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Entrada a la urbanización Pinar Jardín de Marugán, prácticamente completa de vecinos. / E.A.

La provincia se prepara para vivir otro verano en pandemia, pero diferente al del año pasado, con menos restricciones, sin fronteras y con muchos ciudadanos con ganas de salir de casa. Y los pueblos se han convertido en un destino muy atractivo para turistas, veraneantes y, sobre todo, segundos residentes. En pleno mes de junio, ya se ve mucho movimiento en los núcleos segovianos, que reciben a estos vecinos con los brazos abiertos, pero manteniendo aún ciertas limitaciones a las que obliga la pandemia. Un verano más, mucha gente, aún prudente, opta por el turismo de interior, frente al de playa y extranjero, siendo la provincia de Segovia uno de los destinos preferente para muchas personas ansiosas de disfrutar del aire libre.

Sin duda, los municipios que cuentan con grandes urbanizaciones están notando ya desde hace semanas, incluso meses, la llegada de segundos residentes, que han decidido ocupar su vivienda, antes del fin de semana, prácticamente a lo largo del año. Desde que se abrieron las fronteras entre provincias, muchos “escaparon” de la ciudad, principalmente de Madrid, para disfrutar de las comodidades de vivir en un pueblo como Ituero y Lama, que en este último año ha incrementado su población en unos 100 nuevos empadronados, con un censo a primeros de año de 378 habitantes. Su alcalde, Miguel Aparicio, afirma que la llegada de segundos residentes y veraneantes está siendo “masiva” en las últimas semanas, con la desaparición incluso de los numerosos carteles de venta y alquiler de casas que había antes en el pueblo. Muy bien conectado con la capital madrileña por la N-VI, Ituero y Lama se ha convertido en un lugar atractivo para vivir, porque los precios de la vivienda aún son bastante más asequibles que al norte de la N-VI. El regidor reconoce que la situación es similar en los pueblos en el entorno de esta vía, como Villacastín, y pone el ejemplo de la propia secretaria del pueblo, que al no encontrar residencia en la zona, se ha visto obligada a fijar su vivienda en Ávila.

Este incremento de población supone para el Ayuntamiento una mejora y aumento de los servicios que ofrece a estos nuevos vecinos. Pero compensa, y por ello se ha incrementado el número de operarios de mantenimiento y administrativos municipales, y ha mejorado la oferta de servicios en cuanto a abastecimiento de agua, recogida de residuos, comunicación-fibra óptica (teletrabajo), entre otras cuestiones. “Por otro lado, hay más vida en el pueblo, y se renueva la población con gente joven”, afirma Aparicio.

Otro caso similar es la localidad de Marugán, en plena Campiña Segoviana, con una gran urbanización cada vez más poblada, que en los últimos meses ha sumado unos 16o nuevos empadronamientos. El alcalde, Francisco Roque Barroso, reconoce que con el nivel 2 de la pandemia, la situación “pinta mejor”, de cara al verano y al año, con la recuperación de actividades.

Para atender a toda esa población, el Ayuntamiento ha realizado varias inversiones en diferentes infraestructuras como: un recinto ferial en el núcleo, mejoras de calles, planes parciales en la urbanización para la creación de nuevos negocios (clínica dental, farmacia, etc.) y fibra óptica, entre otras.

Francisco Roque reconoce con satisfacción que el incremento de vecinos se nota en un mayor números de niños en la guardería, teletrabajo, más autónomos, y más establecimientos de hostelería.

En el entorno de la carretera N-110 se ubica Navafría, en un espacio natural envidiable, y con muchas segundas residencias y turistas, sobre todo los fines de semana. “Estamos hasta arriba de turismo”, comenta la alcaldesa, Jennifer Berzal, quien añade que desde que se abrieron las fronteras los fines de semana la población se multiplica por cinco o seis, con una población de continuo de unos 300 habitantes, con gente que viene a disfrutar de la naturaleza que rodea esta localidad serrana.

La alcaldesa se muestra contenta por la ocupación hace semanas de las segundas viviendas, pero por otro lado, le da “pena”, que no se empadronen. “En su mayoría, son jubilados que pasan nueve meses en Navafría y tres en Madrid”.

En cuanto a los servicios, Jennifer Berzal explica que existe un problema con el agua, ya que la concesión grupal que establece la Confederación Hidrográfica del Duero a los 21 pueblos que se abastecen de la presa del Ceguilla es pequeña, y en verano, sobre todo, insuficiente. En lo que se refiere a la recogida de residuos, el incremento de población también conlleva algunos comportamientos incívicos, los fines de semana, cuando a diario, la gente es “cuidadosa y responsable”.

Muchos madrileños disponen también de segundas residencias en pueblos del entorno de la carretera N-603, como es el caso de Ortigosa del Monte, que ha notado asimismo un incremento considerable en su empadronamiento este año, con más de 40 nuevos vecinos, y mucha gente que ha adelantado la llegada al pueblo, antes de los meses estivales. “Tenemos a unas 200 personas teletrabajando, un número importante de vecinos que en cuanto abrieron las fronteras han decidido quedarse en sus segundas residencias”, señala su alcalde, Juan Carlos Cabrejas.

En Cantalejo, ya en la Tierra de Pinares, también se ve un flujo importante de personas todos los veranos, y en este ya se empieza a notar más vida en las calles. El Ayuntamiento también incrementa sus servicios en los meses de verano, y para el futuro ya trabajan en la implantación de un sistema de recogida selectiva de residuos, con la remodelación del punto limpio. De cara al verano, como en todos los pueblos, fiestas como tal no se celebrarán tampoco este año, pero sí están previstas diferentes actividades, al aire libre, para los más pequeños principalmente. En Cantalejo concretamente se ha creado una bolsa de trabajo de monitores para el campamento urbano que llevará a cabo el Ayuntamiento este verano.

Ideas no faltan para vivir un verano 2021 diferente al pasado, más cerca de la denominada “nueva normalidad”.

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Poco a poco se van ocupando los chalés de las zonas residenciales de El Espinar. / E.R.

El Espinar, destino por excelencia

La pandemia nos ha cambiado. Las vacaciones en la playa y los viajes al extranjero han sido sustituidos por la desconexión en los pueblos. Esas vacaciones infinitas en casa de los abuelos han vuelto para quedarse y en este segundo verano de pandemia El Espinar se posiciona como una de las alternativas principales de la provincia.

La llegada de residentes a sus segundas residencias es ya una realidad y son muchos los que han decidido adelantar su llegada aprovechando la posibilidad de teletrabajar. En este sentido, el alcalde de la localidad espinariega, Javier Figueredo, espera superar la barrera de los 30.000 habitantes antes del mes de agosto.

“Tradicionalmente en la primera quincena del mes de agosto superábamos a Segovia capital en población llegando a los 30.000 habitantes. Con el coronavirus pensamos que la gente va a venir antes y es probable que la población crezca más rápido”, asegura el edil espinariego.

Este aumento de población no asusta en un pueblo que se encuentra perfectamente capacitado y preparado para la llegada de tantas personas. A partir de la próxima semana el Consistorio va a proceder a la contratación de cuatro nuevos peones y dos oficiales para dar respuesta a las posibles incidencias que surjan. Además, se va a activar el protocolo de recogida de residuos que aumenta su servicio en estos meses.

“El Espinar está preparado para la llegada de los veraneantes. Todos los servicios van a aumentar, como siempre hemos hecho, y la oferta cultural de este año es la más ambiciosa de la comarca. Vamos a cumplir con todas las recomendaciones sanitarias y esperamos que sea un verano muy bueno en todos los sentidos”, explica Figueredo.

El núcleo de Los Ángeles de San Rafael se posiciona como referente en cuanto a la llegada de veraneantes se refiere. Los chalets con jardín y piscina son los más demandados y los carteles de se vende o se alquila apenas duran semanas en las fachadas. El mercado de compra-venta de casas con jardín o chalets se ha disparado en toda la localidad.

Uno de los mayores problemas del municipio es el abastecimiento de agua. Con la llegada del calor y el aumento de población las reservas hídricas del municipio descienden drásticamente, pero hasta esta semana la presa del embalse del Tejo ha estado desembalsando agua por lo que por el momento la situación está controlada.

Para este verano el principal reclamo cultural vuelven a ser ‘Los veranos del Pidal’. En su segunda edición, el área de Cultura del Ayuntamiento ha conformado un cartel muy completo con conciertos, teatro, cine y magia para todos los público. Además, está previsto que se realicen actividades culturales en todos los núcleos de la localidad en las que se controlarán los aforos y se respetarán al máximo las normas sanitarias.

Para el mes de agosto está previsto que en los próximos días se anuncie un nuevo cartel taurino, además de la final del Circuito de Novilladas de Castilla y León que tendrá lugar el 24 de julio. El plato fuerte del verano podría llegar con la celebración de las fiestas en honor al Santísimo Cristo del Caloco. Por el momento no se ha tomado ninguna decisión pero se baraja la posibilidad de celebrar alguna actividad o acto.

Las vacaciones en el pueblo se posicionan como el referente principal de este verano y la localidad de El Espinar, sus montes, clima, servicios y actividades hacen de la localidad un lugar perfecto para pasar los días de descanso y olvidar los confinamientos y cuarentenas en plena naturaleza.