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Un cazador apunta con su escopeta a un objetivo en el cielo en uno de los cotos de la provincia. / ANA Mª CRIADO

La temporada general de caza llega a su recta final en la provincia. A tan solo unos días de que uno de los periodos más esperados -y disfrutados- por muchos segovianos finalice, el balance de la actual campaña es desigual y ofrece unos resultados a medio gas. Sin embargo, aunque los diferentes cotos repartidos por todo el territorio tengan unas particularidades concretas, hay aspectos sobre la temporada en los que todos coinciden.

De este modo, los cazadores hacen un balance general desalentador en comparación con el año pasado, cuando la temporada fue “bastante buena”, declara José Luis Gómez San Frutos, delegado provincial de la Federación de Caza de Castilla y León. De este modo, insiste en que esta situación varía mucho según el territorio, pero la decadencia de especies de caza menor es especialmente compartida por la mayoría de los cotos segovianos.

Caza menor, en declive

Por ejemplo, la perdiz ha sido muy minoritaria. “Aunque se esperaba que hubiese más, no crió bien en la primavera”, lamenta el delegado segoviano .Una suerte parecida ha corrido la liebre, especie que está en disminución: “Cada vez se ve menos y en muchos cotos ya no se caza”, indica. Por otro lado, la caza del conejo ha sido muy desigual: “En algunas zonas ha habido bastante y en otras, la mixomatosis ha afectado mucho”, declara el cazador.

Por lo general, las preguntas en torno a este declive son difíciles de resolver. No obstante, Gómez San Frutos ejemplifica con las aves granívoras y de suelo: “Esta primavera hubo muchas precipitaciones cuando estas especies estaban en periodo de nidificación”, explica. Un hecho meteorológico que provocó la inundación de los nidos y, en consecuencia, la muerte de muchos polluelos.

Necesidad del control especies

Respecto a las especies de caza mayor, “el jabalí se va manteniendo y este año ha estado bastante bien, dentro de lo que cabe”, considera el delegado segoviano. Un hecho que se puede explicar porque la temporada pasada, a causa de las restricciones impuestas por el Covid-19, no se pudieron organizar monterías.

En suma al jabalí, el corzo es otra de las especies que tiene mayor extensión en la provincia. “Todos los cotos se han hecho de caza mayor para hacer aprovechamiento de los corzos, que van en expansión”, enuncia el delegado segoviano. “Por mucho que se cacen, siempre hay más. Se pueden encontrar ya en cualquier lado”, aclara.

En parte, esta situación es positiva para los cazadores. No obstante, el mayor problema que notifican es que “las poblaciones de esta especie se están desequilibrando, se tendrían que cazar muchas más hembras”, expone. “Hay mucha consanguinidad y, de hecho, hay cotos que tienen la proporción de un macho por cada diez hembras, cuando debería ser uno y uno”, concluye.

Un futuro difícil de predecir

Aún es difícil vaticinar cómo será la próxima temporada. “Depende de muchos factores”, señala el delegado provincial. “Primero hay que ver cómo es la primavera. Si viene con mucho pasto será buena, pero hay riesgo de lluvias en la época de nidificación”, determina. También es preciso tener en cuenta el verano. Si es seco, “habrá mucha mortandad de pollos”.

De hecho, Gómez San Frutos concreta que puede llegar a suceder que, del total de pollos que se crían, solo llegue un 30 o 40 por ciento a octubre, cuando se abre la media veda. Un hecho que puede explicarse también por la depredación.

Para resolver esta problemática, los cazadores han apostado por colocar bebederos y comederos en los cotos. “Así evitamos el desplazamiento de las polladas y, en consecuencia, la depredación de las rapaces, pues es en esos momentos cuando atacan”, aclara.