Un trabajador de la hostelería recoge en Segovia ante el toque de queda en Segovia. / NEREA LLORENTE

“Tenemos que cerrar, porque nos han dicho que a las diez viene el covid”. Así explicaba esta medida a un grupo de personas que salían de su establecimiento el camarero de un bar que recogía a marchas forzadas su exigua terraza minutos antes de las diez de la noche del sábado, hora en la que comenzó el primero de los que presumiblemente serán muchos toques de queda a partir de este fin de semana.

La frase, cargada de sarcasmo,  resume el desánimo y la resignación de un sector como el hostelero, al que las restricciones horarias decretadas por el Gobierno regional y refrendadas con la declaración de Estado de Alarma asestan un nuevo golpe al sector, que verá sensiblemente reducidas sus posibilidades de negocio al tener que cerrar sus establecimientos a una hora infrecuente.

Esta será sin duda una de las principales consecuencias de la aplicación del toque de queda con el que las autoridades pretenden paliar la segunda ola de la crisis sanitaria, y que en su primera noche en la provincia demostró que los segovianos parecen dispuestos a remangarse una vez más y acatar con resignación y disciplina las  normas, aunque manteniendo un espíritu crítico y no muy optimista sobre su eficacia real.

Así, las primeras ocho horas en la madrugada del sábado al domingo, se desarrollaron de forma tranquila  y con apenas incidentes en la provincia, y las fuerzas de seguridad  extremaron la vigilancia en los ‘puntos calientes’ en los que suelen organizarse concentraciones de jóvenes, así como en el cumplimiento del cierre de los establecimientos.

Según los datos recogidos por la Delegación del Gobierno en Castilla y León, Segovia registró  un total de 26 denuncias, 12 de ellas en la capital vinculadas todas ellas a la concentración de protesta contra esta medida convocada por las redes sociales y secundada por todos los que recibieron la correspondiente propuesta de sanción. Asimismo, en la provincia se registraron un total de 11 denuncias de personas interceptadas al viajar en varios vehículos sin demostrar de forma fehaciente su destino.

En la noche anterior a la del toque de queda, la Policía Local hubo de intervenir para desalojar una fiesta registrada en el interior de un local comunitario en un edificio de la calle de Los Coches, en el que había un total de 21 personas.

La alcaldesa Clara Luquero reiteró ayer, fiesta de San Frutos, la importancia del cumplimiento de las medidas dictadas por las autoridades para prevenir el aumento de contagio dada la gravedad de la situación. “Podríamos discutir si el toque de queda puede tener una hora más o una hora menos –aseguró- pero no cabe duda que lka situación se agrava y no podemos tener la presión sanitaria que tuvimos en la primera oleada de viviendas, y pido a los segovianos que se sacrifiquen, aunque venimos de meses muy duros y tirar hacia delante porque es la única manera de salir adelante”.

La primera noche de toque de queda en Castilla y León transcurrió sin incidentes reseñables, con un “alto cumplimiento” de la restricción horaria establecida por la Junta y “solamente” 276 denuncias, según el balance de los responsables autonómicos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Según un comunicado, las referidas denuncias fueron por incumplimientos de la normativa que limita la movilidad desde las 22 horas hasta las 6 de la mañana, aunque “este dato es mínimo” en relación al número de intervenciones de las Fuerzas de Seguridad, que informaron a las personas que se encontraban en la calle tras el toque de queda de la entrada en vigor de la restricción y comprobaron que, en amplio porcentaje, se hallaban en alguno de los supuestos permitidos.

La provincia en la que más actas de denuncia se levantaron fue Burgos, con 98, 75 de Policía Nacional en total, -de ellas 37 en la capital, 12 en Miranda de Ebro, y 21 en Aranda de Duero-, destacando las impuestas a un grupo de cinco jóvenes que celebraban una fiesta en una nave en Villímar, en demarcación de Policía Nacional-, y otras 23 denuncias de Guardia Civil de un total de 81 personas identificadas durante las horas de restricción.

En sentido contrario, la provincia con menos propuestas de sanción fue Zamora, con tan sólo cuatro por parte de Guardia Civil y cero denuncias en la capital.

El delegado del Gobierno, Javier Izquierdo, agradece “profundamente” a la ciudadanía el respeto mayoritario a la normativa autonómica y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad “el intenso trabajo” desarrollado durante la madrugada, que ha transcurrido “sin incidentes”.

El delegado agradece también el compromiso de los hosteleros de la Comunidad Autónoma, que “es evidente” que asumen un sacrificio especialmente perjudicial para su actividad con estas medidas y, no obstante, han sido “plenamente respetuosos con los horarios de limitación de apertura y movilidad establecidos en las nueve provincias”.