El Adelantado de Segovia se hizo eco del acontecimiento en su edición del 27 de enero de 1995. / E. A.
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“Soldadito español / abre la travesía / pa que pueda pasar / toa la ciudadanía. / Que la calle no es tuya / que es de toda la gente/ aunque se pongan chulos, aunque se pongan chulos, el cabo o el teniente…”. La coplilla de carnaval de la veterana comparsa segoviana La Semifusa, con la música del conocido pasodoble militar de Jacinto Guerrero, da idea de como la sociedad segoviana, acompañada por el Ayuntamiento, presionó ante el Gobierno, Ministerio de Defensa y Ejército durante la primera mitad de los años noventa del siglo pasado para que la ciudad recuperase la calle del Coronel Rexach, que había sido incorporada definitivamente a las instalaciones militares del Regimiento de Artillería en los años cuarenta.

Finalmente se consiguió un viernes 27 de enero de 1995, por lo que este lunes se cumplen 25 años del momento en el que un civil consiguió atravesar libremente por primera vez en más de cinco décadas con un turismo matrícula de Madrid los cerca de 300 metros lineales de esta vía dedicada a un artillero segoviano, a pesar del apellido.

Ramón Rexach y Medina, del que se sabe era teniente ya en 1878, según recoge Juan Antonio Folgado en su libro sobre las calles y plazas de Segovia, era amigo de la infanta Isabel de Borbón, tía del rey Alfonso XIII y, además de estar al frente de la guarnición de Segovia en 1916, desempeñó cargos relevantes en la sociedad civil, como el de director del comedor de caridad de la ciudad o presidente del Casino de la Unión.

El Ayuntamiento había prohibido en 1992 el paso de vehículos de motor por los arcos del Acueducto que separan las plazas de Artillería y del Azoguejo, por lo que la ciudad necesitaba una alternativa como bien recuerda el intendente jefe de la Policía Local, Julio Rodríguez Fuentetaja, quien explica que por esos puntos pasaban 22.000 vehículos diarios y la medida dividió a la ciudad en dos zonas, lo que exigía “una reordenación del tráfico”.

El Ejército sí permitió antes de la reversión definitiva el paso de los autobuses urbanos, lo que motivó en los viajeros la inquietante sensación de atravesar una zona en estado de sitio, ya que los soldados tenían que levantar una valla para que pasaran los vehículos del transporte público.

La calle del Coronel Rexach es la vía transversal más próxima al Acueducto para comunicar el Este y el Oeste de la ciudad, añade Rodríguez, que califica como “muy positivo” para el tráfico su recuperación porque supuso “un balón de oxígeno”.

En estos 25 años se ha convertido en una de las calles con más tráfico de Segovia, teniendo en cuenta también que ha aumentado el parque de vehículos de la ciudad hasta alcanzar en la actualidad más de 34.800 sumando turismos, camiones, furgonetas, ciclomotores, etc., casi 3.000 más que la cifra estimada hace un cuarto de siglo con datos de la DGT.

El jefe de la Policía Local pone un ejemplo muy gráfico de los problemas que acarrearía en la actualidad plantear el corte al tráfico rodado en Coronel Rexach por obras u otros motivos: la circulación lenta en horas punta que se aprecia en la avenida de Juan Carlos I –otra vía transversal que comunica el Este con el Oeste de la ciudad– e incluso retenciones determinados días.

“Es imposible que Juan Carlos I pueda absorber por sí sola , sin otras alternativas, el tráfico que ahora mismo tiene Coronel Rexach”, indica.

¿Por qué se apropió de esta calle el Ejército?

Cuentan la arquitecta Sonia Álvarez y la profesora Isabel Sardón en un artículo publicado en octubre de 2015 en la revista ‘Arte y Ciudad’ que desde finales del siglo XIX y hasta 1940 fueron numerosas las peticiones de terrenos por parte del Ejército al Ayuntamiento de Segovia para sus dependencias y prácticamente todas fueron concedidas con el fin de mantener el Regimiento de Artillería en la capital.

Aunque la cesión de la calle de Coronel Rexach se produjo en 1923 no es hasta 1943 cuando se cierra definitivamente al tráfico urbano civil.

Tras la Guerra Civil El Ayuntamiento y el Ejército convienen en la necesidad de desarrollar un ambicioso proyecto urbano en la zona sur de la ciudad, inicialmente de carácter conmemorativo y monumental, que pretendía por un lado satisfacer las necesidades del Ejército y por otra favorecer el ensanche en altura de la ciudad con la creación de la Pista Militar (hoy avenida de la Constitución) y el barrio de San José Obrero.

Las autoras del artículo aseguran que se trató “de una de las mayores transformaciones urbanas que se han llevado a cabo en Segovia” y llaman la atención sobre la gran superficie de suelo ocupada por el Ejército, que iba ampliando terrenos con la finalidad de acercar el Regimiento a la Academia de Artillería.