wic stay
Stay fue el grupo que cerró en noviembre la actividad de WIC en 2021. / WIC

En marzo de 2020, el coronavirus enmudeció al mundo y su presencia causó una crisis sanitaria y social que golpeó el ánimo de una sociedad hasta la fecha ajena a cualquier amenaza. Así, en sectores como la cultura y el ocio, las restricciones sanitarias obligaron a cerrar teatros y salas de conciertos y las posteriores desescaladas abrieron tímidamente la mano permitiendo la celebración de espectáculos con el lastre del control de aforos, el uso de la mascarilla o la obligación de permanecer sentados, entre otras medidas.

Todo ello ha golpeado de forma notoria y sensible el incipiente circuito de conciertos que antes de la pandemia estaba funcionando con mayor o menor éxito en la capital, con salas que apostaron por la música en directo o iniciativas independientes de los canales oficiales como el Winter Indie City (WIC).

Con el ánimo tan irreductible como el de la aldea gala de Asterix frente a los romanos, el WIC ha conseguido capear esta crisis sanitaria adaptando sus conciertos a las circunstancias que en cada momento han expresado las autoridades sanitarias. Víctor Sanz, muñidor de esta iniciativa desde hace casi una década, reconoce el esfuerzo supletorio que ha supuesto la organización de conciertos durante este tiempo, y pese a ello, consiguió el pasado año ofrecer al menos un concierto al mes, con artistas del circuito ‘indie’ y del soul de la talla de Zelada, Néstor Pardo, Deltonos, Watermelon Slim o Stay entre otros.

“Siempre hemos tenido muy claro que la música en directo es una buena vacuna para el estado de ánimo”, asegura Sanz, que precisa que la principal dificultad en este tiempo no ha sido la programación de conciertos, sino la ausencia de salas para ponerlos en directo. Sobre este aspecto, agradeció la “valentía” del Ayuntamiento de Segovia, que ha cedido las salas de La Cárcel Centro de Creación para desarrollar los conciertos “siempre con todas las medidas sanitarias pertinentes”.

Aunque la filosofía del WIC no se basa en eventos mayoritarios, durante la pandemia se ha evidenciado una reducción del público asistente, lo que ha obligado a la organización a realizar malabarismos a la hora de cuadrar las cuentas y paliar las pérdidas que genera la escasa presencia de espectadores. Así, señaló que el público “asume con resignación” la aplicación de las medidas. “Para los más melómanos, el hecho de estar sentados durante un concierto se agradece, porque se disfruta más de la música, pero quienes van a los conciertos a compartir y disfrutar resulta un poco rollo no poder tomar una cerveza mientras escuchas a tu grupo”, asegura Sanz.

De cara al futuro, y si finalmente se consigue doblegar la sexta ola y reducir la presión sanitaria, el WIC tiene todo a punto para continuar con su propuesta musical. De hecho, este fin de semana está prevista la celebración del ‘Prison WIC’, una de las citas más importantes vinculadas a esta iniciativa, que tendrá lugar los días 22 y 23 de enero con un interesante cartel.

Así, el sábado 22 abrirá este ciclo el grupo Grises, una banda guipuzcoana que llega a Segovia con su último trabajo ‘Veneno’ (2020), y el domingo 23 será el turno de ‘Calavera’, que ya pasó por el escenario segoviano en 2021 y regresa por la buena acogida recibida en Segovia.

Para marzo, ya hay previstos conciertos que traerán a la ciudad a referentes del soul y del blues como Junior Mackenzie, Jontavius Willis y The Cinelli Brothers. Sin duda, habrá que volver a por una segunda, tercera y cuarta dosis de esta vacuna musical.