Emilio Illarregui, en el Jardín Botánico. / Juan Martín
Emilio Illarregui, en el Jardín Botánico. / Juan Martín

En la arqueología, como en cualquier otra ciencia, hay paradigmas aceptados por todos, que se mantienen sin discusión durante años y años… hasta que alguien, de la noche a la mañana, demuestra que son totalmente erróneos. Algo así ha ocurrido en el caso que nos ocupa. En España, desde tiempo inmemorial, siempre que en una excavación arqueológica se descubría un fragmento de cerámica pintada con apariencia de antiguo llegaba alguien y decía: “Es celtíbero”. Bueno, pues al parecer tal afirmación puede resultar falsa. El arqueólogo Emilio Illarregui, de la unidad de Arqueología de IE University de Segovia defiende ahora, con ardor, que durante la época romana se produjeron “masivamente” cerámicas pintadas, que con harta frecuencia ahora se consideran prerromanas.

De este tema hablará Illarregui en su ponencia “Producciones de cerámicas pintadas romanas de la Meseta Norte de la Península Ibérica”, que presentará esta semana en una reunión académica internacional a celebrar en el Museo del Hermitage, en San Petersburgo (Rusia). En esta reunión, titulada “De la artesanía al arte: cerámica, tecnología, decoraciones y estilos”, la única ponencia aceptada de España ha sido precisamente la del profesor de IE University.

“Aquí existía la costumbre de dar a todas las cerámicas pintadas una datación prerromana, como si fueran indígenas, y no es así siempre”, defiende Illarregui, quien presentará sus trabajos al respecto en el Museo del Hermitage, fruto de años de estudio de piezas procedentes de Tiermes, Segovia, Coca o Herrera de Pisuerga.

De forma imperceptible, se tiende la creer que cada taller de alfarería elaboraba unos modelos muy concretos. Y, al parecer, tampoco es necesariamente así. “En Castilla y León —sostiene Illarregui— hubo unos magníficos alfareros, que partiendo de motivos de tradición indígena, también elaboraban otros, muy diferentes, típicamente romanos, y ello puede dar pie a confusiones”. De hecho, él mismo ha encontrado piezas cerámicas fruto de un proceso de hibridación, capaces de volver loco al más sabio arqueólogo.

Además, Illarregui también advierte de otro hecho poco tenido en cuenta por la historiografía tradicional, el de los desplazamientos de los alfareros. Algunas cerámicas que se pueden encontrar aquí son idénticas a otras halladas en Rumanía ¿Y cómo es posible? “Acompañando a los soldados solían ir alfareros, que repiten su catálogo de productos, sin tener en cuenta donde trabajan”, agrega Illarregui, abriendo así numerosas vías de investigación.