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Juan Manuel de Prada, Jesús Beades, el vicepresidente de la Diputación José María Bravo, Manuel Francisco Reina y el coordinador del jurado Emilio Lázaro, posan tras la entrega./NEREA LLORENTE

Dos poetas andaluces, Manuel Francisco Reina (Jerez de la Frontera, 1974) y Jesús Beades (Sevilla, 1978) forman parte oficialmente desde ayer de la nómina de autores que pueden presumir de tener en su currículo el premio de poesía ‘Jaime Gil de Biedma’, que desde hace 32 años distingue a los mejores poetas en lengua castellana y que se ha convertido en referencia obligada tanto en España como fuera de las fronteras del país.
Los dos poetas recibieron ayer sus respectivos premios en un acto literario que tuvo lugar en el salón de plenos de la Diputación Provincial, en el que por primera vez en la historia del certamen no estaba presente el que fuera su muñidor y coordinador Gonzalo Santonja, designado este año como titular de la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León, cuyo recuerdo de agradecimiento a su labor para consolidar el premio estuvo presente durante todo el evento.
Así, el escritor Juan Manuel de Prada –que junto a María Antonia de Isabel Estrada han asumido la tarea de Santonja en la coordinación del premio- valoró el trabajo realizado por su antecesor, afirmando su intención de ser un “digno monaguillo” en esta misión de mantener “la vibración y la altura poética” que hay en todas las ediciones.
De Prada manifestó que el ‘Gil de Biedma’ “distingue la excelencia poética, y no es un premio de bandería, sino un premio ecuménico que abre los brazos a todas las tendencias poéticas, para dar cabida a una poesía sin fronteras”.
En este sentido, indicó que tanto el ganador como el accésit de esta trigésimo segunda edición cumplen estas premisas, y en el caso del poemario ganador ‘Servido en frío’ escrito por Manuel Francisco Reina, valoró su carácter unitario, así como los valores éticos que traslucen en cada uno de los 37 poemas que componen el libro.
Así, señaló que el libro “nos habla del mal y sus consecuencias en nuestras vidas a través de una poesía meditativa que propone un pequeño manual de moral donde desfilan los pecados y las heridas que dejan en el alma, a veces indelebles y otras purulentas, y en ocasiones transformadas en la justicia del tiempo”.
El coordinador valoró también la ‘potencia meditativa y moral’ de la obra ganadora, que pone de manifiesto “la capacidad de la palabra para desentrañar lo malo, la de la poesía para disipar los territorios más dolorosos y la de ambas para reconciliarse con la verdad del hombre”.
También valoró de forma somera el poemario premiado con el accésit en esta edición, y señaló que ‘Orden de alejamiento’pone de manifiesto “las heridas“profundas y odiosas de las relaciones de pareja, pero se alza sobre el charco de las miserias, del barro hecho de sangre y de odio, y trata de recuperar de los añicos rotos el alma de un amor que sigue palpitando”.
Con el telón de fondo de la violencia de género, De Prada asegura que el libro transita desde “una dicción única por la gravedad del tema, cuya lectura resulta reparadora”, y precisa que la habilidad del poeta sevillano para mezclar “la tragedia y la cotidianeidad” trasladan al lector a valorar “lo mejor y lo peor del ser humano, proponiendo virtudes literarias y morales muy importantes en un tiempo donde el arte y la moral toman caminos diferentes”.
Para el coordinador, ambos libros “teniendo un tono muy distinto, más sentencioso el libro ganador, más coloquial el accésit, se dan la mano y abarcan temas, si no comunes, sí limítrofes y que nos sirven para dilucidar el misterio del alma humana”.
Tras recibir sus galardones, los poetas premiados agradecieron el premio y antes de leer algunos de los poemas de sus obras, desgranaron algunos detalles de los trabajos premiados.

POETAS ‘NO ADSCRITOS’
Así, Manuel Francisco Reina defendió la necesidad de hacer discurso sobre la lengua, la palabra y cuidar el idioma, en un ‘Servido en frío’, que contiene una imagen del poeta gaditano, del Puerto de Santa María, Rafael Alberti, al que Reina conoció de joven. También aseguró que ganar el Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma es “una ensoñación hecha realidad” al ser uno de los premios “referenciales”, que da cabida a escritores como él, “no adscritos”, e hizo suyas las palabras de Juan Manuel de Prada al asegurar que no pertenece a “banderías poéticas”, pero a cambio se consigue “el precio de la libertad”.
Manuel Francisco Reina destacó la pluralidad del jurado y el trabajo de varias décadas de la Diputación Provincial y confesó tener una vinculación “muy particular con Segovia”, ya que vino en varias ocasiones, en su juventud, siguiendo la estela de San Juan de la Cruz y de Antonio Machado; y más recientemente con la colaboración con el artistas segoviano Luis Moro, en su proyecto en la Real Fábrica de Cristales de La Granja para cerrar el Año Internacional del Vidrio.
Jesús Beades, ganador del accésit, quiso dedicar su premio a su tía abuela María, que falleció ayer, a la que definió como “una mujer castellana”, y también señaló que su primer premio como poeta también lleva el sello castellano, ya que hace 22 años fue distinguido en Soria con el premio Gerardo Diego, por lo que aseguró que es “como si se cerrara un ciclo”.
Por su parte, el vicepresidente de la Diputación José María Bravo –que presidió el acto reemplazando al presidente que no pudo asistir por problemas de agenda- valoró el prestigioo adquirido por el premio, así como la alta participación en esta edición, a la que se han presentado 1.443 poemarios de toda España y de varios países europeos y latinoamericanos.

Caminos comunes que convergen
en la excelencia poética

Las biografías de los dos poetas premiados en esta trigésimo segunda edición muestran caminos comunes para alcanzar la excelencia poética, pese a su juventud.
Así, Manuel Francisco Reina es poeta, narrador, dramaturgo y crítico literario, y miembro de la Academia de Artes Escénicas de España. Afincado en Madrid, ha sido colaborador en diversos diarios como “ABC”, el suplemento cultural “Babelia” de “El País” y actualmente, lo es de “El Plural”. Además del poemario con el que ha conseguido el premio, ha publicado otros libros de poemas galardonados como ‘Consumación de estío’ (Ñremio Ciudad de Irún , 2003), Las Liturgias del Caos (Premio Aljabibe, 2009) y ‘ El Jardín de La Tarde (Premio Rafael Morales, 2017). A su faceta poética se le suma la de autor de novelas como ‘Los amores oscuros ‘ y ‘La Princesa Paca’, ambas adaptadas al teatro y al cine respectivamente.
Jesús Beades es poeta, músico y traductor, así como redactor de la revista ‘Númenor’ y colaborador en vaios medios. Ha pulbicado los libros ‘Tierra firme’ (Premio Gerardo Diego, 2000), ‘Centinelas’ (2003), ‘La Ciudad dormida (2005), ‘Tibidabo 10’ (2018) y ‘Resumiendo’ (2021)
Los poemarios premiados han sido ya editados en la colección Visor Poesía de Editorial Visor.