La UVa apuesta por la ‘presencialidad segura’ en el regreso a las aulas

Los centros readaptarán sus espacios para que se pueda mantener la distancia de seguridad

García Matilla (c) explicó a la prensa los protocolos para la reanudación.

El campus María Zambrano apostará por una ‘presencialidad segura’ para afrontar la vuelta a las clases de los alumnos universitarios, regreso que se hará efectivo el próximo 28 de septiembre cuando se inicie el curso 2020-2021.

Esta ‘presencialidad segura’ se extenderá a todos los posgrados y la mayor parte de las clases de los tres centros, en las diferentes titulaciones. Como hito, será la primera vez que todos los estudios se concentren en el actual complejo educativo.

El vicerrector de la UVa en el campus segoviano, Agustín García Matilla, destacó que estas medidas son fruto del trabajo que “se lleva realizando desde el comienzo del verano para garantizar una vuelta a las aulas segura” por lo que afrontan esta situación con una mezcla de “confianza y responsabilidad”. El responsable universitario concretó que se ha tenido que desarrollar una “intensa formación al personal docente” para poder adaptarse a la ‘nueva normalidad’ impuesta por el coronavirus.

Los estudiantes tendrán que llevar mascarilla durante toda su estancia en el complejo educativo y se readaptarán los espacios para que los grupos puedan respetar la distancia de seguridad. “Se ha calculado los alumnos que pueden ocupar cada aula”, asegura García Matilla, que considera que “la UVa ha realizado un gran sacrificio para afrontar todas las inversiones” y en estos momentos se encuentra a la espera del reparto prometido de fondos del Ministerio que se “duda que sufrague los gastos invertidos”.

Las clases de menos de 40 alumnos tendrán un aula permanente, bajo el modelo ‘grupo burbuja’, que establece el aislamiento de la clase respecto a otras y así evitar contactos externos. De esta forma, se establecerán circuitos para impedir esta conexión, recorridos que todavía no han sido concretados.

En algunos casos cuando el número de estudiantes superen los 40, se tendrá que recurrir al procedimiento de la denominada enseñanza ‘bimodal’. Este método se fundamenta en que unos estudiantes asistirán directamente a la clase con presencia del profesor y otros podrán seguirla en un aula contigua (en otra clase denominada ‘aula espejo’), recibiendo la señal de audio y vídeo de forma síncrona (a la vez que se desarrolla la clase) que el docente imparte.

Para evitar el perjuicio de que una parte del grupo deje de tener contacto con el profesor sistemáticamente, unos estudiantes acudirán al aula con presencia del docente por una semana y a la siguiente lo hará la otra parte del grupo. De forma excepcional, si no fuera posible que en un centro una determinada clase con el formato ‘bimodal’ fuera seguida en un ‘aula espejo’, el alumnado podría seguirla en sus ordenadores desde otros espacios del Campus de forma individual.

En caso de confinamiento o empeoramiento generalizado de la situación, el vicerrector aseguró que el centro y los docentes se han preparado ante la posibilidad de tener que afrontar las clases de forma online.

El centro habilitará dos espacios para aislar a personas con síntomas y efectuará dos limpiezas al día de las distintas aulas, que se intentarán ventilar al final de cada clase manteniendo las ventanas abiertas durante 10 minutos.

Preguntado por el número de alumnos para el nuevo curso, García Matilla quiso ser prudente y a pesar de los buenos datos actuales indicó que el periodo de matricula no ha terminado y todavía podría haber cancelaciones. Sin embargo, admitió que mantener las cifras del año anterior, cuando se aumentó el número de plazas en un 15% (con algo más de 2.000 alumnos), sería una gran noticia.