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Un camarero parte un cochinillo en uno de los restaurantes segovianos. / KAMARERO

La reciente reapertura de la hostelería hace casi dos semanas, una leve recuperación de los precios de algunos productos cuyo destino eran precisamente establecimientos como bares y restaurantes. Sectores como el del cochinillo y el lechazo han estado prácticamente con los precios hundidos debido a la desaparición de la demanda en estos locales, principal lugar de su consumo.

En la Lonja de Segovia, el lechazo dejó de cotizar hace ahora un año ante el repentino cerrojazo que supuso el estado de alarma, la desaparición del turismo, y el confinamiento general. A los ganaderos les pilló con el pie cambiado por cuanto sus producciones no se pueden detener de forma mecánica. Hay que seguir alimentando a los animales.

Segovia dejó de vender varios miles de lechazos y cochinillos semanales en los restaurantes. Todos esos animales tuvieron que destinarse a la congelación en el mejor de los casos. Algunos pudieron orientarse para su venta como animales más grandes, pero con precios bajos.

La situación en el año 2020 mejoró ligeramente en el verano por la reapertura temporal de la hostelería. Pero el turismo continuó cerrado y la demanda fue mucho más baja que en un año normal. Al final del año, en las fechas previas a la Navidad, -otra de las fechas claves para el sector ganadero-, regresó la segunda ola y volvió a cerrarse la hostelería. Los precios del lechazo y del cordero bajaron entre un 20 y un 40 por ciento.

En diciembre de 2019, un cochinillo valía 44 euros en Lonja, y en diciembre de 2020 podía conseguirse por 28 euros. En el caso del cordero lechal, en diciembre de 2019 estaba en 65 euros la unidad, y en el mismo mes de 2020, valía 52 euros.

Esta semana han subido algo los precios y el cordero lechal ha cotizado a 46 euros, mientras el cochinillo normal ha marcado este jueves un precio de 29,50 euros.