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Sardinas rockeras, hindúes, de granja o de la tierra media… todas ellas sucumbieron al fuego purificador de la Cuaresma en el ‘Entierro de la Sardina’ que puso ayer el fin al carnaval, a falta de la coda del próximo Domingo de Piñata en el que se echará el cierre definitivo a la fiesta del disfraz y la impostura.
Con un trayecto netamente más reducido, las comparsas se dieron cita en la Plaza de San Martín envueltas en lutos y lágrimas y con sus respectivas sardinas creadas para ser pasto de las llamas. La música de las charangas y de las comparsas acompañaron a los plañideros y plañideras durante el breve trayecto hasta la Plaza Mayor, donde tuvo lugar la escenificación del combate entre Don Carnal y Doña Cuaresma llevado a cabo por el Taller Municipal de Teatro ante el numeroso público que se congregó en torno a la hoguera creada a tal fin.
Posteriormente, las comparsas entregaron sus sardinas al fuego, y recogieron velas aceptando la tregua propuesta por Doña Cuaresma para regresar el Domingo de Piñata con la última convocatoria en la Plaza Mayor, donde se entregarán los premios de los distintos concursos realizados durante la semana y tendrá lugar la final del concurso de coplas carnavaleras.