‘Limpieza’ del cauce del arroyo de San Medel en Bernuy de Porreros el año 2016. / E. A.

La provincia de Segovia y los estudios sobre la repercusión de las inundaciones en su territorio han estado presentes en al menos dos del medio centenar de comunicaciones que se han presentado al I Congreso Nacional de Inundaciones, celebrado en la ciudad alicantina de Orihuela, en la Vega Baja del Segura, donde hace justo un año ocurrieron graves inundaciones asociadas a una DANA, acrónimo del fenómeno meteorológico descrito como depresión aislada en niveles altos de la atmósfera, lo que ocasiona tormentas fuertes.

Fue el jueves pasado, 10 de septiembre, cuando el geólogo segoviano Andrés Díez Herrero, del Área de Riesgos Geológicos del Instituto Geológico y Minero de España, presentó las comunicaciones ‘Primera aproximación al registro de avenidas e inundaciones históricas en la provincia de Segovia’ y ‘Manifestaciones culturales populares en torno a las avenidas e inundaciones en la provincia de Segovia’.

Díez sostiene que, a pesar de que las avenidas e inundaciones han generado históricamente y aún en la actualidad, numerosos sucesos catastróficos y desastres en la provincia, algunos de ellos ligados al río Eresma a su paso por la capital o su periferia, con avenidas documentadas desde hace más de 500 años en puntos como la Real Casa de la Moneda, o el Molino de los Señores, no existe un amplio acervo cultural popular sobre estos fenómenos.

Este experto cree que el hecho de que existan pocas tradiciones o ritos en torno a las riadas y sus consecuencias en Segovia puede deberse a su baja frecuencia y a que afectan a localizaciones puntuales y con escasa extensión, así como a la reducida interacción de la población con las márgenes y vegas de los ríos, en comparación con las planas y vegas del levante español.

En cualquier caso ha recogido varias manifestaciones en diferentes puntos de la provincia que ha organizado en bloques. El primero hace referencia a sucesos supuestamente milagrosos e incluye, entre los más singulares, la advocación a Nuestra Señora del Pinarejo, en Aldeanueva del Codonal, a la que en varias ocasiones se han encomendado los fieles para que les salve de las crecidas o para que estas ahuyenten a sus enemigos, por ejemplo durante la ocupación de las tropas francesas en marzo de 1813.

Otras advocaciones relacionadas con riadas son las de la Virgen del Henar, en relación a la salvación de una monja de ahogarse en las aguas, o la de la Virgen del Río, en San Miguel de Bernuy, a la que en ocasiones se ha pedido para que baje las aguas del Duratón o pare la lluvia. También los escasos daños materiales y la inexistencia de ahogados en las avenidas súbitas del Eresma a su paso por Segovia en los siglos XVI y XVII, se atribuye ala intercesión de la Virgen de la Fuencisla.

Un segundo bloque de manifestaciones culturales son las tradiciones predictivas como las cabañuelas o las que se basan en observaciones meteorológicas y el comportamiento de los animales.

De carácter preventivo, además del toque de campanas o los ruegos a Santa Bárbara, el geólogo segoviano destaca las labores que tratan de garantizar la capacidad de evacuación del cauce de los ríos y arroyos, lo que las gentes de campo denominan ‘limpieza’ de los ríos, según recoge Díez en la comunicación. Estas labores forman parte de trabajos comunales, como las hacenderas. De hecho, muchos de los entrevistados para el trabajo de campo atribuyen el mayor número de inundaciones y daños por las últimas riadas registradas en la provincia a la falta de ‘limpieza’ de los cauces.

La curiosa leyenda de ‘El tragón del rastrillo’, en Madrona, está relacionada con estas manifestaciones culturales de prevención, y hace referencia a una poza con un sumidero por el que se filtra parte del caudal hacia el acuífero que luego mana aguas abajo de la localidad.

Otra leyenda procede de la iglesia de la Virgen de las Vegas, que narra como una gran inundación del río Cega acabó con una antigua población existente en su vega, obligando a su traslado a la actual Requijada. Existen otras similares, de traslados de pueblos, en otras zonas de Segovia. Un ejemplo es Juarros de Riomoros, que conserva restos del viejo pueblo en el paraje donde se encontró la imagen de la Virgen del Pollo.

Por último, como manifestaciones de carácter correctivo o reparador de daños y efectos de las riadas se encuentran solo las rogativas ‘pro serenitatis’, mucho menos frecuentes que las ‘pro pluvia’ en la provincia, en ocasiones combinadas con procesiones, novenas, etc. Paradinas recuperó una de ellas en 206 con motivo del bicentenario de la riada del 18 de junio de 1806.

Más escasas y puntuales son en la provincia las marcas o líneas que marcan inundaciones pasadas, a través de inscriciones, placas o simples marcas de la altura alcanzada por el agua. El autor solo tiene constancia de dos placas metálicas grabadas que recuerdan la inundación sufrida en sendas viviendas de la localidad de Pajares de Pedraza, municipio de Arahuetes, y cuyo propietario instaló en el muro de una barra-mostrador de la bodega y en el muro exterior de un patio trasero de la casa.

Cita Díez como importante legado cultural popular el refranero castellano, con testimonios orales de uso difundido en la provincia de Segovia.