Centenares de bikers inician el descenso en una de las últimas ediciones de la ‘Red Bull Holly Bike’, en La Pinilla. / Gonzalo Manera
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La Estación de Esquí y Montaña La Pinilla-Valle de Riaza abre este viernes sus puertas después de que el pasado marzo se viese obligada a paralizar su actividad como consecuencia de la crisis sanitaria, y lo hace con la esperanza de recuperar un año que empezó mal por la escasez de nieve y continuó peor por el freno en seco que supuso la pandemia –con ERTE incluido para los trabajadores–. Desde hoy, eso sí, echa a andar una temporada veraniega llena de esperanza por el atractivo del Bike Park y de las novedades propuestas por la estación para este año.

Entre ellas figura, sin más lejos, el hecho de que la apertura se produzca un viernes. La buenas perspectivas de aforo y la búsqueda por atraer a nuevos públicos han motivado la ampliación de, al menos, el primer fin de semana, aunque la dirección de La Pinilla se muestra abierta a la posibilidad de extender esta medida a otras semanas. “Todo va a depender de cómo responde la gente. En principio, lo que nos transmiten es una voluntad masiva, pero estaremos pendientes de la demanda final, porque si no se venden un mínimo de forfaits no se pueden cubrir los gastos. Es una medida que puede beneficiar y atraer a quienes vengan desde lejos”, explica el presidente del Consejo de Administración de la estación, Benjamín Cerezo.

Este primer día de apertura –en el que se espera menor ocupación que el sábado– servirá también para ‘ensayar’ y comprobar la aplicación de los nuevos protocolos implementados contra el Covid-19. Entre otras medidas, se limita a dos el número máximo de personas en las sillas, se ralentiza el ascenso a las propias sillas y está prevista una limpieza continuada de sus superficies, además del uso obligatorio de mascarillas. No existe, por otra parte, ninguna restricción de aforo; la normativa permite que al aire libre se puedan dar cita un máximo de 1.000 personas, pero el Bike Park apenas alcanza las 500 en sus mayores eventos. “¡Bendito problema tendríamos si tuviésemos que limitar el aforo!”, bromea Cerezo.

Destacan también entre las novedades de la temporada veraniega la modificación de algunos saltos y bajadas de los recorridos ciclables y la apertura de la cafetería de Gran Plató –en cota 1.800 metros–, como alternativa hostelera para quienes, al margen de las bicicletas, decidan pasar una jornada de paseo por las ahora verdes pistas de esquí y disfrutar de sus vistas.

Cambios que, atendiendo al volumen de reservas de este primer fin de semana, han llamado la atención de los ‘bikers’. El hostal de La Pinilla hace días que registra un lleno total para las noches del viernes al sábado y del sábado al domingo. “Creemos que va a haber un llenazo, la gente está con muchas ganas de salir a la naturaleza y de volver a coger la bici. Estamos moviendo más las redes sociales y seguro que la gente va a responder bien. Además, creo que el turismo en estos municipios se va a activar mucho más estos meses”, afirma el presidente del Consejo de Administración de La Pinilla.

De confirmarse los buenos pronósticos, sería la primera gran noticia para La Pinilla en el presente año y –así lo esperan sus gestores– la base para recuperar parte del negocio perdido durante el parón: “Confiamos en que la segunda mitad del año las bicicletas funcionen todavía mejor que en los últimos ejercicios, porque posiblemente haya gente que no se pueda permitir realizar viajes largos, pero sí escapadas de fin de semana”, explica Cerezo.

Todo ello, en cualquier caso, vinculado a que la desescalada acabe siendo total y a que no lleguen a producirse los indeseables rebrotes con los que amenaza el otoño.