemas sucesorios que después, efectivamente, se produjeron y quería tener controlados a sus hermanastros, sobre todo a Alfonso, posible cabeza de una revuelta contra él.

La Segovia de IsabelTras un matrimonio de tres años con Blanca de Navarra, anulado siete después porque no llegó a consumarse, y seis años de matrimonio con Juana de Portugal sin descendencia, pocos creían que la pequeña Juana fuese hija suya, y todos apuntaban la paternidad de uno de sus favoritos, Beltrán de la Cueva.

Aunque las Cortes juraron a Juana como heredera, en 1464 la Liga nobiliaria redacta un manifiesto en el que niega a Juana como heredera y acusa al rey de saber que no es su hija. La nobleza apoya a Alfonso como heredero y el débil rey Enrique consiente. Entre continuas revueltas, en 1467 Enrique pierde el control de la ciudad, momento que Isabel y Alfonso aprovechan para escapar y volver a Arévalo. Allí muere, en circunstancias poco claras, el hermano de Isabel; ella decide declararse heredera y ponerse al frente de la causa, pero ofreciendo a Enrique no atacar su trono si la nombra princesa de Asturias: son los Acuerdos de Guisando.

Nuevas escaramuzas y peripecias terminan con Isabel retenida en Ocaña por su hermano, de donde huye de nuevo para refugiarse en Valladolid. Allí se casará con Fernando de Aragón en 1469. En las navidades de 1473, con la mediación de Andrés de Cabrera, los dos hermanos se reconcilian. Será solo un año después, el 11 de diciembre de 1474, cuando Enrique muera en Madrid, también en circunstancias opacas. Dos días después, Isabel es proclamada reina de Castilla.