La historia del barrio comenzó en los años 50 del siglo pasado. / Kamarero

El barrio de San José, situado al suroeste de la ciudad, surgió como San José Obrero como resultado de tres promociones públicas de viviendas realizadas por la Obra Sindical del Hogar y por el Instituto Nacional de la Vivienda en la primera mitad de la década de los años cincuenta del siglo pasado. Se trata de una zona residencial con bloques de hasta cinco o seis plantas que se construyeron sin ascensor y con viviendas cuya superficie unitaria no supera los 60 metros cuadrados.

El barrio de El Palo-Mirasierra, actualmente sin representación propia vecinal a través de una asociación registrada, está formado por grupos similares de viviendas construidos en los años setenta, caracterizados “por la baja calidad constructiva” y la accesibilidad inadecuada, según los técnicos de las administraciones implicadas en el programa del ARU (Área de Regeneración Urbana). Entre ellos se encuentra la carretera de Valdevilla, con un caserío singular en una de sus aceras, que puede considerarse como un tercer barrio.

Esta zona residencial de la capital segoviana nació como resultado de los planes de vivienda de la posguerra para dar cobijo a las decenas de familias que llegaban de las zonas rurales a la capital buscando un mejor modo de vida.

Con el paso de los años, San José y su parque de viviendas han sufrido un envejecimiento y un deterioro que no paliaron ni las intervenciones que acometieron los propietarios en el interior de sus viviendas –sustituyendo por ejemplo las viejas cocinas de carbón por otras instalaciones más modernas, o ampliando baños para incorporar bañeras o duchas inexistentes en la edificación originaria–ni en las zonas comunes a través de las comunidades de vecinos.

A eso se suma un tejido social del barrio con una población ya envejecida desde finales de los años setenta, a la que se han incorporado en las últimas décadas familias más jóvenes de trabajadores inmigrantes, principalmente búlgaros y, en menor medida, marroquíes y rumanos, en régimen de alquiler.

Fuentes inmobiliarias señalaban hasta la pandemia que se trata de una de las zonas de la capital con más oferta de vivienda, aunque en gran parte para alquiler o para rehabilitar y también, en general, con los precios más bajos de la ciudad, tanto en venta como en renta. También comentaban la operación de un inversor de Madrid que ha adquirido varias viviendas en San José para su venta a extranjeros.

La filosofía del Área de Regeneración Urbana (ARU) de San José-El Palo Mirasierra (antes ARI, Área de Rehabilitación Integral) es la de abordar las deficiencias que se observan en su caserío: aparición de patologías, mala accesibilidad y deficiente aislamiento, deterioro en sus instalaciones, etc, lo que justifica una necesaria intervención pública a la escala adecuada que incluya, fundamentalmente, la rehabilitación de los edificios afectados.

En cuanto a los espacios públicos del barrio, el objetivo es la mejora de la accesibilidad, pavimentaciones y renovación de redes de abastecimiento, saneamiento y alumbrado público fundamentalmente.

La zona se ha beneficiado desde la década pasada de los planes estatales de vivienda y de regeneración urbana (con participación de tres administraciones: estatal, autonómica y municipal, junto a la de los vecinos), lo que ha hecho posible que hasta el momento se haya intervenido en un total de 416 viviendas, 315 en una 1ª Fase que concluyó en 2014; y 101 en la 2ª, que se desarrolló hasta 2017.

De esta manera, hasta ahora se han invertido más de 5 millones de euros y la previsión es que se destine más de 2 millones en esta 3ª fase que finalizará en 2022. La inversión total ascenderá entonces a más de 7 millones de euros.