La Residencia Valdihuertos era uno de los pocos centros que había permanecido libre de Covid-19 hasta ahora. / C.N
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Las residencias de mayores de la provincia vuelven al foco informativo, ya que desgraciadamente el coronavirus ha vuelto a entrar en estos espacios. Tras varios meses de tregua, donde incluso se manifestó cierta calma en los centros, vuelve el miedo a que la pandemia regrese a donde puede ser más dañino.

Con el recuerdo de la primera ola todavía vigente, las residencias han estado todo el verano preparándose para evitar que el patógeno regresara a los centros, unos protocolos que se han mostrado de tremendamente eficaces hasta que la segunda ola ha provocado una gran expansión del virus.

Estos espacios no son recintos que se puedan aislar del mundo y la evolución del patógeno hacía de nuevo temer lo peor, pero el muro construido en forma de medidas ha propiciado que hasta ahora se haya podido mantener fuera al patógeno.

Los nuevos brotes localizados en las residencias de El Espinar y Cuéllar vuelven a poner de manifiesto el gran peligro que representa el virus para estos espacios. No es baladí que las cifras de muertes relacionadas con la pandemia reflejen que casi el 60% de los fallecidos, 404 de 691, fueran usuarios de estos centros de mayores.

No hay que despertar el alarmismo, ya que la normativa se ha mostrado eficaz hasta el punto que la enfermedad está teniendo mucha menos presencia en las residencias durante la primera ola que en la segunda. Sin embargo, es indudable que tras mucho llamar a la puerta, el coronavirus por fin ha entrado. Sobre esta entrada, ambos brotes apuntan a un contagiado en la plantilla, pero en las dos todavía está pendiente de confirmarse.

Tras una primera ola en la que la residencia Valdihuertos se mantuvo sin casos de Covid y un comienzo de segunda ola en el que se mantenía a raya, el centro detectó un nuevo brote en sus instalaciones.

El pasado martes realizaban un cribado de pacientes a través de pruebas que determinaron que eran 18 los afectados: tres trabajadores y 15 residentes. La Junta de Castilla y León confirmaba ayer por la mañana el brote sociosanitario y María Espeso, directora de la residencia, explicaba cómo se está llevando el protocolo ante los contagios.

Estos han afectado sobre todo a una planta, pero todos los residentes están aislados en sus habitaciones, sean contagiados o no, para mantener la seguridad. “Están todos informados de la situación”, comenta la directora, que asegura que animan todos los días a sus ancianos para que lleven este duro escenario lo mejor posible. “Es una situación nueva para todos”, comenta ante la llegada del virus a una residencia que ha estado prácticamente blindada; “sabíamos que cabía la posibilidad y hemos reaccionado muy rápido”, señala.

La directora explicó que el lunes por la tarde saltó la alarma y de ahí realizaron todas las pruebas para el cribado, que concluyó ayer por la mañana. El resultado deja a dos residentes hospitalizados en Segovia, pero el resto presenta una sintomatología leve o nula.

Las familias han prestando todo el apoyo, comenta María, “porque saben que hemos hecho lo imposible porque no entrara”, explica. Aunque la situación es complicada, mantienen la seguridad y se encuentran a la espera de un segundo cribado. Además del aislamiento por habitaciones, se disponen zonas de contagiados, contactos estrechos y la ‘zona limpia’, con aquellos que no han mantenido contacto alguno con los positivos.

La directora señaló que tanto residentes como trabajadores concentran sus esfuerzos para superar esta situación para la que siguen tomando todas las precauciones existentes; controles rigurosos y máximo cuidado son fundamentales estos días.

En el otro brote dentro de un espacio residencial, el de El Espinar, la Junta de Castilla y León volvió a actualizar las cifras al detectarse nuevos casos. Este periódico ya informó ayer de que aunque la información oficial tan solo admitía cuatro contagiados, fuentes cercanas al centro indicaban que los positivos eran muchísimos más de los notificados.
De esta forma, la nueva actualización de la Junta de Castilla y León ya aumentó la cifra de positivos hasta los 12 y confirma otros 53 casos en estudio.

Si se atiende a su antecedente directo, el brote en el centro residencial de Riaza, la experiencia indica que las cifras seguirán creciendo hasta que su número se estabilice, ya que las pruebas deberán extenderse también a personas que aunque no mantengan contacto con la residencia, sí que puedan haber mantenido conexión con los trabajadores infectados.