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Una madre y su hija disfrutan de las vistas del embalse del Pontón Alto. / NEREA LLORENTE

Llega el verano, llega el calor. El mes de julio es el predilecto para la apertura de piscinas y de actividades acuáticas. También es el de descanso y de vacaciones. Lo era antes y lo sigue siendo ahora, a pesar de la pandemia. No obstante, lo que ha cambiado es el destino de muchos veraneantes, los cuales han preferido disfrutar de sus días de libranza en lugares cercanos a su residencia, aunque sin renunciar a momentos de ocio y retiro. Precisamente, uno de los destinos más aclamados para cumplir con estos propósitos en los últimos años es el embalse del Pontón Alto, que se encarga de suministrar agua a la capital y a localidades vecinas.

Algunos practican senderismo o múltiples deportes por sus inmediaciones, otros prefieren aprovechar su viaje como jornada de pesca. Muchos curiosos hacen parada en el pantano de camino a otros lugares, ya sea hacia Segovia, el Real Sitio de San Ildefonso o Madrid. No importan las intenciones de su estancia en el Pontón Alto, lo que sí es seguro es que, en la época estival, el encuentro con otras personas que comen y meriendan o se bañan en el lugar es obligatorio.

Es el primer día del año que me baño, yo pensaba que el agua iba a estar más fría, pero tiene una temperatura ideal”, afirma Juanjo que, como cada verano y junto a su mujer, acude al pantano a darse un baño. Aunque como él asegura, siempre con mucha precaución. “Hay mucho inconsciente que no sabe lo que es el agua”, determina.

Son muchas las zonas que rodean el Pontón y, para algunas personas, se han convertido en playas improvisadas. No obstante, se desaconseja el baño en toda la zona. Aunque no está prohibido, hay varios carteles en las inmediaciones del embalse que anuncian “aguas muy peligrosas”.

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Cartel informativo en el embalse del Pontón. / NEREA LLORENTE

Es menester recordar que el único punto donde el baño está permitido en toda la provincia de Segovia es en el embalse de Linares del Arroyo, en el municipio de Maderuelo, el cual se somete a inspecciones periódicas. De ahí que cada verano se avise de las restricciones al baño que hay en el Pontón, todo con el objetivo de promover la seguridad de los usuarios que frecuentan las inmediaciones del lugar.

Sin embargo, muchos de los que acceden al embalse cada año lo llevan haciendo toda la vida, desde muy pequeños han visto cómo la gente se bañaba en sus aguas. Así, la amplia mayoría son conocedores de los riesgos, pero no saben los motivos por los que el baño se considera no recomendado. “Es cierto que hay corrientes peligrosas, pero también lodo en el fondo en el que si te enganchas, no sales”, asegura Gustavo, que hace tiempo practicaba triatlón en el lugar y no ha tenido “ningún susto”.

Por ello, sigue visitando el Pontón, aunque ahora sea simplemente para quedarse en una de las orillas con su familia o montar en una barca hinchable. No obstante, le suena “algún caso de hace mucho tiempo en el que alguien fue succionado a causa de las corrientes”, determina. De hecho, son varios los accidentes fatales que se han producido a lo largo de los años. Uno de ellos en julio de 2019, cuando un joven de 15 años murió ahogado.

Tanto Gustavo como Juanjo acuden al Pontón ocasionalmente durante el verano, con el deseo de disfrutar de su paraje en uno de los lugares más apartados. Ambos piensan que, por el momento, el emplazamiento es muy tranquilo y comparten el deseo de que siga así por mucho tiempo.

Antes, cuando se permitía hacer parrillas, había un kiosko pequeño al que daba gusto venir”, recuerda Félix, que se ha desplazado al embalse para pasar un día en familia. En general, “un chiringuito estaría bien pero entraría más gente, así que mejor que no lo haya”, determina Gustavo.

Basura y suciedad

El Pontón es el lugar indicado para los que buscan un ambiente sereno, plácido y calmado. Al menos por ahora, justo al principio del verano. La riqueza de su paraje se completa con la fauna y flora característica de la región. Así, muchos visitantes acuden en busca de árboles verdes y frondosos, cielo azul y aire puro. Un bello ideal que confronta con el mal olor que desprende el agua estancada de algunas de las zonas y la basura que los usuarios depositan u olvidan en el camino.

Justo donde remonta el pantano y termina el río se veía espuma, típico indicador de agua contaminada”, afirma Gustavo. Una versión que coincide con la de Azucena que, acompañada por Ariel y su perro, se ha acercado al Pontón desde un municipio cercano para escapar del calor. “Este año el lugar está muy sucio, el agua está turbia y huele mal. No sé el motivo”, indica Azucena. Además, considera que el acondicionamiento del lugar podría mejorarse: “Hay áreas de descanso en las que pusieron bancos y quitaron papeleras”, sostiene.

Por su parte, Virginia, que visita el embalse desde que era muy joven, indica que el agua “no está demasiado mal”. Sin embargo, “si viene gente, suelen dejar mucha basura por el camino, aunque también hay otros muchos que la recogen”, manifiesta. Este es un hecho por el que prefiere que en el lugar no haya multitudes. Según Virginia, si el Pontón se promocionase, el problema se multiplicaría. “Sería contraproducente”, concluye.

Comienza la campaña informativa para advertir del peligro del baño en el Pontón