El artista Gonzalo Borondo explica el significado de una de las obras que integran su exposición ‘Insurrecta’, durante la inauguración de la muestra. / Kamarero
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Que Segovia es en sí misma un museo es una afirmación poco discutible, gracias a su incalculable riqueza patrimonial, pero desde este lunes lo es más que nunca. El arte ha tomado las calles y el entorno de la capital para, a través de la óptica y el talento del creador Gonzalo Borondo, convertir a la ciudad en una enorme sala de exposiciones en la que se reinterpreta y conmemora el 500 aniversario del inicio de la revuelta comunera en Segovia –el 29 de mayo de 1920–.

Así es ‘Insurrecta’, el último proyecto que el reputado y joven artista –vecino de la ciudad– ha realizado en colaboración con el Consistorio y el Ministerio de Cultura. Una macroexposición al aire libre que aporta una nueva y nada folclórica visión de la historia y la identidad segovianas y que en un total de 32 piezas y 17 localizaciones reflexiona sobre conceptos como la opresión, el sometimiento, la rebeldía, la vida o el entorno y que desgrana cronológicamente la revuelta comunera desde antes de la llegada de Carlos I de España a Castilla hasta la derrota del pueblo alzado contra el regente.

Todo ello, representado en la superficie de unas vallas publicitarias que, lejos de su habitual función promocional, invitan ahora al espectador a rememorar su propia historia y le interpelan a reflexionar sobre una “realidad cíclica”, que va más allá de la propia efeméride y que rebosa actualidad. La elección del soporte tampoco es casual, Borondo conecta la reapropiación de la tierra por parte de los comuneros con la toma de las vallas por el arte urbano.

“Me interesa mucho la idea de hacer que las barreras invisibles que a veces existen entre arte y vida desaparezcan e integrar al espacio de todos la obra artística y no solo a los espacios dedicados al arte como tal. Siempre trabajando desde un lenguaje figurativo que sea accesible, pero no inmediato y que genere reflexión y pensamiento crítico”, ha destacado Borondo en la inauguración de la muestra.

A lo largo de los cinco capítulos en los que se divide ‘Insurrecta’ –cronológicos y temáticos–, el artista emplea numerosas técnicas plásticas, que condensan o expanden el contenido de las obras más allá del propio soporte. Todas las piezas comparten, no obstante, el matiz común del uso del monotipo; una técnica que usa las herramientas del grabado, pero con una sola copia, con la que Borondo quiere homenajear la intención divulgativa de las series de grabados de ‘Los caprichos’ o ‘Los desastres’ de Francisco de Goya.

La dispersión de las obras y sus correspondientes capítulos por el entorno periférico de la capital busca democratizar el arte y posicionar a los ‘no lugares’ –espacios poco conocidos o transitados– en el mapa turístico de Segovia, pero condiciona también su contemplación y disfrute. Borondo invita a los segovianos a visitar la muestra preferentemente en bicicleta o a pie, dedicando el revalorizado paseo diario a apreciar un capítulo por jornada.

Cada pieza cuenta, además, con una perspectiva concreta –visible y marcada en el suelo– ideada para su contemplación, en la que el contenido de la obra se integra en el entorno y completa el paisaje de manera armónica y a la vez rupturista.

Pese a que la concepción del proyecto se inició meses antes de la pandemia del coronavirus, la actual situación de nueva normalidad y la persistente necesidad de evitar los espacios interiores masificados hacen de ‘Insurrecta’ una exposición adaptada casi por casualidad al ideal del momento. “No estamos hablando de una macroexposición que invite a invite a llegar a la ciudad a un gran número de población y a concentrarla”, ha incidido la alcaldesa, Clara Luquero.

‘Insurrecta’ se podrá visitar hasta el 23 de abril de 2021, coincidiendo con el V centenario de la batalla de Villalar de los Comuneros. Su clausura se acompañará con una exposición en la Sala de La Alhóndiga de las obras originales que Borondo ha pintado para la realización de este proyecto.