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La vía de la antigua estación de ferrocarril invadida por una lengua de tierra en los ochenta. ANDRÉS DÍEZ HERRERO (IGME, CSIC)

El pasado fin de semana se celebró en la capital segoviana la 16ª edición de la iniciativa ‘A todo riesgo. Convivir con los desastres geológicos cotidianos’, un paseo para recorrer lugares donde han ocurrido recientemente, o incluso están teniendo lugar en la actualidad, desastres naturales de carácter geológico como deslizamientos, desprendimientos, inundaciones, terremotos, colapsos, hundimientos… Organizada nuevamente por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME, CSIC), junto al programa medioambiental del Ayuntamiento ‘Segovia Educa en Verde’, la participación fue un año más un éxito. Uno de sus promotores, el geólogo segoviano Andrés Díez-Herrero, investigador científico en el Departamento de Riesgos Geológicos y Cambio Climático del citado instituto público, se muestra sorprendido por ese interés aunque señala que se trata de “la actividad pionera en esta temática en toda España”. Por ese motivo siempre se cierra con antelación el número de participantes, limitado a un centenar.

Díez-Herrero comenta que hay alumnos de varios másteres de Riesgos Geológicos que se imparten en universidades de Málaga, Alicante, Madrid, Cantabria y Salamanca a los que sus profesores animan a venir a Segovia a esta actividad anual “porque es como una práctica acelerada; en un solo día van a ver todos los riesgos menos el volcánico, aunque también se habla de cómo han afectado a la ciudad volcanes lejanos, por las cenizas, por ejemplo”.

En definitiva, ‘A todo riesgo’ se ha convertido en un referente, “un reclamo para toda España” y dentro de la provincia son varios los profesores de instituto que participan para luego hacer el recorrido con sus alumnos.

La repercusión de esta iniciativa surgida a partir de 2007 motivó que un equipo del IGME formado por el propio Díez-Herrero, junto a Ernesto García Peirotén, Cristina Martín Moreno, Nuria Sacristán Arroyo y Mª Fuencisla Vicente Rodado, publicaran un libro el año pasado, editado por el Instituto, que además de detallar las 15 paradas de ‘A todo riesgo’ en la ciudad explica de manera didáctica sus causas, cuando han sido investigadas, o las apunta cuando no, además de proponer medidas o recomendaciones técnicas para la prevención y minimización de daños por castástrofes naturales.

Aunque esta publicación, al igual que la actividad, se centra sobre todo en la capital, hace referencia a otros muchos sucesos relacionados con riesgos geológicos en otros municipios de la provincia como, por ejemplo inundaciones en distintas zonas de ribera. No está en el libro pero Díez-Herrero comenta, por su espectacularidad, una fotografía de la inundación de un parque público en Pajares de Pedraza (Arahuetes) —el Sagrilla de Cuéntame— por la crecida del río Cega. Este municipio sufrió en 1996 una avenida que ocasionó inundaciones y daños en 21 viviendas y en su iglesia y en los últimos años, aunque con menos virulencia, se han seguido produciendo.

En el libro, las conclusiones de este equipo del Instituto Geológico y Minero de España apuntan a la necesidad de investigar los riesgos naturales, incluyendo los geológicos por supuesto, dentro de la planificación del territorio.

Una buena planificación debe incorporar mapas de riesgo pero también condicionar los usos del suelo a través de la ordenación urbanística, la del territorio —porque infraestructuras como autopistas, autovías, líneas de ferrocarril, gasoductos, etc. atraviesan zonas rurales que pueden resultar afectadas por catástrofes naturales—, así como también adoptar planes de protección civil y emergencias.

Tanto en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Segovia, en su revisión de 2008, del Ayuntamiento de Segovia, como en las más recientes DOTSE (Directrices de Ordenación de Ámbito Subregional de Segovia y Entorno), elaboradas por la Junta de Castilla y León, se han integrado mapas de riesgo.

Hay que recordar, por otro lado, que la actual Ley del Suelo, obliga a todas las administraciones públicas, en materia de ordenación del territorio, a tener en cuenta los mapas de riesgo desde para autorizar la construcción de un chalet a desarrollar un polígono industrial, aunque también es cierto que no se ha desarrollado esa disposición y no indica en qué medida o de que manera hacerlo.

Desde el IGME elaboraron un documento de recomendaciones técnicas en 2016, a petición del Ayuntamiento de Segovia para la prevención de daños por inundaciones en la Real Casa de Moneda, un resumen del cual se ha recogido en el libro publicado en 2021.

Entre ellas se encontraba una intervención que se ha llevado a cabo muy recientemente, la apertura parcial del ojo de la Puente Castellana o puente de San Marcos.

Proyecto RESCUhE

Relacionada con la actividad ‘A todo riesgo’ está el proyecto de investigación RESCUhE. que está financiado por la Agencia Estatal de Investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación. Precisamente, Díez-Herrero es uno de sus responsables como coordinador del grupo de investigación en ‘Eventos Geológicos Extremos y Patrimonio’ del IGME.

Explica que su finalidad es “ver cómo afectan los desastres naturales al patrimonio histórico, y por eso Segovia es fundamental como lugar de estudio para establecer barreras o el diseño de medidas que impidan esos desastres naturales”.

Pone el ejemplo de la Casa de la Moneda, donde las inundaciones entran por la terraza de la cafetería. “Para impedir esa entrada unidireccional estudiamos qué tipo de barreras se pueden establecer. A lo mejor no hace falta colocar un dique, como se hacía tradicionalmente, si no, aguas arriba o aguas abajo adoptar medidas basándose en la naturaleza, que impidan que el agua entre por esa zona. Esa es la filosofía de liberar el ojo del puente de San Marcos, más abajo de la curva de remanso, sin necesidad de construir un dique de seis metros de altura en la terraza”, sostiene.

En definitiva, concluye, “aportar soluciones basadas en la naturaleza o medidas naturales. No se buscan infraestructuras duras de ingeniería como construir canalizaciones, dragados, diques trasversales o refuerzos de hormigón, si no ver cómo actúa la naturaleza en los sitios donde no genera problemas y copiar esa solución”.

Inundacion de Pajares de Pedraza por el rio Cega 2013 parque infantil
nundaciones en el parque de Pajares de Pedraza durante las avenidas del río Cega en 2013. / ANDRÉS DÍEZ HERRERO (IGME, CSIC)

Paradas de ‘A todo riesgo’

  1. Desprendimientos históricos de la Muralla en la zona de la calle de San Juan: Hay registro documental al menos desde 1627, con especial concentración de movimientos del terreno a partir de ese momento y sobre todo a finales del siglo XIX, en el lugar donde se encontraba la Puerta de San Juan y junto al Palacio de los Marqueses de Lozoya. Sobre el conjunto de la Muralla, ya a mediados del siglo XV un edicto de Enrique IV prohibe la extracción de arenas y tierras en su base para evitar desprendimientos y daños.
  2. Colapsos y hundimientos en la Cuesta de Santa Lucía: En noviembre de 2020, sin antecedentes conocidos, hubo dos hundimientos en la ladera, entre el paseo de Santo Domingo de Guzmán y la calle del Cardenal Zúñiga. Los técnicos municipales procedieron a su delimitación perimetral y al vallado de los huecos. El equipo del IGME (CSIC) asocia este suceso con un proceso denominado sufusión o sifonamiento, por la circulación de agua infiltrada a baja profundidad aprovechando la porosidad de las rocas. El agua arrastra los elementos más finos y se agrandan los huecos de porosidad hasta convertirlos en cavidades y provocar la inestabilidad y el desprendimiento.
  3. Inundaciones históricas en el Monasterio de Santa María de los Huertos: Se trata de un antiguo templo premostratense que estuvo en la actual Alameda del Parral, próximo a la Huerta Grande, pero fue abandonado en el siglo XVII por las reiteradas inundaciones. La más antigua de la que se tiene noticia es la de 1304 pero las mejor documentadas son de finales del siglo XVI y principios del XVII.
  4. Deslizamiento rotacional complejo de la Huerta Grande: En las inmediaciones de esta finca, situada en la Alameda del Parral, aparece un extenso deslizamiento complejo, antiguo y actualmente estabilizado, salvo por pequeñas caídas en la coronación.
  5. Inundaciones históricas y recientes en la Casa de la Moneda: Considerada el edificio industrial más antiguo del mundo, desde su construcción en el siglo XVI junto al río Eresma, ha sufrido inundaciones periódicas. Las más antiguas están bien documentadas en el Archivo Histórico de Simancas e investigaciones posteriores las han corroborado. Existe registro de las inundaciones ocurridas a mediados del siglo XX en la alameda, tanto por las noticias publicadas en El Adelantado como por el Anuario de Aforos de la Confederación Hidrográfica del Duero. La máxima avenida registrada en el Eresma a su paso por la ciudad fue en enero de 1956 (202 metros cúbicos por segundo). En este siglo se han producido inundaciones a finales de 2009, en marzo de 2013 y 2014 y el último episodio en la primera semana de diciembre de 2020, con cuantiosos daños en estancias y mecanismos, incluyendo, varias veces, el restaurante cafetería del complejo.
  6. Desprendimiento de la Puerta de Santiago de la Muralla: El 27 de agosto de 1998 se produjo el desplome de un cubo de la Muralla de Segovia y un lienzo completo en las proximidades de la Puerta de Santiago, debido al descalce por el desprendimiento de un bloque de areniscas dolomíticas. La causa fue el intenso diaclasado de la roca, junto a fugas en la red de saneamiento y abastecimiento de los jardines traseros de la Muralla.
  7. Bloque deslizado de rocas de San Marcos: Se encuentra en las inmediaciones del Puente de San Marcos, sobre el Eresma, procedente la pared derecha del cañón que forma el río. Está deslizado unos dos metros hacia la base del valle a partir de una gran fisura. Se trata de un movimiento condicionado por la socavación lateral del agua en esta parte, que ha descalzado el macizo rocoso. La construcción desde antiguo de casas adosadas a la masa deslizada indica su antigüedad y estabilidad.
  8. Inundaciones en el barrio de San Marcos y tanque de tormentas: Este barrio ribereño de la ciudad ha sido tradicionalmente una de las zonas urbanas con mayores problemas por inundaciones, al converger dos fuentes de anegamiento: precipitaciones in situ durante tormentas y la desembocadura del barranco y colectores que desaguan desde Zamarramala. Por este motivo, el Ayuntamiento construyó en 2008 un tanque de tormentas enterrado bajo la pradera de San Marcos.
  9. Efectos de terremotos históricos en Segovia: El terremoto de Lisboa del 1 de noviembre de 1755 fue el mayor sismo que afectó a Europa en tiempos históricos. La intensidad media asignada a la ciudad de Segovia por Martínez Solares (2001) fue IV y hay estudios relativamente recientes sobre sus efectos. En la Catedral descubrieron fracturas, desplazamiento de bloques de sillería, claves caídas del arco en arcadas de la nave principal y basculamiento de siete grados de la estructura de cerchas de madera que sustenta el techo de la nave principal. En la iglesia de la Veracruz se pueden apreciar tambien desperfectos.
  10. Desprendimientos de Rocas de las Peñas Grajeras: Circundan el Santuario y se trata de la margen externa de un meandro encajado del río Eresma, que hasta su desvío en el siglo XIX circulaba a los pies de este escarpe. En periodos anteriores a la construcción del templo el meandro del río erosionó la base del acantilado, socavando la base de la ladera. Están documentados desprendimientos pero el incidente más reciente de cierta importancia ocurrió el 7 de abril de 2005, cuando al menos 20.000 metros cúbicos de roca se desprendieron destruyendo el edificio anexo. Posteriormente se han producido otros en 2008, 2012 y 2013, obligando a cortar el paso a personas y vehículos.
  11. Inundaciones históricas en el Santuario de la Fuencisla: El Eresma traza un meandro entero entre el monasterio del Parral y el puente de San Lázaro. Desde la construcción del Santuario (siglo XVII) fueron constantes, lo que motivó el desvío del cauce del río, lo que definitivamente se hizo en 1846.
  12. Desprendimientos de rocas en la Cuesta de los Hoyos: Los taludes generados para la construcción de esta carretera (SG-312) han favorecido movimientos gravitacionales y desprendimientos. Tras uno ocurrido en 2003, que obligó a cortar la vía, se aplicó a todo el cortado rocoso una “malla talud”.
  13. Desprendimientos de rocas en el Valle del Clamores: Este actual parque periurbano ha sufrido desprendimientos de manera periódica y hay dos zonas con mayor riesgo de movimientos gravitacionales: el área estancial próximo a Sancti Spiritu y el de las inmediaciones del manantial de la Hontanilla.
  14. Inundaciones históricas en el valle del Clamores: Hay abundante documentación de avenidas históricas del Clamores y, a pesar de ser un arroyo con modesto caudal, algunas tuvieron un carácter mucho más catastrófico que las del Eresma, como la de 1733, la de finales del siglo XIX o la del verano de 1981, así como las consecuencias de la producida por una tormenta en agosto de 2019, cuando se hundió el firme de la plaza de Aurelio Hernández, en San Millán.
  15. Deslizamiento rotacional de la antigua estación de ferrocarril y movimientos de ladra en El Tejerín: La estación, de finales del siglo XIX, está flanqueada por dos laderas, cuyo comportamiento geomecánico, unido a la pendiente de las vertientes y a la acción humana (construcción del polígono de El Cerro en la parte superior de una de las laderas), ha producido diferentes movimientos. A comienzos de la década de 1980 se desencadenó un deslizamiento rotacional complejo con superficies de rotura, que afectó a un amplio sector y la lengua del deslizamiento invadió la vía de acceso al almacén de máquinas, combó el murete de contención y lo llegó a romper en varios sitos.
    La ladera noroccidental, en el paraje de El Tejerín, ha sido explotada desde mediados de los 60 para extraer arenas silicias, lo que ha inducido movimientos de ladera en la parte media-superior, con vuelcos, desprendimientos y deslizamientos rotacionales como las importantes avalanchas en la proximidad del Colegio Carlos de Lecea en marzo-abril de 2018.