La Residencia Asistida de Segovia fue una de las más castigadas durante la primera ola, pero en esta nueva ola la situación ha sido mucho mejor. / KAMARERO
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Castilla y León atraviesa momentos difíciles por culpa del coronavirus, con una segunda ola que ha vuelto a poner en jaque de nuevo al sistema sanitario. A pesar de que la situación en Segovia es ‘menos mala’ que en otras zonas de la Comunidad, no significa que por ello se encuentre a salvo y por tanto ha sido una más a la hora de incluir las grandes restricciones que en las últimas semanas se han implementado para intentar pelear con un patógeno que llegó para quedarse.

De esta manera, uno de los espacios que deben de mantener un mayor nivel de alerta son las residencias de ancianos, ya que tal y como demostró la primera ola en Segovia son espacios donde el coronavirus se muestra especialmente mortífero.

En las residencias de mayores se aplicó una serie de medidas recogidas en la ‘Guía de actuaciones en las residencias y centros de día públicos y privados de personas mayores y de personas con discapacidad de Castilla y León’. Esta normativa obligó a estos espacios a realizar un esfuerzo brutal tras una primera ola que dejó al personal exhausto, pero que a día de hoy se puede decir que ha demostrado su eficacia.

La gerente territorial de Servicios Sociales de Segovia, Carmen Well, señala la importancia de que la Guía de actuaciones se “vaya actualizando”, e indica que “no hay que precipitarse” sobre la nueva puesta al día del documento, ya en marcha, para adaptar las medidas a las características de la segunda ola. “Tenemos que ir cambiando, es algo vivo”, admite.

Aunque Well aclara que todavía no hay cerrado nada, sí confiesa que Castilla y León se encuentra en nivel de alerta 4, el máximo posible, y que esta situación va a obligar a “ser restrictivo en muchas cosas”. Estos protocolos recogidos en la Guía se unen al plan de contingencia de cada centro, que “implementa cambios” dependiendo de la situación en la que se encuentre la residencia en ese momento.

La gerente de Servicios Sociales de Segovia destacó que las residencia están pobladas por personas muy mayores que en muchos casos “presentan patologías que les hacen aún más vulnerables”, por lo que se debe ser muy riguroso en estos espacios para evitar que el coronavirus provoque situaciones como las vividas durante la primera ola.

No nos podemos relajar, hay que mantener la alerta”, asegura Well, indicando que “todos los centros de la provincia están cumpliendo con las indicaciones dadas”. “Está todo muy controlado, se ha llevado a cabo de una forma muy rigurosa”, concreta sobre la importancia de mantener un control estricto sobre las medidas impuestas.

En relación a esto último, la gerente de Servicios Sociales se muestra conforme con que se sigan pudiendo producir las visitas en las residencias, ya que considera estas como algo “positivo” para los mayores pero aclara la necesidad de llevarlas a cabo con todas las “limitaciones” impuestas por las administraciones.

“Salvo que cambie la legislación, se deben mantener”, aclara en relación a la posibilidad de que la Junta vuelva a intentar restringirlas como pasó la semana pasada, una medida que tuvo que ser apartada tras la no ratificación del TSJCyL. Además, indica que los directores de centros también han incluido otros medios como las videollamadas, “que están supliendo en gran medida a las visitas presenciales”.

Sobre las medidas que se han ido adoptando en estos últimos meses, la gerente indica que muchos directores de las residencias han mostrado su conformidad con ellas, algo que atestigua este periódico, ya que al preguntar al colectivo, este siempre ha mostrado su respaldo de forma mayoritaria a la normativa.

Sobre la posibilidad de que el patógeno vuelva a penetrar en las residencias, Well indica que estos centros “trabajan con personas y por tanto puede entrar”, pero aclara que también la normativa baraja esta posibilidad por lo que la zonificación de los centros debería suponer un muro en la expansión del virus.

Otro de los grandes peligros es la posibilidad de que los propios empleados de las residencias estén infectados, como ya pasó en Riaza y ahora se especula con el brote aparecido en el centro de El Espinar. Sobre esto, Well indica que las residencias no son “centro aislados”, lo que posibilita que el virus entre con la plantilla, más cuando los niveles de contagios fuera de estos espacios muestran niveles preocupantes.

Precisamente sobre estas dos residencias, que han registrado los dos brotes más grandes en centros de mayores de la segunda ola, Well indicó que en Riaza el foco ya está inactivo mientras que en El Espinar se está realizando una valoración de las circunstancias, ya que este espacio ha contabilizado positivos en la primera ola y en la segunda.

Por último, la gerente aprovechó para “agradecer la implicación que está teniendo el personal de las residencias” y quiso reconocer a las plantillas “sus grandes esfuerzos”.
“Tengo que apelar de nuevo a la responsabilidad, no nos podemos relajar”, advirtió, a la vez que indicó que desde su visión esta pandemia ha demostrado la gran profesionalidad de los trabajadores de las residencias, por lo que cree que “hay que lanzar un mensaje positivo” sobre su labor ante sus esfuerzos y sacrificios.