Publicidad

La silueta del gallo que adorna la veleta de la torre románica-bizantina de la iglesia de San Esteban forma parte de la particular ‘línea del cielo’ del casco antiguo de la ciudad que puede verse desde lugares tan privilegiados como el mirador de La Lastrilla, donde la blanca barbilla de la figura se adivina en la sobria estructura que corona la torre. El temporal de viento y lluvia que asoló Segovia durante la pasada semana  hizo temer que el gallo emprendiera un vuelo no deseado por efecto del vendaval y aconsejó la retirada temporal de la veleta para reforzar su anclaje a la torre y reparar los daños que la fuerza del viento hubiera podido ocasionar.

La decisión del obispado y de la parroquia de San Esteban –integrada en la Unidad Parroquial Centro- fue tan rápida como eficaz, y ayer se procedió a la retirada de este elemento por medio de una delicada y precisa operación para la que fue necesario el empleo de dos plumas de grandes dimensiones capaces de alcanzar  la veleta ubicada a 50 metros del suelo, y de una tercera que al final no pudo ser utilizada debido a que su longitud no era suficiente para llegar al objetivo.

La obra fue realizada por la empresa Barzabales  -que cuenta con una amplia experiencia en obras relacionadas con el mantenimiento y restauración de templos en la provincia-, con la colaboración de Grúas Segovia y del herrero Elías de Andrés, a quien se encomendó no solo la retirada de la veleta sino su posterior restauración.

Tras una primera evaluación, los técnicos señalaron que el estado de sujeción de la veleta a la torre era “bastante peor de lo previsto”, según explicó el párroco Andrés de la Calle, ya que la peana y los anclajes de la veleta estaban muy deteriorados por el tiempo y por la acción de los elementos meteorológicos.

De la Calle reconoció que el problema de la veleta “nos ha supuesto un susto tremendo”, y señaló que se han puesto los medios materiales y humanos necesarios para evitar “cualquier tipo de desgracia”. Asimismo, indicó que lo prioritario es “quitar el peligro”, y posteriormente llevar a cabo la restauración de la veleta  para que vuelva “lo antes posible” a coronar la torre; pero precisó que la recuperación podrá llevar “varias semanas”.

Una vez analizado el espacio ‘in situ’ , se procedió a la retirada de la veleta, en torno a las tres de la tarde, que fue bajada por la grúa y depositada en el suelo en medio de la expectación de muchos vecinos y curiosos que presenciaron la delicada operación. A ras de suelo, la estructura formada por la cruz y el gallo de hierro sobre la gran bola hueca de cobre dejaban ver sus dimensiones reales, así como los daños causados por el paso del tiempo.

El  párroco no ocultó su satisfacción por el éxito de esta complicada operación,  e hizo votos para que en breve la torre vuelva a recuperar la veleta que identifica a uno de los templos románicos más emblemáticos  de la ciudad cuya torre “es una de las mejores de España y de Europa, y se merece estar en las mejores condiciones”.

SOS para una joya olvidada

Sin dejar de lado su tarea pastoral, Andrés de la Calle ha centrado buena parte de sus esfuerzos como responsable de la UPA Centro en devolver el antiguo esplendor a los magníficos templos románicos que, en su día, albergaron las parroquias ahora integradas en esta unidad. Si hace unos pocos años fue la iglesia de La Trinidad, ahora el objetivo del párroco se centra en que San Esteban vuelva a ser la iglesia que un día fue, para lo que está dispuesto a emplear los fondos parroquiales y apelar a la generosidad de los fieles de cara a este fin.

Las precarias condiciones del templo obligaron a cerrarlo al culto diario hace casi dos años, ya que las humedades detectadas en las paredes y los zócalos de la nave central, así como el preocupante estado del presbiterio no aconsejaban la celebración de actos religiosos. Ahora, la parroquia ha decidido emprender el proyecto de restauración del presbiterio y del saneamiento de los zócalos de la nave central, así como el de una de las capillas adyacentes que cuenta con una magnifica imagen románica de un calvario con el  cristo con una de sus manos desenclavadas.

El  proyecto no es barato. Las primeras estimaciones presupuestarias que maneja la parroquia eleva hasta los 60.000 euros el dinero necesario para llevar a cabo las obras,  por lo que será necesario acudir a la ayuda de la diócesis y de los feligreses, sin descartar la posibilidad de un préstamo bancario.

En el horizonte, el deseo y la intención de la parroquia es que la Junta de Castilla y León  -que ha sufragado recientemente obras en el tejado del atrio y en otra de las estancias del templo- lleve a cabo un proyecto de rehabilitación integral de todo el templo, no sólo para su necesaria recuperación, sino para poner en valor una joya del románico situada a menos de 100 metros de la Plaza Mayor que actualmente languidece por falta de recursos para su mantenimiento.