La reforma de la ‘estación’ arrancará en mayo y costará un millón de euros

Las obras se prolongarán tres meses. La campa quedará cerrada un mes, y el apeadero de viajeros se situará en el Paseo de Ezequiel González

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El Gobierno municipal (PSOE) aprobó ayer el proyecto de remodelación de la terminal de autobuses de Segovia. El proyecto ha sido redactado de forma conjunta por técnicos del Ayuntamiento y de la Junta de Castilla y León, administraciones que cofinanciarán, al 50%, el coste de las obras, que se prolongarán durante tres meses, con un coste superior al millón de euros. Ejecutada la reforma, la terminal obtendrá la categoría de estación -como así lo garantiza un informe regional- y el Ayuntamiento podrá cobrar las tasas correspondientes a las empresas de transporte regular que operan en la instalación.

La alcaldesa, Clara Luquero, en compañía de la concejala de Tráfico y Transportes, María José de Andrés, presentó ayer las líneas básicas de un proyecto que ha acumulado un ligero retraso en su elaboración, puesto que era preciso que contara, “hasta en el más mínimo detalle”, con el acuerdo de los técnicos de ambas administraciones. El proyecto definitivo se publicará ahora en el BOP y se abrirá un periodo de presentación de alegaciones, por espacio de 20 días, antes de su aprobación definitiva. A continuación, el Ayuntamiento y la Consejería de Fomento de la Junta deberán suscribir el correspondiente convenio para la cofinanciación de las obras, que licitará el Gobierno municipal. Como quiera que este proceso administrativo exige un mínimo de entre tres y cuatro meses, Luquero avanzó que las obras no podrán comenzar hasta el mes de mayo, tres meses más tarde de lo previsto inicialmente.

La primera intervención será la demolición, ordenada por los tribunales, de la marquesina anclada al edificio de viviendas; una obra valorada en 98.295,28 euros —casi 30.000 euros más de lo previsto— que debe asumir en solitario el Ayuntamiento.

El resto de la obra, que se cifra en 1.025.298 euros, será cofinanciada por el Ayuntamiento y la Junta. Tras la retirada de la marquesina ‘ilegal’, se ejecutará el desmontaje del cerramiento acristalado hacia la campa, su posterior montaje en línea con las paredes del edificio y la modificación de la zona de suelo ocupada por la marquesina, un espacio que, a partir de ese momento, quedará al aire libre.

La obra contemplará la demolición del firme de la campa. Se colocará una nueva impermeabilización de PVC y, posteriormente, un nuevo firme con solera de hormigón. La zona de la campa, destinada a circulación y estacionamiento de los autobuses, tendrá un acabado pulido —con una adicción posterior de árido silicio—, mientras que la zona destinada a viajeros y las dársenas tendrá un suelo rugoso y antideslizante, con un estampado de hormigón. En consecuencia, ambas zonas de la campa, que se separarán mediante bolardos, se identificarán claramente, tanto por el color del pavimento como por su textura.

La alcaldesa explicó que la zona de la campa se colocará una cubierta textil tensada de membrana de poliéster y PVC, preparada para soportar la lluvia y posibles nevadas, aunque estará abierta en sus laterales. De Andrés precisó que esta carpa estará ‘exenta’ del edificio —separada unos tres metros— ; mientras que al ser de PVC transparente permitirá también pasar la luz, con lo que la iluminación de la campa seguirá siendo natural pese a estar totalmente cubierta. A estar abierta por las zonas laterales, añadió la concejala, se mantendrá la sensación de estar en un espacio abierto. La ventilación está garantizada, puesto que la carpa se estructura en tres módulos, a diferentes alturas. Serán dos estructuras , de cinco metros de altura — una más próxima al edificio de viviendas, pero separado de él y otra justamente enfrente— y otra superior, en la zona central de la campa, que sobrevuela por encima de las otras dos, y que contará con una altura de unos 10 metros.

Esta cubierta se sustentará gracias a una estructura de pórticos de acero que se apoyarán sobre los pilares de la planta sótano. De esta manera, el proyecto también contempla el rediseño de los andenes de la campa, para adaptarlos a los pilares de apoyo de la cubierta. Están proyectados siete dársenas para uso continuo de carga y descarga de viajeros y otras siete de espera, que se podrán utilizar en momentos puntuales. Los viajeros accederán a la campa por cuatro cortavientos o pasillos acristalados que contarán con puerta automática y abatible.

Por otra parte, la obra permitirá completar el sistema contra incendios, con la instalación de una central de detección de fuego. También se colocará un sistema de megafonía para facilitar a los usuarios información de las distintas expediciones y se instalará un sistema de videovigilancia conectado con el cuartel de la Policía Local, desde donde se abrirán las puertas de acceso a la estación y a la campa.

La alcaldesa precisó que las obras se prolongarán durante tres meses; aunque solo durante un mes la zona de la campa quedará cerrada, un periodo en el que los autobuses cargarán y apearán viajeros en el Paseo de Ezequiel González.

Las empresas de autobuses estacionarán los vehículos en la zona del Velódromo. Cuando tengan que prestar un servicio, los autobuses acudirían a recoger a los viajeros en la zona más próxima a la terminal. Los usuarios podrán adquirir los billetes en el interior de la terminal, aunque deberán salir”ala calle” para tomar su autobús.

Los autocares ocuparán uno de los dos carriles, en sentido subida, del Paseo de Ezequiel González; zona que servirá también como última parada de las distintas expediciones. Las obras permitirán a las empresas de autobuses mantener operativas las taquillas de venta de billetes en el interior de la instalación; y tampoco tendrán que cerrar ninguno de los locales comerciales.