La Sala de Ciencias y Tecnología de la Academia de Artillería

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1.- Introducción

El Colegio de Artillería, desde su creación en el Alcázar de Segovia, en 1764, tuvo siempre presente la fundamentación científica que se había hecho necesaria para alcanzar la adecuada formación de sus alumnos, que debían dominar las matemáticas, la física, la química o la mineralogía para utilizar las bocas de fuego y ejecutar el tiro, así como para fabricar las pólvoras y las piezas de artillería. Para ello, dispuso desde el principio de un eficaz ideario docente, un excelente cuadro de profesores y unos magníficos medios de apoyo a la enseñanza, como su espléndida biblioteca y sus bien dotados gabinetes y laboratorios.

Esta clara promoción de la actividad científica y técnica, hizo que el nivel de conocimientos de los artilleros sobrepasase el ámbito militar, distinguiéndose en las más prestigiosas instituciones científicas españolas, como la Academia de Ciencias Naturales, creada por Real Decreto de 7 de febrero de 1834, de la que formó parte en sus inicios, como componente de su sección de ciencias físico-matemáticas, el profesor del Real Colegio José Guerrero de Torres Arteta (1779-1841).

Mediante Real Decreto de 25 de febrero de 1847, la Real Academia de Ciencias Naturales pasa a denominarse Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. De los treinta y seis miembros fundadores, cuatro eran artilleros. Tres pertenecieron a la Sección de Ciencias Exactas: José Odriozola y Oñativia (1808-1864), Agustín Valera y Viaña (1800-1879) y Antonio Terrero y Díaz Herrera (1799-1878); y a la Sección de Ciencias Naturales, Francisco de Luxán y Miguel Romero (1799-1867). Otros tantos fueron corresponsales nacionales

Destaca la contribución de los artilleros a la cartografía, en especial a la formación del Mapa Topográfico Nacional. Entre ellos: Frutos Saavedra y Meneses, Antonio Terrero, Félix Hurtado de Corcuera, José Rodríguez Solano, Francisco Cabello y Echenique, Priamo Cebrián Justi y Clodoaldo Piñal Rodríguez. También debemos resaltar que el título de ingeniero industrial civil se concedió a los oficiales de Artillería desde 1894 hasta 1928.

2.-La Sala de Ciencias

y Tecnología de la Academia de Artillería

La Artillería siempre se ha distinguido por su gran amor al coleccionismo, no sólo de objetos bélicos, sino también de todos aquellos íntimamente relacionados con su formación.

Aunque la Academia de Artillería disponía de una gran cantidad de estos objetos diseminados por sus diferentes dependencias, no fue hasta el año 1985 cuando algunas de ellas tomaron el carácter expositivo que hoy presentan, al crearse el “Museo Específico Militar de la Academia de Artillería”.

Entre sus estancias debemos significar la Sala de Ciencias y Tecnología, inaugurada en 1989, un verdadero museo facultativo, que nos muestra la adaptación de la academia al desarrollo de la ciencia de su tiempo, como consecuencia de la naturaleza eminentemente científica de una gran parte de los estudios en ella llevados a cabo, y relacionados no sólo con el empleo de la Artillería, sino también con la investigación desarrollo, fabricación y mantenimiento de las piezas y de su munición, de los cuales los artilleros han sido responsables a lo largo de la historia.

La física, y en particular la balística, la química en su relación con la metalurgia y con las pólvoras y explosivos, la topografía, la mecánica, la electricidad, la electrónica, y las matemáticas, como base fundamental, han sido materias siempre presentes en los planes de estudios del Real Colegio en su tiempo, y de la Academia de Artillería actualmente.

En la Sala de Ciencias y Tecnología, distribuida en dos plantas, se ha reunido una notable colección de instrumentos y aparatos procedentes de los laboratorios y gabinetes de enseñanza que dispuso la Academia hasta el primer cuarto del siglo XX.

En el piso superior podemos contemplar, en 44 vitrinas, diversos aparatos eléctricos, ópticos, de cálculo, calorímetros, pirómetros, balanzas de precisión, piezas de aparataje de laboratorio y frasquería de vidrio de fin del XVIIII y principios del XIX, excelentes microscopios y una larga colección de objetos relacionados con las diversas ramas de la ciencia.

En la planta baja de la sala, encontramos material diverso relacionado tanto con la industria militar como civil, utilizado por los alumnos en sus clases diarias. Descubrimos, entre los relevantes objetos expuestos, varias turbinas, una máquina de vapor con su manilla pilón y una máquina de conversión de movimientos, junto con un fuelle acústico y tubos sonoros (aparato que sirve para hacer vibrar los tubos sonoros y comprobar sus leyes) y un epidiáscopo universal (para proyecciones de cuerpos sólidos y transparencias). Asimismo, interesantes son varias colecciones de dibujos realizadas por alumnos en el siglo XIX y principios del XX, que obtuvieron un diploma de honor en la Exposición Universal de Barcelona en 1888…