Publicidad

Alba no es su nombre verdadero. Apelando a la  prudencia y el respeto a su intimidad, esta joven pide identificarse con un nombre ficticio; pero el elegido por el periodista  simboliza el futuro de una persona que hace tres años tomó la dura decisión de buscar la paz que perdió en su país de origen, situado en el centro de África.

Su historia podría ser la de cualquier otra compatriota suya o de otro país en el que la ausencia de libertades y  derechos  hacen que opten por solicitar asilo en otras tierras. Aunque acepta ofrecer su testimonio, los detalles de la decisión más trascendental de su vida quedan también en el anonimato, aunque su voz trémula y sus ojos llorosos al evocar los recuerdos apuntan a una traumática situación.

“Salí porque tenía muchos problemas, y decidí irme para huir de ellos y estar tranquila –explica Alba- Cogí un avión y estuve en Benin y Senegal, y desde allí volví a coger otro avión sin saber en qué país nos íbamos a encontrar”.

Ese avión aterrizó en España, y al bajar del avión “fui a un policía para  pedir asilo político, y no sabía si me iban a acoger. La policía hizo muchas preguntas para verificar y estuvimos en la sala de asilados hasta que me dijeron que me llevaban a Segovia”.

En Segovia, el protocolo de actuación del sistema de acogida de solicitantes de protección internacional  comenzó a sentar las bases de su nueva vida, tutelada por Cruz Roja, que en todo momento le acompañó y asesoró para su integración. Alba apostó por el conocimiento del idioma y en obtener el título de la ESO, y 18 meses después obtuvo un trabajo con el que ha recuperado su autoestima.

“En España he encontrado la paz, la tranquilidad, la gente no me juzga”, asegura Alba, que reconoce que los primeros meses fueron muy duros, aunque asegura que el equipo de Cruz Roja “siempre me ha apoyado con palabras para poder seguir adelante”.

Ahora, ella quiere devolver lo recibido en Cruz Roja dedicándose al voluntariado, y colabora en el apartado de captación de fondos, aunque la crisis sanitaria del Covid-19 ha reconvertido su tarea diversificándola en otras como acompañamiento a personas mayores, compra de alimentos y formación”.

“Siendo voluntaria aprendo muchas cosas para la gente que lo necesita, me siento útil y más cerca de ellos –asegura- y es la única manera que tengo de agradecer la oportunidad que me han dado, aunque también soy socia”.

Cruz Roja atendió a 134 refugiados en Segovia en 2019

El testimonio de Alba sustenta el trabajo que Cruz Roja realiza en la atención a los refugiados políticos, y que en la jornada de hoy, Día del Refugiado, muestra la realidad asistencial que desde la oenegé se ofrece a las personas que llegan a España procedentes de países en conflicto.

Jenifer Peñas es la coordinadora en Segovia del sistema de acogida a solicitantes de protección internacional de Cruz Roja,  que depende del Ministerio de Inclusión, Migraciones y Seguridad Social , que es quien lo financia.

Desde mayo de 2016, este servicio se encarga de la atención y el desarrollo del sistema, por el que el pasado año pasaron en la provincia un total de 134 personas. Peñas explica que el protocolo cuenta con una primera fase de acogida temporal en la que se facilita a los refugiados las herramientas básicas para iniciar su proceso de integración, tales como el acceso al aprendizaje del idioma o la traducción, la educación, la salud o la formación para el empleo.

Tras esta primera fase, con una duración de seis meses, comienza otra de 12 meses en la que ponen en práctica sus habilidades de cara a la integración, y viven en hogares compartidos hasta que completan su total emancipación.

“Cuando llega una persona al sistema, aplicamos un plan individualizado, porque cada persona ha vivido una situación muy diferente, ya que estas decisiones de abandonar un país llevan mucho consigo y marcan a la persona”, explica la coordinadora.

En cuanto al perfil del refugiado, Jennifer Peñas indicó que en los últimos años, los conflictos políticos han ido marcando la nacionalidad de los refugiados, y se ha pasado de recibir personas procedentes de Siria a de países como Venezuela, Colombia o Ecuador, en su mayoría hombres sin cargas familiares.